|
Vol. 16
No.1
Mayo 2000 |
|
Rev Med Uruguay 2000; 16:
58-75 |
Palabras
clave:
Palabras clave:
* Diabetes mellitus - complicaciones
* Hiperglicemia - prevención y control
* Aminogua-
nidina.

|
|
Glicación
de proteínas: rol protagónico de la hiperglicemia en
las complicaciones crónicas de la diabetes mellitus |
| |
Dr.
Alejandro Gugliucci1
|
 |
Resumen
La hiperglicemia es considerada en la actualidad
como un factor causal clave en el desarrollo de las
complicaciones vasculares diabéticas pudiendo producir
sus efectos nocivos por múltiples vías. Este hecho fue
claramente confirmado por el estudio Diabetes Control and
Complication Trial (DCCT) para la microangiopatía en el
caso de la diabetes tipo 1 y corroborado por el United
Kingdom Prospective Diabetes Study (UKPDS) publicado a
fines de 1998 para el caso de la diabetes tipo 2. Dichos
estudios confirmaron lo que en clínica se ha sospechado
por largo tiempo: la prevención de las complicaciones
diabéticas requiere por lo menos el buen control de la
glicemia. En esta revisión resumimos las evidencias
actuales en apoyo del rol de la hiperglicemia en las
complicaciones vasculares. Después de delinear
sucintamente el papel de la vía del poliol, de la
proteína kinasa C y del estrés oxidativo, consagramos
lo esencial de este trabajo a profundizar en uno de los
mecanismos bioquímicos protagónicos en esta enfermedad:
la acción deletérea directa de la glucosa y otros
monosacáridos sobre las proteínas, conocida como
glicación o glicosilación no-enzimática. Incluimos
también una breve sinopsis de algunos aspectos de
nuestra propia investigación en esta área. Subrayamos
por último la evidencia obtenida en estudios en animales
y en ensayos clínicos de fase III, en apoyo de que la
aminoguanidina, un inhibidor de la glicación, retarda la
aparición y modifica el curso de estas complicaciones.
Mencionamos por último el vínculo entre la glicación,
la bioquímica del envejecimiento y la patogenia de la
insuficiencia renal.

|
| |
|
Introducción
La diabetes mellitus, una entidad caracterizada
principalmente por una deficiencia cuantitativa en la
secreción de insulina o una resistencia a la acción de
la misma, se estima que afecta 4%-5% de la población con
una carga económica enorme, relacionada en su mayor
parte con el manejo de sus complicaciones. La
microangiopatía, en tanto trastorno de la
microcirculación en la diabetes, incluye retinopatía,
nefropatía y neuropatía(1-5). Los mecanismos exactos
por los cuales la microangiopatía diabética se
desarrolla no han sido completamente elucidados. Un
cierto consenso, sin embargo, permite señalar que la
microangiopatía diabética emerge en un terreno de
influencias genéticas sobre las cuales se yuxtaponen
trastornos metabólicos y hemodinámicos(6,7). El sello
anatómico clásico de la microangiopatía diabética es
el espesamiento de las membranas basales capilares que
posteriormente induce una angiopatía oclusiva, hipoxia y
daño tisular(8,9). La evolución de estas numerosas
complicaciones crónicas de la diabetes mellitus se
correlaciona bien, en la mayoría de los casos, con la
severidad y duración de la hiperglicemia. Se sabe, por
ejemplo, que niveles posprandiales de glucosa superiores
a 2 g/L (11 mM) se asocian más frecuentemente con las
complicaciones renales, retinianas y neurológicas, que
pueden comenzar cinco a diez años después del debut de
la enfermedad(2,4,5,10-12). Es significativo precisar
aquí que a la hora del diagnóstico inicial de la
diabetes tipo 2, muchos pacientes tienen niveles
posprandiales de glucosa superiores a 2 g/L y ya
presentan un cierto grado de complicaciones. Esta
evidencia sugiere que el manejo actual de la diabetes
debería enfatizar el diagnóstico precoz y el control
más eficaz de los picos posprandiales de glicemia que
pueden influenciar el desarrollo de las complicaciones
crónicas. De ahí el consenso actual de la Asociación
Americana de Diabetes, que a fines de 1999 preconiza usar
valores de glicemia de 1,26 en lugar de los previos de
1,40 g/L para establecer el diagnóstico. Es probable que
estos esfuerzos logren, de este modo, retardar la
aparición temprana y la progresión de la retinopatía,
nefropatía y neuropatía diabéticas. Por otra parte,
estudios epidemiológicos recientes han revelado que los
pacientes diabéticos con un mal control glicémico
tienen un riesgo más alto de enfermedad cardiovascular
que aquellos con un buen control(12). Algunos estudios
van aun más lejos y sugieren que la glicemia
constituiría un factor de riesgo continuo para la
enfermedad cardiovascular y que esta asociación no
estaría restringida a la gama diabética(13-15). En este
caso algunos autores han acuñado el término
"disglicemia" (es decir, niveles de glucosa
superiores a un cierto umbral que permanece indefinido
por el momento). El corolario de lo antedicho es que un
conocimiento apropiado de los mecanismos bioquímicos
intrínsecos de las complicaciones crónicas facilitaría
nuestra comprensión de las bases sobre las cuales
descansan las pautas más agresivas del tratamiento y
monitoreo de la diabetes. Más aun, permitiría
comprender los puntos de ataque de los agentes
terapéuticos en estudio, que pueden llegar a estar
disponibles en un futuro cercano. El avance rápido de la
investigación en este campo hace cualquier revisión
obsoleta antes de tener la oportunidad de ser publicada.
Es con plena conciencia de este hecho que aquí hacemos
la tentativa de resumir las evidencias actuales en apoyo
de rol de la hiperglicemia en las complicaciones
vasculares. Haremos énfasis principalmente en uno de los
mecanismos bioquímicos protagónicos: la acción
deletérea directa de la glucosa y de otros
monosacáridos sobre las proteínas, conocida con el
nombre de glicación o glicosilación no-enzimática.
¿Cuál es la evidencia que apunta a una
relación directa entre la hiperglicemia y las
complicaciones microvasculares en la diabetes?
Como fue expresado en la introducción, en
yuxtaposición con los trastornos hemodinámicos que
ocurren en muchos tejidos blanco de complicaciones
diabéticas, existe sólida evidencia clínica y
epidemiológica que muestra una relación estrecha entre
la hiperglicemia y las complicaciones vasculares. En este
sentido dos estudios clínicos prospectivos capitales
deben ser jerarquizados:
* El estudio del control y las complicaciones
diabéticas (Diabetes Control and Complications Trial,
DCCT).
* El estudio prospectivo de la diabetes del
Reino Unido (United Kingdom Prospective Diabetes Study,
UKPDS).
El estudio del control y las complicaciones
diabéticas (DCCT). El DCCT fue diseñado para
obtener una respuesta definitiva al problema de la
asociación entre la hiperglicemia y las complicaciones
vasculares en una población suficientemente grande y por
un tiempo adecuado (diez años), como para permitir
extraer conclusiones indiscutibles(2). El DCCT evaluó el
efecto del tratamiento insulínico intensivo y el
automonitoreo de la glicemia. Uno de sus pilares fue el
uso de la hemoglobina glicosilada para evaluar el control
glicémico durante períodos prolongados(11). El DCCT fue
conducido en pacientes con diabetes tipo 1 y utilizó
criterios bien establecidos para testar la hipótesis
glicémica de la génesis de la microangiopatía
(retinopatía, nefropatía y neuropatía). Los resultados
demostraron que la disminución de la HbA1c desde niveles
de 9% hasta 7% redujo la progresión o la aparición, o
ambas, de todas las complicaciones microvasculares(12).
El estudio prospectivo de la diabetes, realizado en
el Reino Unido (UKPDS). El UKPDS fue un estudio
prospectivo randomizado que estudió, también durante
diez años, el efecto del tratamiento intensivo sobre
5.000 diabéticos tipo 2(13-16). El UKPDS comenzó
analizando el valor de diversas estrategias (dieta,
varios agentes hipoglicemiantes orales, insulina), para
lograr un control estricto de la glicemia, comparándolas
luego con un control menos estricto. Los investigadores
pronto comprobaron que la hipertensión arterial
constituía un factor de riesgo de similar magnitud y el
tratamiento de la presión arterial fue incluido
por consiguiente en el estudio(13-15). El estudio UKPDS
proporcionó de este manera respuestas a una gama de
preguntas importantes que han agobiado a investigadores y
diabetólogos durante décadas. El resultado clave es que
un control estricto de la glicemia también reducía el
riesgo de complicaciones en la diabetes tipo 2. Por
ejemplo, una reducción de HbA1c de 10% a 9% produjo una
reducción en los indicadores de complicaciones que fue
de 35% y las muertes relacionadas con la diabetes se
redujeron 25%(13-15). En lo que respecta a las
complicaciones microvasculares, las sulfonilureas y la
insulina proporcionaron resultados igualmente buenos. De
este modo, la hipótesis por la cual se estima que la
glucosa en sí es "tóxica" en la diabetes tipo
2 se confirma, y esto viene a corroborar los resultados
previos del DCCT para la diabetes tipo l: la controversia
debe ahora terminar.
