Cuidar a cada niño y a cada madre: la Unidad de Atención Temprana del CHPR

En el Centro Hospitalario Pereira Rossell (CHPR) se viene llevando adelante un trabajo intersectorial para generar las redes necesarias para que la mujer y la familia tengan las garantías necesarias en el proceso de atención en salud integrando a lo biológico la mirada psico- social, no solo durante el proceso de internación sino también en el retorno al hogar.

Entre un 10 y un 12% de los 6500 niños que nacen en el Centro Hospitalario Pereira Rossell ingresa por alguna razón a cuidados intensivos, intermedios o moderados. La causa más frecuente es la prematurez, seguido de los defectos congénitos.

Esos niños están internados por sus patologías un tiempo prolongado y después son seguidos, desde hace más de 10 años, en una policlínica especial que tiene el servicio de recién nacidos en este hospital que es la Unidad de Atención Temprana (UAT).

Además de los niños nacidos en el CHPR, la UAT atiende a todos los niños nacidos en otros Centros de ASSE del área metropolitana y del interior del país.

La Dra. Mara Castro, Directora del Hospital de la Mujer del CHPR explicó a Ser Médico que “el CTI neonatal del CHPR, funciona en el ámbito del Hospital de la Mujer, y esta policlínica está anexada a ese servicio; las patologías que tienen estos niños prematuros o con defectos congénitos tienen que tener un seguimiento especial, donde el neonatólogo tiene un rol fundamental en la atención en los primeros meses de vida”.

“Hablamos de niños que nacen con menos de 1500 gramos, entre 28 y 30 semanas, que cuando se van de alta, en algunos casos no llegan a tener las 38 o 40 semanas y que pesan alrededor de 1900 gramos cuando se van de alta” agregó.

Estos niños si bien tienen su policlínica de referencia en el Primer Nivel con su pediatra tratante, deben tener un seguimiento específico durante los dos primeros años de vida, que es cuando hacen lo que le llaman “catch up”. Es decir, se “re enganchan” con los niños de su edad.

La UAT asiste a unos 1800 niños por año, que requieren de un servicio interdisciplinario, oftalmología, fonoaudiología, neumología y además otras especialidades que deben seguir a estos niños por un tiempo prolongado.

Castro contó a Ser Médico que cuando inició su proceso en la dirección del Hospital lo primero que pensó fue que se debían cambiar algunos aspectos para el mejor funcionamiento de la UAT. Uno de ellos era el sistema de atención, ya que los usuarios no solamente vienen desde el área metropolitana sino que en muchos casos (alrededor del 60%) proviene de fuera del área metropolitana, lo que convierte en los hechos a este servicio, en un centro de referencia nacional en esta especialidad.

“Pasaba que las mamás venían con los niños y durante muchas horas daban vueltas por todo el hospital, muchos días en la semana. Entonces, en el plan de apoyar a las mujeres y que eso dejara de pasar fue que trabajamos en conjunto con los Leones en la creación de una nueva planta física de la Unidad de Atención Temprana, donde hay lugar para todas las especialidades. La idea es que el especialista venga al lugar y no que la mujer y el niño estén transitando por todo el hospital, con todas las dificultades que eso representa” dijo la Dra. Mara Castro.

Más allá de la atención del niño, la Unidad pone el foco de atención también en la mujer. Según Castro, “la mujer que es madre y en este caso es madre de un niño que nació antes de tiempo, de una familia que tenía determinadas expectativas para que cuando naciera estuviera todo bien y repentinamente toda esa ilusión y alegría se transforman en un sufrimiento que genera un estrés importantísimo en la familia pero sobre todo en la mujer. Esto provoca además alteraciones en la bajada de la leche, angustias y permanencias en lugares donde no hay espacio para estar, pero más allá de eso, en determinado momento viene el alta. En estos niños el alta es un evento muy estresante para las mamás”. Por tal motivo la preparación para el alta es un proceso que se inicia semanas antes del día mismo del alta.

El proceso de un niño prematuro o con algún problema congénito es largo dentro del Hospital. Cuando el niño supera la etapa de CTI e intermedio, llega el momento de la internación conjunta. Allí, la mamá y el niño se internan en la sala 8 en una habitación donde están juntos para que ella empiece a interactuar con su hijo más cercanamente, para que enfermería, servicios sociales y psicología médica comiencen a ayudarla y a prepararla para estar sola con su hijo. En este proceso, la presencia del papá, abuelos o cuidadores, es decir las personas que van a estar cerca del niño luego del alta, también es fundamental.

“Nos importa el estado de salud de esa mamá más allá de la salud física, está comprobado que estas mamás tienen mayor tendencia a la depresión, a la inseguridad, a la culpa. Nosotros queremos profundizar el trabajo con esas mujeres para que se sientan auto valoradas, para que sientan que ellas pueden llevar adelante a sus hijos y sus propias vidas porque valen mucho” subrayó la directora.

Un 80% de los niños que deben controlarse en la UAT acuden a las consultas, pero hay un 20% que no llega. Para esto el Hospital de la Mujer cuenta con la Unidad de Derivación y Enlace, que realiza un seguimiento y concurre al domicilio a buscar a los niños y las mamás que no asisten.

“Muchas veces las mamás no vienen no porque no quieren sino porque no pueden venir, no pueden pagar un boleto, no pueden dejar a sus otros hijos, entonces tratamos de que todas esas cosas se puedan sortear y estén acá todos los niños que se tienen que controlar” enfatizó.

viernes 2 de marzo de 2018