El Sindicato Médico se pronuncia sobre el aborto provocado
El Sindicato Médico del Uruguay, ante el debate que se ha instalado en
distintos ámbitos de la sociedad uruguaya con respecto a los derechos
sexuales y reproductivos de las personas, y muy en especial acerca de la
posible despenalización del aborto bajo determinadas condiciones, considera
de interés efectuar las siguientes apreciaciones, dirigidas al Cuerpo
Médico, a los poderes públicos y a la ciudadanía en general:
- El Estatuto del Sindicato Médico del Uruguay obliga a sus autoridades,
en su art. 2, literal G, a bregar por “el mejoramiento de las leyes y
disposiciones referentes a la Asistencia e Higiene Pública y la medicina
social”.
- Los médicos en general y el SMU en particular, se han manifestado de
forma clara y concluyente a lo largo de sus ocho décadas de existencia a
favor de la vida. No estamos a favor del aborto provocado, ni consideramos
adecuado estimularlo o promoverlo de ninguna forma. Estar a favor de la
vida, en el Uruguay de hoy, obliga éticamente a todos los profesionales
de la Salud a intentar disminuir de manera real la cantidad de abortos
provocados, con el objetivo –tal vez utópico—de hacer innecesaria esa
práctica. Así se contribuirá de forma verdadera, más allá de las
palabras, a evitar la morbimortalidad materna, así como también a evitar
la interrupción de un proceso vital, como es el de un embrión o feto en
desarrollo.
- La actual situación es dramática y resulta inadmisible:
- Es muy grave que en un país de poco más de 3 millones de habitantes,
sin accidentes geográficos importantes, sin divorcios culturales ni
idiomáticos, con una buena infraestructura de comunicaciones y con un
sistema de Salud de alcance nacional, haya una mortalidad materna de 23
cada cien mil nacidos vivos. Esto significa un promedio de 13 uruguayas
jóvenes muertas por año. La mayor parte de las veces, esas muertes son
evitables.
- Es muy grave que las mujeres que viven en condición de pobreza mueran
2,64 veces más por estas causas que aquellas que tienen otras
condiciones socioeconómicas.
- Es extremadamente grave que 1 de cada 3 muertes maternas ocurridas
entre 1997 y 2001, hayan sido a causa de complicaciones de abortos
practicados en condiciones de riesgo, causa no sólo prevenible sino
casi inexistente en los países donde existen servicios seguros de
aborto.
- Es grave y vergonzoso que las mujeres pobres que se atienden en el
C.H. Pereira Rossell tienen 3 veces más posibilidades de morir por
aborto provocado, que las mujeres de otros niveles socioeconómicos que
acceden a mejores servicios de Salud.
- A juicio del SMU el ambiente de inequidad basado en las condiciones
socioeconómicas, que rodea todo este tema es vergonzoso, insultante,
inmoral e insostenible.
- Esta situación a nuestro entender debe revertirse atendiendo sus
causas. Las causas de los abortos provocados deben buscarse en los
embarazos no deseados. Las recomendaciones internacionales, tanto de la
Organización Mundial de la Salud como de otras instituciones de innegable
prestigio y solidez ética, no dejan lugar a dudas sobre el
camino a tomar:
- Educación sexual y reproductiva desde la escuela primaria, para
ejercer la sexualidad de manera libre y responsable.
- Anticoncepción universal, segura, accesible y con todas las opciones
para las y los usuarios, para evitar los embarazos no deseados.
- El SMU entiende que, mientras haya embarazos no deseados habrá abortos
provocados. En ese contexto, importa señalar que la mujer que decide
abortar es una víctima y no una victimaria.
- La legislación actual en Uruguay viola todas y cada una de las
principales características de la Asistencia en Salud, que debe ser
integral, universal, accesible, continua, oportuna, eficiente, económica,
humana y adaptable. Dicha legislación, además, no ha logrado
abatir el número de abortos, sino que por el contrario, ha contribuido a
su incremento. En suma, se trata de una ley anacrónica y descartada por
la práctica social desde su misma promulgación en 1938.
- Ha quedado demostrado en todo el mundo de forma científica, más allá
de credos, opiniones o valoraciones religiosas, filosóficas y políticas,
que la despenalización del aborto lleva a una disminución en el número
de abortos provocados y a una drástica reducción de la morbimortalidad
materna y del feto.
- Es entonces en este marco teórico, con estas consideraciones médicas,
sociales, culturales y legislativas, que el SMU considera su deber
expresar su posición a favor de la despenalización del aborto, en el
entendido que dicha modificación legal no obliga ni estimula, sino que,
por el contrario, como ha sido demostrado por la experiencia
internacional, disminuye su práctica. Debemos indicar que la
despenalización del aborto es en el actual contexto la principal manera
de involucrar a toda la sociedad en tareas impostergables: a) La
implementación de políticas educativas efectivas, b) La promoción de
políticas públicas de anticoncepción, c) La promoción en toda la
sociedad de los derechos sexuales y reproductivos de todas las personas.
El Sindicato Médico del Uruguay convoca al Cuerpo Médico nacional, a las
instituciones representativas en el área de la Salud sexual y reproductiva, a
las organizaciones de mujeres, a los legisladores y a la opinión pública en
general, a abordar de forma madura y sin hipocresía, alzando la mira por
encima de falsas oposiciones como la de “aborto sí” o “aborto no”, la
necesaria discusión para llegar a tomar las decisiones que nos demandan los
tiempos.
El Comité Ejecutivo, 27 de abril de 2004.