¿Cuál es entonces el nexo entre la
hiperglicemia y las complicaciones diabéticas? (figura
1)
Es importante precisar que no se ha encontrado un
marco consensual que abarque todo lo sabido sobre el
vínculo entre la hiperglicemia y las complicaciones. Hay
varias hipótesis igualmente defendibles que incluyen
entre otras: la hipótesis de la aldosa reductasa(17), la
del estrés oxidati-vo(18,19), la hipótesis de la
glicación o de Maillard(20-23), los trastornos de
actividad proteína kinasa C y la pseudo-hipoxia(24), el
estrés carbonílico(25), los trastornos del metabolismo
de las lipoproteínas(26) y los trastornos de actividad
de las citoquinas(27). Tres de las ya mencionadas
hipótesis merecen especial atención y serán tratadas
en esta breve revisión: la teoría del sorbitol, la
modificación de la actividad de la proteína kinasa C y
la hipótesis de la glicación, que será el objeto
principal de esta discusión. Cabe destacar que un cierto
estrés oxidativo es generado en todas estas vías.

Figura 1. Tres vías principales implicadas en la enfermedad microvascular
diabética inducidas por la hiperglicemia.
Teoría del sorbitol
La hipótesis del sorbitol, que fue propuesta
hace casi tres décadas(17), establece que el exceso de
glucosa en tejidos no insulino-dependientes puede seguir
la vía de la aldosa reductasa, produciendo sorbitol y
fructosa. Puesto que se trata de una enzima de Km
elevado, su actividad es mínima cuando las
concentraciones de glucosa son normales. En una variedad
de modelos animales de diabetes se ha demostrado que los
aumentos en sorbitol y fructosa producidos por esta ruta
alteran el metabolismo energético celular, la integridad
de la membrana y otras funciones. Este sería un
mecanismo bioquímico posible por el cual la
hiperglicemia podría deteriorar la función y la
estructura de las células afectadas por las
complicaciones diabéticas(17,24,28,29). De acuerdo con
estos mecanismos supuestos, los inhibidores de la aldosa
reductasa se han utilizado en estudios y en manejo
clínico por casi dos décadas para tratar complicaciones
relacionadas con la hiperglicemia y en particular la
neuropatía(30-32).
Trastorno en la actividad de la proteína kinasa C
(PKC)
Otro mecanismo por el cual la hiperglicemia modifica
el sutil balance metabólico a nivel celular parece ser
la modificación de la actividad de la proteína kinasa
C. Por ejemplo, la hiperactividad de la PKC sensibiliza
las células del músculo liso vascular a los
vasoconstrictores y factores del crecimiento, induce la
agregación pudiendo así promover la hipertensión y la
aterogénesis(33-35).
Hipótesis de la glicación
La bioquímica de la reacción de glicación se esquematiza en la figura
2. La reacción de glicación fue descubierta por el químico francés L.
Maillard en 1912 estudiando la pérdida de lisina (aminoácido esencial),
en los alimentos conservados cuando éstos son ricos en proteínas y en
glúcidos. De gran importancia en la industria alimentaria, esta reacción
no atrajo a médicos o investigadores en medicina hasta la década del 70.
La glicación implica una reacción en la cual los azúcares (glucosa en
general, pero no exclusivamente) reaccionan no-enzimáticamente con las
proteínas (y en menor grado lípidos y DNA) para formar los productos de
glicación precoz, también llamados de Amadori o fructosamina en la jerga
de la bioquímica clínica(20,22). Como es bien conocido, en el hombre este
proceso fue primero demostrado para la hemoglobina(36,37). En clínica,
la medida de la fracción glicosilada de la hemoglobina, llamada HbA1c,
ha revolucionado el monitoreo y el estudio de pacientes diabéticos, proporcionando
una estimación promedial de las glicemias en los 2-3 meses previos. La
medida de las proteínas plasmáticas glicadas (generalmente llamadas "fructosamina")
se utiliza como herramienta para supervisar el control glicémico (figura
2) obtenido durante un período de tres semanas(37). En nuestros
trabajos hemos propuesto la IgM y el fibrinógeno glicados como indicadores
promediales de períodos más breves (cinco días), lo cual puede ser de
utilidad en estudios clínicos de ajuste al tratamiento(38,39).

Figura 2. Glicación o glicosilación no-enzimática. La combinación
de la glucosa y las proteínas ocurre sin la intervención de enzimas, depende
directamente de las concentraciones de glucosa. Bajo la forma de HbA1c
(hemoglobina glicosilada) la mediada de los productos de esta reacción
es utilizada en clínica como índice del control glicémico. La glicación
ocupa hoy un papel protagónico en las teorías actuales propuestas para
explicar la patogenia de las complicaciones diabéticas. (Véase el texto
por más detalles).
Deseamos destacar nuevamente que las reacciones
antedichas se consideran "glicación precoz" y
de ninguna manera constituyen el fin de la cascada
reaccional. Es así que en una segunda fase de la ruta de
la glicación (que ahora en sí es independiente de la
glicemia), una serie compleja de reordenamientos
intramoleculares y reacciones oxidativas conduce a la
formación de compuestos múltiples, muy reactivos,
colectivamente conocidos como "productos de
glicación avanzada" y que llamaremos compuestos AGE
o AGEs en lo que sigue(21). Estas reacciones son
virtualmente irreversibles, la modificación sólo
desa-parece con la proteína. Algunos de los AGEs se
conocen en detalle, tal y como se demuestra en la figura
2, pero en su mayoría las estructuras no han sido aún
elucidadas. Una reacción similar, aunque más completa y
producida bajo condiciones más radicales, es la que
ocurre entre los azúcares y las proteínas en muchos
alimentos y el resultado final es lo que vemos en el
dulce de leche, para citar un ejemplo bien gráfico. En
este caso, la lactosa y la glucosa de la leche reaccionan
con la caseína y la lactalbúmina para dar complejas
estructuras, de color amarronado, que son precisamente
AGEs. La reacción de Maillard (como también se conoce a
la glicación) juega un rol en la generación de otros
pigmentos amarronados, tan apreciados en repostería y en
bebidas, tales como la cerveza y las bebidas cola.
Los AGEs se pueden producir por la oxidación del
producto de Amadori formando intermediarios dicarbonilo
muy reactivos tales como la 3-deoxiglucosona(22,40), como
se muestra en la figura 2. Los compuestos dicarbonilo
pueden también formarse directamente por autooxidación
de los azúcares catalizada por metales(41-46). Algunos
de ellos se transforman en carboximetil lisina (CML en la
figura).
Los AGEs son capaces de producir agregación de
proteínas y se ha demostrado que exhiben diversas
actividades biológicas deletéreas que detallaremos más
adelante(42-46). Las proteínas modificadas por los AGEs
pueden encontrarse en el plasma, en el compartimiento
intracelular así como en la matriz extracelular. Los
AGEs se acumulan de preferencia en pared arterial,
mesangio glomerular, membranas basales glomerulares y de
otros capilares. La acumulación de AGEs se hace de
preferencia en proteínas de larga vida; notables
ejemplos los constituyen algunos tipos de colágeno y las
cristalinas. Los AGEs contribuyen a la coloración
marrón, al aumento en la fluorescencia y a la escasa
solubilidad de las cristalinas así como a la agregación
y a la disminución graduales de la elasticidad del
colágeno tisular, cambios típicos que ocurren en el
envejecimiento.
En una palabra, la glicación es un fenómeno
importante en el desgaste tisular y junto con el estrés
oxidativo forman la base de las teorías estocásticas
del envejecimiento. Estos procesos están incrementados
en pacientes diabéticos. La relación cualitativa entre
el nivel de glicemia, la acumulación tisular de AGEs y
los diferentes matices de la patología microvascular
diabética han sido objeto de extensos estudios en
modelos animales. Una primera constatación, en
apariencia paradójica, es que la formación de AGEs
aumenta en un grado mucho mayor que el aumento de la
glicemia; este hecho sugiere que incluso elevaciones
moderadas en la glicemia en los diabéticos resultarían
en aumentos sustanciales, no lineares, en la acumulación
de AGEs(44-47).
¿De qué manera la acumulación de AGEs afecta
la microcirculación?
Una vasta literatura a este respecto se ha estado
acumulando durante los últimos años; seleccionaremos y
proporcionaremos un resumen de lo que consideramos lo
más significativo clínicamente, que podríamos dividir
en dos grandes líneas: I) Los efectos directos de los
AGEs sobre las proteínas y II) los efectos mediados a
través de receptores específicos.
Efectos directos de AGEs sobre las proteínas.
AGEs en la matriz extracelular (figura 3). La presencia de AGEs modifica
las características funcionales de diversas moléculas clave de la matriz
extracelular (MEC). El colágeno fue la primera de dichas proteínas en
las que se demostró la existencia de enlaces intermoleculares covalentes
producidos por los AGEs. En el colágeno tipo I, la agregación molecular
resultante induce una cierta distorsión del edificio molecular de la fibrilla(48,49).
Según lo representado en la figura 3, el estrechamiento luminal, una característica
importante en los vasos diabéticos, puede deberse en parte a la acumulación
en el subendotelio de proteínas del plasma tales como albúmina, lipoproteína
de baja densidad (LDL) e inmunoglobulina G (IgG). Dichas moléculas pueden
quedar atrapadas por los AGEs en el colágeno de las membranas basales
por agregación covalente(50,51). Por otra parte, la formación de
AGEs en el colágeno de tipo IV de la membrana basal dificulta la asociación
lateral de estas moléculas en una estructura tridimensional sutil y compleja
y tiende a la reticulación de las fibras en forma anárquica, todo lo cual
redunda en aumentos de permeabilidad(48,52,53).

Figura 3. Productos de glicación
avanzada en patología vascular. Este diagrama representa algunos de los
puntos clave discutidos en el texto en lo que respecta al papel de los
productos de la AGE en la microangiopatía así como en la macroangiopatía.
Es bien conocido, por ejemplo, que las características principales de
la glomerulopatía diabética son: la proteinuria, la expansión mesangial
y la esclerosis focal. ¿Cómo contribuirían los AGEs en la génesis de estos
fenómenos? En yuxtaposición con lo antedicho, la formación de AGEs en
la laminina (una proteína estructural dominante de la MEC), causa también
trastornos en el autoensamblaje de la membrana basal glomerular (MBG).
Esto, a su vez, compromete la integración en esta superestructura de los
otros componentes principales del andamiaje molecular que la componen,
a saber, el colágeno tipo IV y los proteoglicanos tales como el heparán
sulfato(54,55). Es importante destacar aquí que el heparán sulfato proteoglicano
(HSPG) es precisamente la molécula clave que proporciona la carga negativa
de la MBG; su pérdida es, por sí misma, el factor dominante que facilita
el filtrado de las proteínas del plasma y la proteinuria resultante(56).
Dicha secuencia es la que ilustramos en la figura 4. En pocas palabras,
la modificación por AGEs de las proteínas de la membrana basal glomerular(54)
podría explicar la disminución observada de HSPG en los glomérulos del
diabético, que no sólo resulta en proteinuria, sino que se ha mostrado
que estimula la superproducción compensatoria de otros componentes de
la matriz en la pared del vaso. Esto proporciona elegante sustento molecular
a la patogenia de la clásica nefropatía diabética de Kimmelstiel-Wilson(56).
Por otra parte, estas alteraciones inducidas por AGEs en la matriz extracelular
de la microcirculación renal no se ven restringidas solamente a estos
capilares, sino que estarían implicadas además en los trastornos a nivel
del capilar retiniano. Incluso se cree que dichos trastornos estarían
vinculados indirectamente con la pérdida de los pericitos en esos vasos,
que da sello anatómico la retinopatía diabética(57).

Figura 4. Productos de glicación avanzada en nefropatía. Este
diagrama delínea algunos de los aspectos discutidos en el texto en lo
que respecta al papel de los AGEs en la nefropatía.
En lo que atañe a los vasos de mayor calibre, en
ratas diabéticas, por ejemplo, se ha demostrado que los
AGEs provocan la disminución de la elasticidad en
arterias y arteriolas. Además, los AGEs tienen un efecto
dosis-dependiente de inactivación del óxido nítrico
(NO), el más potente vasodilatador fisiológico. En
animales diabéticos, los trastornos en la respuesta
vasodilatadora al NO (véase la figura 3) se
correlacionan bien con el nivel de AGEs acumulados en los
vasos(57-59).
|
 |
 |
 |
| |
|
Efectos mediados por
receptores.
Receptores de AGEs han sido descritos en numerosas células
(figura 5). La lista creciente de los receptores capaces de ligar los
AGEs incluye: los receptores "scavenger" I y II; el receptor
de AGEs (R-AGE); el oligosacaril transferasa-48 (OST-48, AGE-R1); la fosfoproteína
80K-H (AGE-R2) y la galectina-3 (AGE-R3)(60,61). Los receptores de AGEs
se encuentran en monocitos, macrófagos, células endoteliales, células
mesangiales, pericitos, podocitos, astrocitos y microglía(62-68). A título
de ejemplo, esbozaremos brevemente el rol de la activación del receptor
AGE en sólo tres tipos clave de células: macrófagos, células endoteliales
y células mesangiales.

Figura 5. Productos de glicación avanzada: rol de los receptores.
Muchas células poseen receptores de membrana que reconocen los AGEs. Este
diagrama muestra algunos de los efectos de esta interacción en lo que
respecta a la microangiopatía. (Véase el texto por más detalles).
Como se ilustra en la figura 5, las
proteínas AGE que se ligan a estos receptores(69)
estimulan la producción por los macrófagos de la
interleuquina-1, el factor de crecimiento I, el factor de
necrosis tumoral alfa y el factor estimulante de colonias
de granulocitos. Dicha estimulación alcanza los niveles
que se ha demostrado aumentan la síntesis glomerular del
colágeno tipo IV y la proliferación de macrófagos y
células de músculo liso arterial(60,61). Además de
R-AGE, otra clase de receptores de AGE existe en las
células endoteliales. Como se muestra en forma de
diagrama a la izquierda de la figura 5, este último
receptor de AGE parece mediar la transducción de la
señal a través de la generación de radicales libres
del oxígeno (ROS). Estos radicales luego activan el
factor de transcripción NFkB, siendo éste un gran
coordinador multifacético de numerosos genes de
"respuesta-a-lesión"(66,67). En dichas
células endoteliales estos cambios acumulativos son
pro-coagulantes(70). Uno de ellos, la disminución
rápida de la actividad de la trombomodulina impide la
activación de la vía de la proteína C (un agente
anticoagulante capital). El otro cambio pro-coagulante
inducido por la ocupación del receptor de AGE es un
aumento en la actividad del factor tisular (vía
extrínseca), que activa los factores de la coagulación
IX y X y la agregación directa del factor VIIa. En
conjunto, estas alteraciones en la función de la célula
endotelial, provocadas por los AGEs, favorecerían la
formación de trombos en los sitios de acumulación
extracelular de dichos AGEs(70). Por otra parte, los
productos de glicación avanzada inyectados
experimentalmente en animales inducen un aumento en la
permeabilidad vascular actuando sobre el receptor de
AGE(71). En relación con la retinopatía, los AGEs
modulan el crecimiento de las células endoteliales en
los capilares retinianos, como lo muestran trabajos
internacionales recientes en los que participan colegas
uruguayos(72). Finalmente, en estudios
inmunocitoquímicos, la colocalización de R-AGE (el
receptor) y de los AGEs en los sitios de lesión
microvascular sugiere que su interacción puede jugar un
rol significativo en la patogenia de las lesiones
vasculares diabéticas(71-73).
Los receptores de AGE también se han descrito en las células
mesangiales glomerulares (figura 6). Al ser activados, estos receptores
estimulan la secreción del factor de crecimiento plaquetario que seguidamente
media la producción de colágeno tipo IV, laminina y HSPG (54,74,75). Es
de destacar que en experimentación animal la administración crónica de
AGEs a ratas sanas y euglicémicas conduce a la glomerulosclerosis focal,
a la expansión mesangial y a la proteinuria(76), en una palabra reproduce
la nefropatía diabética pero en normoglicemia.

Figura 6. Receptores para los productos de glicación avanzada
en el riñón. Las células mesangiales poseen receptores de membrana que
reconocen los AGEs. Este diagrama representa esquemáticamente el conocimiento
actual sobre los efectos de esta interacción en lo que atañe a la nefropatía.
(Véase el texto por más detalles).
La existencia de polimorfismos en los
genes que codifican los receptores de AGEs o los
mecanismos de transducción de estas señales, o ambos,
podría explicar las conocidas variaciones individuales
en la incidencia de complicaciones en individuos con
niveles de glicemia comparables(73).
¿Pueden los AGEs afectar también
las proteínas dentro de la célula?
Durante varios años se pensó que los productos de glicación
avanzada se formaban solamente en las macromoléculas extracelulares de
larga vida media. Dado que la tasa de formación de AGEs por la glucosa
es lenta, las proteínas intracelulares con una velocidad de recambio,
que se mide en minutos u horas, no existiría el tiempo suficiente como
para acumular AGEs. Más recientemente, sin embargo, se ha demostrado que,
de hecho, los AGEs se forman en las proteínas de la célula in vivo(42,43,77).
Más aun, también se forman sobre el DNA in vitro(78-80) y si los AGEs
también se acumularan sobre el DNA in vivo, podrían producir efectos deletéreos
sobre la expresión de los genes. Sobre este particular deseamos destacar
que existe una acumulación rápida de AGEs, demostrada por nosotros, en
las histonas de los hepatocitos. Las histonas son proteínas básicas que
constituyen 50% de la masa de cromosoma y juegan un rol importante en
el funcionamiento del gen. En nuestros experimentos, resumidos en la figura
7, después de solamente un mes de diabetes experimental, las histonas
del hepatocito de rata demostraron niveles de AGEs tres veces superiores
a los de sus controles y la acumulación de AGEs en las histonas aumentaba
con la duración de la enfermedad y con la edad de los animales(44,81).
Esto refuerza el concepto de que la glicación avanzada ocurre realmente
en las proteínas intracelulares. Por otra parte, esta confirmación abre
la posibilidad de explorar el eventual rol de este proceso en la teratogenia
asociada con la diabetes mellitus. Resultados análogos fueron encontrados
por otros autores en cultivos de células beta de los islotes de Langerhans,
que comparten con los hepatocitos el mismo transportador de glucosa (GLUT
II), que no depende de la insulina. Esta glicación intracelular refleja
probablemente los aumentos inducidos por la hiperglicemia en metabolitos
intermediarios intracelulares (por ejemplo, glucosa-6-fosfato, gliceraldehido-3-fosfato),
que son mucho más reactivos que la glucosa(42,43,77,82). Finalmente, otro
ejemplo de glicación avanzada intracelular que merece ser destacado ocurre
en los eritrocitos. Aparte de la HbA1c, los eritrocitos también contienen
la hemoglobina-AGE que representa 0,24% de la hemoglobina total en sujetos
normales y es tres veces mayor en los diabéticos(83).

Figura 7. La glicación también ocurre a nivel intracelular. Este
esquema resume resultados de nuestro laboratorio que muestran que las
histonas hepáticas extraídas de ratas diabéticas poseen niveles de AGEs
tres veces más altos que las ratas control. (Véase el texto por más detalles).
Recientemente, una amplia evidencia
experimental sugiere que la glicación y el estrés
oxidativo se pueden vincular a la vía del sorbitol
potenciándose y contribuyendo así al desarrollo de
complicaciones diabéticas. Debe ser señalado que la
fructosa producida por la vía del sorbitol es
extremadamente potente como agente de glicación,
superando ampliamente a la glucosa(84,85).
La glicación más allá de los
glúcidos simples: agentes glicantes de "segunda
generación" (figura 8)
Como fue indicado previamente, la
glicación por glucosa es muy lenta si se compara con la
producida por muchos otros monosacáridos. Tan es así
que muchos autores piensan que la aparición de la
glucosa como el principal monosacárido circulante
constituye una ventaja evolutiva de las formas más
complejas de vida: en otras palabras, tenemos el azúcar
menos tóxico en nuestra circulación(86). En los
últimos años se han puesto en evidencia otros
compuestos que median la glicación. Es así que se ha
descubierto que existen en la circulación ciertos
péptidos de bajo peso molecular y que contienen, en
forma concentrada, los intermediarios dicarbonilo de la
reacción de Maillard que son mucho más reactivos que la
glucosa(87, 88). Se cree que estos péptidos AGE
circulantes son probablemente el resultado del
catabolismo incompleto de proteínas AGE, a cargo de los
macrófagos y otras células. Estos compuestos circulan
en niveles altos en plasma de pacientes diabéticos, así
como (lo que constituyó inicialmente una sorpresa) de
pacientes con insuficiencia renal(87,88). Dichos
péptidos AGE serían así fragmentos catabólicos en
vías de ser excretados por el riñón, de ahí su
aumento en la uremia. Algunos investigadores en
necrología sugieren, en el momento actual, que estos
péptidos AGE circulantes, que dializan mal, serían
algunas de las toxinas urémicas "medias".

Figura 8. Los productos de glicación avanzada se metabolizan
y producen pequeños péptidos. Los péptidos AGE circulan y modifican las
proteínas del plasma y otras. Este diagrama resume en una manera esquemática
la hipótesis actual de este metabolismo generado por varios laboratorios
incluyendo el nuestro. (Véase el texto por más detalles).
En esta línea de investigación, utilizando técnicas bioquímicas
e inmunocitoquímica a nivel de microscopía electrónica, nuestro trabajo
ha demostrado que los péptidos AGE circulantes son filtrados y catabolizados
en parte por el sistema endolisosomal del túbulo contorneado proximal,
como se observa en la figura 9. Nuestros datos sugieren que esta reabsorción
podría estar mediada por receptores AGE, similares a los descritos más
arriba en varios tipos de células. Según lo precisado anteriormente, la
activación de estos receptores acciona varias respuestas celulares incluyendo
la secreción de citoquinas y las reacciones de oxidación(89). Siguiendo
esta línea de razonamiento, hemos esbozado la hipótesis de que en la diabetes
un aumento en estos procesos podría participar en la reacción intersticial
de fibrosis que acompaña la glomerulosclerosis característica de la última
etapa de la enfermedad renal(90).

Figura 9. Los péptidos AGE son metabolizados por el riñón. Los
péptidos AGE circulan, se filtran en los glomérulos y son reabsorbidos
por el túbulo proximal. Este esquema resume algunos resultados generados
en nuestro laboratorio. (Véase el texto por más detalles).
Sin embargo, el sino final de los
péptidos AGE circulantes sigue sin ser determinado,
puesto que no se ha descubierto ninguna enzima que
podría mediar su catabolismo una vez que la hidrólisis
lisosomal de los enlaces peptídicos ha ocurrido. Se
podría especular en la existencia de un proceso lento de
secreción hacia la orina de los aminoácidos AGE
resultantes de este catabolismo por la célula tubular.
Dicho proceso podría también explicar la presencia de
AGEs tales como la pentosidina en la orina de los
pacientes diabéticos(91-95). Pensamos que a largo plazo,
un exceso crónico en la carga tubular de péptidos AGE,
debido a la diabetes, puede sobresaturar el mecanismo de
eliminación y conducir a trastornos tubulares(89).
Finalmente, los péptidos AGE
circulantes pueden no sólo ligarse a las proteínas,
sino también a los fosfolípidos (96-98). Es razonable
pensar que los péptidos AGE reaccionan con los
fosfolípidos de las membranas, si están presentes
localmente en altas concentraciones tales como las
demostradas por nosotros en los lisosomas. Una
acumulación de estos compuestos en los lisosomas
tubulares podría constituir una agresión más a las
membranas contribuyendo de esta manera a la toxicidad
global(90).
En resumen, además de los AGEs
derivados de la glucosa, existen los productos endógenos
producidos por degradación parcial de las proteínas
así modificadas, los péptidos AGE, que pueden
amplificar el daño tisular y actuar así como toxinas
per se. En este caso el proceso constituiría un
mecanismo patogénico compartido por la diabetes (exceso
de producción) y la insuficiencia renal (defecto de
excreción).
Las proteínas del plasma y de la matriz extracelular pueden
ser "atacadas" por la glucosa en sí o por estos agentes más
potentes o de "segunda generación" (si se nos permite una analogía
con los antibióticos). Esto ha sido demostrado en el caso de varias
proteínas del plasma, incluyendo las LDL. De hecho, usando un modelo de
diabetes experimental en animales(99), nosotros hemos demostrado que los
péptidos AGE circulantes modifican las IgG, en particular las cadenas
livianas y estos resultados están esquematizados en la figura 10. Recientemente
hemos encontrado resultados similares en un estudio con diabéticos tipo
2(100). Estas modificaciones estructurales de la IgG podrían conducir
a la alteración funcional de las moléculas del anticuerpo y estar vinculadas
al bien conocido aumento en la susceptibilidad a la infección característica
en la diabetes mellitus.

Figura 10. Los péptidos AGE modifican las IgG. Este diagrama
resume resultados generados en nuestro laboratorio que muestran que los
péptidos AGE circulantes modifican las IgG en ratas diabéticas. (Véase
el texto por más detalles).
Hiperglicemia y complicaciones
macrovasculares
En lo que respecta al papel directo de
la hiperglicemia en las complicaciones macrovasculares de
la diabetes tipo 1 y 2, numerosas preguntas siguen sin
respuesta aún y lo mismo podemos decir al respecto sobre
cómo el tratamiento enérgico de la hiperglicemia
podría afectar estas complicaciones. Con la herramienta
que constituye la medida de los niveles de HbA1c, el DCCT
encontró una reducción de 41% en el riesgo de
accidentes macrovasculares, que no fue estadísticamente
significativa debido a la baja frecuencia de estos
episodios en esa población relativamente joven de
diabéticos tipo 1(11,12). Sin embargo, estos datos
sugieren ciertamente un papel posible de la hiperglicemia
en la aceleración del proceso aterosclerótico en
pacientes con diabetes tipo l. Resultados similares
fueron obtenidos en el UKPDS que se publicó a fines de
1998(13-15).
¿Qué mecanismos han sido
propuestos para explicar el vínculo entre la
hiperglicemia y la aterosclerosis?
Muchos de los aspectos ilustrados en la
figura 3 se aplican tanto a la micro como a la
macroangiopatía. Los AGEs del colágeno de la pared
arterial pueden atrapar las partículas de LDL que
entonces pueden acumularse en la íntima. De esta manera,
la LDL sería más propensa a la oxidación y a la
captación local por los monocitos-macrófagos. Al mismo
tiempo, la LDL oxidada causaría la activación de la
célula endotelial(101-103). Dicha activación podría
mediar la secreción de matriz extracelular favoreciendo
la formación de la base fibrótica del ateroma. Por otra
parte, la activación de los receptores de los monocitos
por las proteínas AGE en la pared vascular, tales como
el colágeno y la elastina, desencadenaría la secuencia
ya mencionada de reacciones inflamatorias mediadas por
citoquinas(102,104). Este cuadro es, sin embargo, muy
incompleto en el momento actual porque algunos mecanismos
de la activación de célula endotelial se han observado
solamente in vitro o en animales.
Por otra parte, como el diagrama en la figura 11 intenta
resumir, una extensa literatura demuestra el rol de la glicación de las
lipoproteínas en la aterogénesis(105-107). Se ha descrito la glicación
precoz de la apoB, de las apoAs y de las apoEs(108), y se tienen datos
que prueban un metabolismo alterado de las formas glicadas de LDL y HDL(105,107).
La glicación puede tener efectos directos y puede también amplificar los
efectos del estrés oxidativo en las lipo-proteínas(63,97,109-111). Así,
ha sido demostrado por diversos autores, incluyendo nosotros, que la glicación
no sólo aumenta la susceptibilidad de la LDL a la oxidación(110-111),
sino que también, según lo expresado anteriormente, intensifica la propensión
de las proteínas estructurales de la pared vascular a ligar las proteínas
del plasma, incluyendo la LDL, contribuyendo así a una modificación oxidativa
más marcada de dichas partículas. Las LDL glicadas y oxidadas inducen
la acumulación de ésteres de colesterol en macrófagos humanos y pueden
también promover disfunción plaquetaria y endotelial(112,113).

Figura 11. Glicación y macroangiopatía. Representación esquemática
de las vías principales por las cuales la glicación de lipoproteínas puede
acelerar la aterosclerosis. (Véase el texto por más detalles).
En lo que respecta a las lipoproteínas
de alta densidad (HDL), nosotros fuimos los primeros en
demostrar que la activación in vitro de la lecitina
colesterol aciltransferasa (LCAT) por la apolipoproteína
A-I glicada (apoA-I es la apolipoproteína principal en
la HDL), es inferior a la activación por la
apolipoproteína A-I nativa(114). Estos datos fueron
luego confirmados por otros investigadores en pacientes
diabéticos(115,116). Siendo la LCAT una fuerza impulsora
clave en el transporte inverso del colesterol, se puede
conjeturar que esta activación anormal estaría asociada
a una reducción en el retorno del colesterol al hígado
y contribuiría a la aceleración de la aterosclerosis en
pacientes diabéticos. Aparte de estos estudios sobre
lipoproteínas modificadas por la glucosa en lo que
llamamos "glicación precoz", otras evidencias
han demostrado que la modificación de LDL por AGEs
deteriora los mecanismos de captación de LDL y
contribuye a explicar los niveles elevados de LDL en
pacientes diabéticos(117). Incluso si es prematuro
concluir que la reducción de la hiperglicemia tendría
un gran impacto en la disminución del riesgo de
patología macrovascular, como lo tiene en la
microangiopatía, estos estudios agregan un estímulo
adicional para explorar este aspecto.
¿Disponemos de algún agente
farmacológico contra los AGE?
Los agentes terapéuticos que inhiben
la formación de AGEs han permitido investigar el papel
de los mismos en el desarrollo de las complicaciones
diabéticas usando modelos animales(118). El principal
inhibidor de los AGEs que se ha estudiado en considerable
detalle es la aminoguanidina. La aminoguanidina reacciona
principalmente con los intermediarios dicarbonilo tales
como la 3-deoxiglu-cosona y bloquea la secuencia
reaccional que conduce a los AGEs(119). La prevención de
la formación de AGEs por el tratamiento con
aminoguanidina retrasa la evolución de las lesiones
microvasculares encontradas en la retina o los
glomérulos de animales diabéticos, así como podría
también tener un potencial terapéutico en el control de
la neuropatía periférico diabética(120-126).
La gran pregunta ante estos resultados
tan alentadores es si los inhibidores de la producción
de AGEs también podrían prevenir las complicaciones
diabéticas en humanos. Para contestarla, los efectos de
la aminoguanidina sobre varios indicadores de nefropatía
diabética están siendo analizados en un estudio
multicéntrico, randomizado y doble-ciego en Estados
Unidos y Europa, que está actualmente en su fase III.
Por otra parte, la industria farmacéutica está
sintetizando y probando cientos de compuestos pasibles de
efectuar la lisis de los AGEs.
Conclusión
Es por todos conocido que la
microangiopatía diabética no puede explicarse
simplísticamente, muchos factores están implicados. Sin
embargo, el estudio DCCT demostró indiscutiblemente en
1993 que el control glicémico estricto es capaz de
retrasar dramáticamente el inicio de las complicaciones
microangiopáticas o retardar su evolución. Esto fue
corroborado para la diabetes tipo 2 por el UKPDS
publicado en 1998. La prevención de las complicaciones
diabéticas requiere de este modo por lo menos el control
de la glicemia. La hiperglicemia es considerada hoy como
un factor protagónico en el desarrollo de las
complicaciones vasculares diabéticas, pudiendo mediar
sus efectos nocivos por múltiples mecanismos, entre los
cuales la glicación parece jugar un rol preponderante.
Estudios en animales demuestran que la aminoguanidina, un
inhibidor de este proceso, atenúa el desarrollo de las
complicaciones vasculares diabéticas. La meta glicémica
recomendada para la mayoría de los pacientes es por lo
menos mantener la HbA1c menos de 2% por encima del
límite superior de los valores de referencia.
Evidentemente, algunos pacientes no pueden lograr este
grado de control por una diversidad de razones. Además,
la terapéutica necesita ser individualizada y adaptada a
cada paciente. A medida que la nueva información
aportada por la investigación básica y clínica se va
haciendo disponible, nuestra mejor comprensión del rol
de la hiperglicemia modificará seguramente la manera en
que tratamos la diabetes.
Agradecimiento: deseamos
expresar toda nuestra gratitud a la QF Lydia Dibarrat por
habernos mostrado la senda del rigor científico.
Summary
Hyperglycemia in currently considered
as a causal key factor in the development of diabetic
vascular complica-tions that might cause harmful effects
by multiple ways. This fact was clearly confirmed by the
Diabetes Control and Complications Trial (DCCT) for
microangio-pathy in type I diabetes and proved by the
United Kingdom Prospective Diabetes Study (UKPDS) for
type II diabetes. Both studies confirmed what was
clinically suspected for a long time: prevention of
diabetes complications needs at least an efficient
control of glycemia.
The present review resumed current
evidence of the role of hyperglycemia in vascular
complications. We briefly draw the polyol way, protein
kinasa C and oxidative "stress". The aim of the
paper is to deep on the direct deleterean action of
glucose and other monosaccharides on proteins, known as
glycation or non-enzymatic glyca-tion, one of the
biochemical mechanism more relevant in this pathology. We
also included a synopsis of our fin-dings. Evidence
obtained from research in animals and clinical trials of
phase III are underlined, indicating that the glycation
inhibitor, aminoguanidine, delays the beginning and
modifies the course of complications. Lastly, we
considered relations between glycation, bioche-mistry of
aging and renal failure.
Résumé
L'hyperglycémie est considérée à
l'heure actuelle comme facteur de cause impliqué au
développement des complications vasculaires dibétiques,
provoquant ses effets nocifs par de différentes
voies.Cela est nettement confirmé par l'étude DCCT pour
la microangiopathie dans le cas du diabète type 1 et
prouvé par le UKPDS publié vers la fin 1998 dans le cas
du diabète type 2. Ces études ont confirmé ce qui a
été longtemps perçu à la clinique: la prévention des
complications diabétiques exige au moins un bon
contrôle de la glycémie. Dans la présente révision,
on résume les évidences actuelles qui remarquent le
rôle de l'hyperglycémie aux complications vasculaires.
Après la description du rôle de la voie poliol, de la
protéine Kinase C et du stress oxidatif, on approfondit
l'un des mécanismes biochimiques protagonistes à cette
pathologie: l'action délétère directe de la glucose et
d'autres monosaccharides sur les protéines, connue comme
glycation ou glycosilation pas-enzymatique. On y inclut
aussi une briève analyse de certains aspects de notre
propre recherche dans ce domaine. On souligne enfin,
l'évidence obtenue dans des études en animaux et dans
les essais cliniques de phase III, en soutenant que
l'aminoguanidine, inhibiteur de la glycation, retarde
l'apparition et modifie le cours de ces
complications-là. On parle finalement du lien existant
entre la glycation, la biochimie du veillissement et la
pathogénie de l'insuffisance rénale.
|
 |
 |
 |
| |
|
Bibliografía
- Stern M. Diabetes and cardiovascular
disease. The "common soil" hypothesis.
Diabetes 1995; 44: 369-74.
- Eastman RC, Siebert CW, Harris M, Gorden P.
Clinical Review 51: Implications of the Diabetes
Control and Compli-cations Trial. J Clin
Endocrinol Metab 1993; 77:1105-7.
- Turner R. The U.K. Prospective Diabetes
Study. A review. Diabetes Care 1998; 21 Suppl 3:
C35-8.
- Clark CJ, Lee D. Prevention and treatment
of the compli-cations of diabetes melitus. N Engl
J Med 1995; 332: 1210-7.
- Fore W. Noninsulin-dependent diabetes
melitus. The prevention of complications. Med
Clin North Am 1995; 79: 287-98.
- Bodansky HJ, Cudworth AG, Drury PL, Kohner EM.
Risk factors associated with severe proliferative
retinopathy in insulin-dependent diabetes
mellitus. Diabetes Care 1982; 5: 97-100.
- Donnelly R, Emslie-Smith AM, Gardner ID,
Morris AD. ABC of arterial and venous
disease: vascular complications of diabetes. BMJ
2000; 320(7241): 1062-6.
- Lorenzi M. Glucose toxicity in the
vascular complications of diabetes: the cellular
perspective. Diabetes/Metab Rey 1992; 8: 85-103.
- Steffes MW, Mauer SM. Pathophysiology of
renal compli-cations. In: Rifkin H PJ D, ed.
Diabetes Melitus Theory and Practice. New York:
Elsevier Science Publishing, 1990: 257-63. (Vol.
16).
- Chukwuma CS. Type 2 diabetic nephropathy
in perspective. J Diabetes Compl 1995; 9: 55-67.
- The Diabetes Control and Complications Trial
Data Group. The relationship of glycemic
exposure (HbA1c) to the risk of development and
progression of retinopathy in the Diabetes
Control and Complications Trial. Diabetes 1995;
44: 968-83.
- The Diabetes Control and Complications Trial
Data Group. The effect of intensive diabetes
management on macrovascular events and risk
factors in the Diabetes Control and Complications
Trial. Am J Cardiol 1995; 75: 894-903.
- The United Kingdom Prospective Diabetes Study
Data Group. Intensive blood-glucose control
with sulphonylureas or insulin compared with
convencional treatment and risk of compli-cations
in patients with type 2 diabetes (UKPDS 33).
Lancet. 1998; 352: 837-53.
- Watkins P. UKPDS: a message of hope and a
need for change. United Kingdom Prospective
Diabetes Study. Diabet Med 1998; 15895(6): 895-6.
- Nathan D. Some answers, more controversy,
from UKPDS. United Kingdom Prospective Diabetes
Study. Lancet 1998; 352: 832-3.
- The Diabetes Control and Complications Trial
Data Group. The effect of intensive treatment
of diabetes on the develop-ment and progression
of long-term complications in insulin dependent
diabetes melitus. N Engl J Med 1993; 329: 977-86.
- Gabbay K. The sorbitol pathway and the
complications of diabetes. N Engl J Med 1973;
288: 831-6.
- Boel E, Selmer J, Flodgaard H, Jensen T.
Diabetic late complications: will aldose
reductase inhibitors or inhibitors of advanced
glycosylation endproduct formation hold promise?
J Diabetes Compl 1995; 9: 104-29.
- Soulis-Liparota T, Cooper M, Dunlop M, Jerums
G. The relative roles of advanced glycation,
oxidation and aldose reductase inhibition in the
development of experimental diabetic nephropathy
in the Sprague-Dawley rat. Diabetologia 1995; 38:
387-94.
- Maillard LC. Condensation des acides
aminés sur les sucres; formation de melanoidines
par voie méthodique. CR Acad Sci Paris 1912;
154: 66-8.
- Njoroge FG, Monnier VM. The chemistry of
the Maillard reaction under physiological
conditions: a review. Prog Clin Biol Res 1989;
304: 85-91.
- Monnier V. Toward a Maillard reaction
theory of aging. In: Baynes JW, Monnier VM, ed.
Proceedings of the NIH Conference on the Maillard
Reaction in Aging, Diabetes and Nutrition. New
York: Liss, 1989: 1-22.
- Brownlee M. Advanced products of
non-enzymatic glycosylation and the pathogenesis
of diabetic complications. In: Rifkin HPDJ ed.
Diabetes melitus: theory and practice. New York:
Elsevier, 1990: 279-91.
- Ziyadeh F. Mediators of hyperglycemia and
the pathogenesis of matrix accumulation in
diabetic renal disease. Miner Electrolyte Metab
1995; 21: 292-302.
- Baynes J, Thorpe S. Role of oxidative
stress in diabetic complications: a new
perspective on an old paradigm. Diabetes 1999;
48:1-9.
- Giugliano D, Ceriello A, Paolisso G.
Diabetes mellitus, hypertension, and
cardiovascular disease: which role for oxidative
stress? Metabolism 1995; 44: 363-8.
- Lopes-Virella M, Virella G. Cytokines,
modified lipo-proteins, and arteriosclerosis in
diabetes. Diabetes 1996; 45 (Suppl 3): S40-4.
- Korc I, De Mate HC, Muse MI, De Sirtori OA.
Soluble lens proteins in rats on different sugar
diets. Exp Eye Res 1970; 10: 313-8.
- Lee AY, Chung SS. Contributions of polyol
pathway to oxi-dative stress in diabetic
cataract. FASEB J 1999; 13(1): 23-30.
- Hamada Y, Odagaki Y, Sakakibara F, Naruse K,
Koh N, Hotta N. Effects of an aldose
reductase inhibitor on erythro-cyte fructose
3-phosphate and sorbitol 3-phosphate levels in
diabetic patients. Life Sci 1995; 57: 23-9.
- Ward J. Biochemical and vascular
factors in the pathogenesis of diabetic
neuropathy. Clin Invest Med 1995; 18: 267-74.
- Robison W, Laver N, Lou M. The role of
aldose reductase in diabetic retinopathy
prevention and intervention studies [review].
Prog Retin Eye Res 1995; 14: 593-640.
- Skyler JS. Relation of metabolic control
of diabetes mellitus to chronic complications.
In: Rifkin H PDJ, ed. Diabetes melli-tus: theory
and practice. New York: Elsevier, 1990: 856-68.
- Baynes JW. Role of oxidative stress in
development of complications in diabetes.
Diabetes 1991; 40: 405-41.
- Dahl-Jorgensen K, Brinchmann-Hansen O,
Bangstand HJ, Hanssen KF. Blood glucose
control and microvascular com-plications-what do
we know. Diabetologia 1994; 37: 1172-7.
- Stevens VJ, Vlassara H, Abati A, Cerami A.
Nonenzy-matic glycosylation of hemoglobin. J Biol
Chem 1977; 252: 2988-3002.
- Armbruster DA. Fructosamine: structure,
analysis and clinical usefulness. Clin Chem 1987;
33: 2157-63.
- Menini T, Gugliucci A, Sodahlon YK, Stahl AJC,
Blickle JF, Brogard JM. Glycated
immunoglobulin M in diabetic patients. Ann Biol
Clin 1993; 51: 887-91.
- Gugliucci A, Menini T, Stahl AJC.
Glycation of fibrinogen in diabetic patients: a
practical colorimetric assay. Glycosy-lation Dis
1994; 1: 177-84.
- Hunt JV, Smith CT, Wolfe SP. Autoxidative
glycosylation and possible involvement of
peroxides and free radicals in LDL modification
by glucose. Diabetes 1990; 39: 1420-4.
- Giardino I, Edelstein D, Brownlee M.
Nonenzymatic glycosylation in vitro and in bovine
endothelial cells alters basic fibroblast growth
factor activity. J Clin Invest 1994; 94:110-7.
- Giardino I, Edelstein D, Brownlee M. BCL-2
expression or antioxidants prevent
hyperglycemia-induced formation of intracellular
advanced glycation endproducts in bovine
endothelial cells. J Clin Invest 1996; 97:
1422-8.
- Gugliucci A. Advanced glycation of rat
liver histone octa-mers: an in vitro study.
Biochem Biophys Res Commun 1994; 203: 588-93.
- Fujii E, Iwase H, Ishii-Karakasa I, Yajima Y,
Hotta K. The presence of
2-keto-3-deoxygluconic acid and oxoaldehyde
dehydrogenase activity in human erythrocytes.
Biochem Biophys Res Commun 1995; 210(3): 852-7.
- Niwa T, Takeda N, Miyazaki T, Yoshizumi H,
Tatematsu A, Maeda K, et al. Elevated serum
levels of 3-deoxyglu-cosone, a potent
protein-cross-linking intermediate of the
Maillard reaction, in uremic patients. Nephron
1995; 669: 438-43.
- Wellsknecht M, Thorpe S, Baynes J.
Pathways of forma-tion of glycoxidation products
during glycation of collagen. Biochemistry 1995;
34: 15134-41.
- Tanaka S, Avigad G, Brodsky B, Eikenberry EF.
Glycation induces expansion of the molecular
packing of collagen. J Mol Biol 1988; 495-505.
- Monnier VM, Kohn RR, Cerami A. Accelerated
age-related browning of human collagen in
diabetes melitus. P Natl Acad Sci USA 1984; 81:
583-9.
- Brownlee M, Vlassara H, Cerami A. Non
enzymatic glycosylation products on collagen
covalently trap low-density lipoprotein. Diabetes
1985; 34: 938-41.
- Brownlee M, Pongor S, Cerami A. Covalent
attachment of soluble proteins by
nonenzymatically glycosylated collagen: role in
the in situ formation of immune complexes. J Exp
Med 1983; 158: 1739-44.
- Haneda M, Kikkawa R, Horide N, Togawa M, Koya
D, Kajiwara N et al. Glucose enhanced type IV
collagen production in cultured rat glomerular
mesangial cells. Diabetologia 1991; 34: 198-200.
- Bailey A, Sims TJ, Avery NC, Miles CA.
Chemistry of collagen cross-links:
glucose-mediated covalent cross-linking of
type-IV collagen in lens capsules. Biochem J
1993; 296: 489-97.
- Makino H, Shikata K, Hironaka K, Kushiro M,
Yamasaki Y, Sugimoto H, et al. Ultrastructure
of nonenzy-matically glycated mesangial matrix in
diabetic nephropathy. Kidney Int 1995; 48:
517-26.
- Haitoglou CS, Tsilibary EC, Brownlee M,
Charonis AS. Altered cellular interactions
between endothelial cells and non enzymatic
glycosylated laminin/type IV collagen. J Biol
Chem 1992; 267: 12404-7.
- Striker LJ, Peten EP, Elliot SJ, Dio T,
Striker GE. Mesangial cell turnover: effect
of heparin and peptide growth factors. Lab Invest
1991; 64(4): 446-56.
- Lloyd-Jones D, Bloch K. The vascular
biology of nitric oxide and its role in
atherogenesis. Annu Rev Med 1996; 47: 365-75.
- Darley-Usmar V, Wiseman H, Halliweli B.
Nitric oxide and oxygen radicals: a question of
balance. FEBS Letters 1995; 369: 131-5.
- Bucala R, Tracey KJ, Cerami A. Advanced
glycosylation products quench nitric oxide and
mediate defective endothelium-dependent
vasodilation in experimental diabetes. J Clin
Invest 1991; 87: 432-8.
- Bierhaus A, Hofmann M, Ziegler R, Nawroth P.
AGEs and their interaction with AGE-receptors in
vascular disease and diabetes melitus. I. The AGE
concept. Cardiovasc Res 1998; 37: 586-600.
- Thornalley P. Cell activation by glycated
proteins. AGE receptors, receptor recognition
factors and functional classification of AGEs.
Cell Mol Biol 1998; 44: 1013-23.
- Vlassara H, Bucala R. Recent progress in
advanced glycation and diabetic vascular disease:
role of advanced glycation end product receptors.
Diabetes 1996; 45 (Suppl 3): S65-6.
- Yan SD, Schmidt AM, Anderson GM, Zhang J,
Brett J, Zou YS, et al. Enhanced cellular
oxidant stress by the interaction of advanced
glycation end products. with their
receptors/binding proteins. J Biol Chem 1994;
269: 9889-97.
- Schmidt AM, Hori O, Brett J, Yan SD, Wautier
JL, Stern D. Cellular receptors for advanced
glycation end products. Implications for
induction of oxidant stress and cellular
dysfunction in the pathogenesis of vascular
lesions. Arterioscler Thromb 1994; 14: 1521-8.
- Schmidt AM, Yan SD, Brett J, Mora R, Nowygrod
R, Stern D. Regulation of human mononuclear
phagocyte migration by cell surface-binding
proteins for advanced glycation end products. J
Clin Invest 1993; 91: 2155-68.
- Schmidt AM, Vianna M, Gerlach J, Brett J, Ryan
J, Kao J et al. Isolation and
characterization of two binding proteins for
advanced glycation end products from bovine lung
which are present on the endothelial cell
surface. J Biol Chem 1992; 267: 14987-97.
- Schmidt AM, Mora R, Cao K, Yan SD, Brett J,
Ramakrishnan R et al. The endothelial cell
binding site for advanced glycation end products
consists of a complex: an integral membrane
protein and a lactoferrin-like polypeptide. J
Biol Chem 1994; 269: 9882-8.
- Horii Y, Skolnik E, Suthanthiran M, Vlassara
H. Novel T-cell receptors for advanced
glycation endproducts (AGE) mediate production of
IFN. Diabetes 1992; 41: 59A.
- Vlassara H, Brownlee M, Cerami A. Novel
macrophage receptor for glucose-modified protein
is distinct from previously describes scavenger
receptors. J Exp Med 1986; 164: 1301-9.
- Wautier J, Zoukourian C, Chappey O, Wautier M,
Guillausseau P, Cao R et al.
Receptor-mediated endothelial cell dysfunction in
diabetic vasculopathy. Soluble receptor for
advanced glycation end products blocks
hyperpermeability in diabetic rats. J Clin Invest
1996; 97: 238-43.
- Bierhaus A, Illmer T, Kasper M, Luther T,
Quehenberger P, Tritschler H, et al. Advanced
glycation end product (AGE)-mediated induction of
tissue factor in cultured endothelial cells is
dependent on RAGE. Circulation 1997; 96: 2262-71.
- Ruggiero-Lopez D, Rellier N, Lecomte M,
Lagarde M, Wiernsperger N. Growth modulation
of retinal microvascular cells by early and
advanced glycation products. Diabetes Res Clin
Pract 1997; 34: 135-42.
- Yan S, Stern D, Schmidt A. What's the
RAGE? The receptor for advanced glycation end
products (RAGE) and the dark side of glucose. Eur
J Clin Invest 1997; 27: 179-81.
- Doi T, Vlassara H, Kirstein M, Yamada Y,
Striker GE, Striker LJ. Receptor specific
increase in extracellular matrix production in
mouse mesangial cells by advanced glycation end
products is mediated via platelet derived growth
factor. P Natl Acad Sci USA 1992; 89: 2873-7.
- Skolnik EY, Yang Z, Makita Z, Radoff S,
Kirstein M, Vlassara H. Human and rat
mesangial cell receptors for glucose-modified
proteins: potential role in kidney tissue
remodeling and diabetic nephropathy. J Exp
Med 1991; 174: 931-9.
- Vlassara H, Fuh H, Makita Z, Krungkrai, Cerami
A, Bucala R. Exogenous advanced glycosylation
endproducts induce complex vascular dysfunction
in normal animals: a model for diabetic and
aging complications. P Natl Acad Sci USA 1992;
89: 12043-7.
- Giardino I, Fard AK, Hatchell DL, Brownlee M.
Amino-guanidine inhibits reactive oxygen species
formation, lipid peroxidation, and
oxidant-induced apoptosis. Diabetes 1998; 47(7):
1114-20.
- Bucala R, Model P, Cerami A. Modification
of DNA by reducing sugars: a possible mechanism
for nucleic acid aging and age-related
dysfunction in gene expression. Proc Natl Acad
Sci USA 1984; 81: 105-9.
- Bucala R, Model P, Russel M, Cerami A.
Modification of DNA by glueose-6-phosphate
induces DNA rearrangements in an E. coli plasmid.
Proc Natl Acad Sel USA 1985; 82: 8439-42.
- Mullokandov EA, Franklin WA, Brownlee M.
Damage of DNA by the glyeation products of
glyccraldehyde-3-phosphate and lysine.
Diabetologia 1994; 37: 145-9.
- Gugliucci A, Bendayan M. Histones from
diabetic rats contain increased levels of
advanced glycation products. Biochem Biophys Res
Commun 1995; 212: 56-62.
- Kaneto H, Fujii J, Myint T, Miyazawa N, Islam
KN, Kawasaki Y, Suzuki K et al. Reducing
sugars trigger oxidative modification and
apoptosis in pancreatic beta-cells by provoking
oxidative stress through the glycation reaction.
Biochem J 1996; 320(3): 855-63.
- Makita Z, Vlassara H, Rayfield E, Cartwright
K, Friedman E, Rodby R, et al.
Hemoglobin-AGE: a circulating marker for advanced
glycosylation. Science 1992; 258: 651-3.
- McPherson J, Shilton B, Walton D. Role of
fructose in glycation and cross-linking of
proteins. Biochemistry 1988; 27: 1901-7.
- Takagi Y, Kashiwagi A, Tanaka Y, Asahina T,
Kikkawa RYS. Significance of fructose-induced
protein oxidation and formation of advanced
glycation end product. J Diabetes Complications
1995; 9: 87-91.
- Bunn HF, Higgins PJ. Reaction of
monosacharides with proteins: possible
evolutionary significance. Science 1981; 213:
222-4.
- Makita Z, Bucala R, Rayfield EJ, Friedman EA,
Kaufman AM, Korbet SM, et al. Reactive
glycosyation end products in diabetic uraemia and
treatment of renal failure. Lancet 1994; 343:
1519-22.
- Bucala R, Vlassara H. Advanced
glycosylation end products in diabetic renal and
vascular disease. A J Kidney Dis 1995; 26:
875-88.
- Fuh H, Yang D, Striker L, Striker G, Vlassara
H. In vivo AGE-peptide injection
induces kidney enlargement and glomerular
hypertrophy in rabbits: prevention by
aminoguanidine. Diabetes 1992; 41: 9A.
- Gugliucci A, Bendayan M. Renal fate of
advanced glycation products: evidence for
reabsorption and catabolism of advanced glycation
peptides by renal proximal tubular cells.
Diabetologia 1996; 39: 149-60.
- Sell DR, Monnier VM. End-stage renal
disease and diabetes catalyze the formation of a
pentose-derived crosslink from aging human
collagen. J Clin Invest 1990; 85(2): 380-4.
- Takahashi M, Ohishi T, Aoshima H, Kawana K,
Kushida K, Inoue T, et al. The Maillard
protein cross-link pentosidine in urine from
diabetic patients. Diabetologia 1993; 36: 664-7.
- Miyata T, Ueda Y, Horie K, Nangaku M, Tanaka
S, van Ypersele de Strihou C et al. Renal
catabolism of advanced glycation end products:
the fate of pentosidine. Kidney Int 1998; 53(2):
416-22.
- Weiss M, Rodby R, Justice A, Hricik D.
Free pentosidine and neopterin as markers of
progression rate in diabetic nephropathy.
Collaborative Study Group. Kidney Int 1998; 54:
193-202.
- Miyata T, Ueda Y, Horie K, Nangaku M, Tanaka
S, Ypersele de Strihou van C, et al. Renal
catabolism of advanced glycation end products:
the fate of pentosidine. Kidney Int 1998; 53:
416-22.
- Bucala R, Makita Z, Koschinsky T, Cerami A,
Vlassara H. Lipid advanced glycosylation:
pathway for lipid oxidation in vivo. P
Natl Acad Sci USA 1993; 90: 6434-8.
- Bucala R, Cerami A. Phospholipids react
with glucose to initiate advanced glycosylation
and fatty acid oxidation: inhibition of lipid
advanced glycosylation and oxydation by
aminoguanidine. Diabetes 1992; 41(23A): 91.
- Hicks M, Delbridge L, Yue DK, Reeve TS.
Catalysis of lipid peroxidation by glucose and
glycosylated collagen. Biochem Biophys Res Commun
1988; 151: 649-55.
- Gugliucci A, Menini T: Circulating
advanced glycation peptides in
streptozotocininduced diabetic rats: evidence for
preferential modification of IgG light chains.
Life Sci 1998; 62: 2141-50.
- Gugliucci A, Menini T, Stahl AJC, Brogard JM.
Advanced glycation of immunoglobulin G abd
albumin in type 2 diabetie patients. Clin Chim
Acta 2000 (in press).
- Witztum J, Steinberg D. Role of oxidized
low density lipo-protein in atherogenesis. J Clin
Invest 1991; 88: 1785-92.
- Bierman E. Atherogenesis in diabetes.
Atheroscler Thromb 1992; 12: 647-56.
- Berliner J, Heinecke J. The role of
oxidized lipoproteins in atherogenesis. Free
Radic Biol Med 1996; 20: 707-27.
- Guyton J. The role of lipoproteins in
atherogenesis. Ad Exp Med Biol 1995; 369: 29-38.
- Kortlandt W, Rijn van H, Erkelens D.
Glycation and lipoproteins. Diab Nut Metab 1993;
6: 231-9.
- Lyons T. Lipoprotein glycation and its
metabolic consequences. Diabetes 1992; 41: 67-73.
- Lyons T, Jenkins A. Lipoprotein glycation
and its metabolic consequences. Curr Opin Lipidol
1997; 8: 174-80.
- Curtiss LK, Witztum JL. Plasma
apolipoproteins AI, AII, B, CI and E are
glucosylated in hyperglycemic diabetic subjects.
Diabetes 1985; 34: 452-61.
- Kobayashi K, Watanabe J, Umeda F, Nawata H.
Glycation accelerates the oxidation of low
density lipoprotein by copper ions. Endocr J
1995; 42: 461-5.
- Gugliucci A, Stahl AJC. Scavenger
receptors assay in human monocyte-derived
macrophages. J Immunol Meth 1994; 174, 103-7.
- Gugliucci A, Menini T, Stahl AJC.
Susceptibility to copper-enhanced autoxidation of
VLDL+LDL fractions from diabetic patients.
Biochem Mol Biol Int 1994; 32: 139-47.
- Gugliucci A, Dumont S, Siffert JC, Stahl AJC.
In vitro glycated low density lipoprotein
interaction with human monocyte-derived
macrophages. Res Immunol 1992; 143, 17-23.
- Gugliucci A, Dumont S, Siffert JC, Stahl AJC.
Comparative interaction of glycated and oxidized
low density lipoproteins with human
monocyte-derived macrophages. Int J Immunopathol
Pharmacol 1993; 6: 51-7.
- Gugliucci A, Stahl A. In vitro glycation
of human apoli-poprotein AI reduces its
efficiency in lecithin:cholesterol
acyl-transferase activation. Clin Chim Acta 1991;
204: 37-42.
- Calvo C, Ulloa N, Del Pozo R, Verdugo C.
Decreased activation of lecithin: cholesterol
acyltransferase by glycated apolipoprotein A-I.
Eur J Clin Chem Clin Biochem 1993; 31: 217-20.
- Fournier N, Myara I, Atger VNM. Reactivity
of lecithin-cholesterol acyl transferase (LCAT)
towards glycated high-density lipoproteins (HDL).
Clin Chim Acta 1995; 234: 47-61.
- Bucala R, Makita Z, Vega G, Grundy S,
Koschinsky T, Cerami A, et al. Modification
of low density lipoprotein by advanced glycation
end products contributes to the dislipidemia of
diabetes and renal insufficiency. P Natl Acad Sci
USA 1994; 91: 9441-5.
- Brownlee M, Vlassara H, Kooney T, Ulrich P,
Cerami A. Aminoguanidine prevents
diabetes-induced arterial wall protein
cross-linking. Science 1986; 232: 1629-32.
- Chen H, Cerami A. Mechanism of inhibition
of advanced glycosylation by aminoguanidine in
vitro. J Carbohydrate Chem 1993; 12: 731-42.
- Huijberts MSP, Wolffenbuttel BHR, Crijns FRL,
Nieuwenhuijsen Kruseman AC, Bemelmans MHA,
Struijker Boudier HAJ. Aminoguanidine reduces
regional albumin clearance but not urinary
albumin excretion in streptozotocin-diabetic
rats. Diabetologia 1994; 37: 10-4.
- Hammes HP, Brownlee M, Edelstein D, Saleck M,
Federlin MK. Aminoguanidine inhibits the
development of accelerated diabetic retinopathy
in the spontaneous hypertensive rat. Diabetologia
1994; 37: 32-5.
- Kihara M, Schmelzer JD, Poduslo JF, Curran GL,
Nicklander KK, Low PA. Aminoguanidine effects
on nerve blood flow, vascular permeability,
electrophysiology, and oxygen free radicals. P
Natl Acad Sci USA 1991; 88: 6107-11.
- Hammes HP, Martin S, Federlin K, Geisen K,
Brownlee M. Aminoguanidine treatment inhibits
the development of experimental diabetic
retonopathy. P Natl Acad Sci USA 1991; 88:
11555-8.
- Hammes H, Strodter D, Weiss A, Bretzel R,
Federlin K. Secondary intervention with
aminoguanidine retards the progression of
diabetic retinopathy in the rat model.
Diabetologia 1995; 38: 656-60.
- Soulis-Liparota T, Cooper M, Papazoglou D,
Clarke B, Jerums G. Retardation by
aminoguanidine of development of albuminuria,
mesangial expansion and tissue fluorescence in
streptozotocin-induced diabetic rat. Diabetes
1991; 40: 1328-35.
- Edelstein D, Brownlee M. Aminoguanidine
ameliorates albuminuria in diabetic hypertensive
rats. Diabetologia 1992; 35: 96-7.
|
 |
 |
 |
| |
|

* Profesor de Bioquímica.
Division of Bask Medical Sciences
Touro University College of Osteopathic Medicine, San
Francisco, California.
Correspondencia: Alejandro Gugliucci, MD, PhD
Touro University College of Osteopathic Medicine, 832
Walnut Ave, Quarters C, Mar Island, Vallejo, CA 94592
Email: agugliuc@touro.edu
Presentado: 1/7/99
Aceptado: 17/12/99
Abreviaturas:
AGE: productos de
glicación avanzada; CML: carboximetil-lisina; DCCT:
Diabetes Control and Complications Trial; HDL:
lipoproteína de alta densidad; LCAT: lecitina colesterol
aciltransferasa; LDL: lipoproteína de baja densidad; HbA
1c: hemoglobina glicosilada; HSPG: heparán sulfato
proteoglicano; MBG: membrana basal glomerular; MEC:
matriz extracelular; NO: óxido nítrico; UKPDS: United
Kingdom Prospective Diabetes Study.
[Volver]
|
 |
 |
 |
|