Sistema Nacional de Trauma y Emergencia: una ley que no puede esperar

Desde hace varios meses, legisladores del oficialismo y de la oposición, así como el Ministro de Salud Pública, Dr. Jorge Basso, tienen en su poder el proyecto de ley para la creación de un Sistema Nacional de Trauma y Emergencia, promovido entre otros por el SMU.

Los siniestros de tránsito son la principal causa de muerte y discapacidad en menores de 40 años. Desde el punto de vista epidemiológico, el trauma es la tercera causa de muerte, por detrás de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer. A causa de los siniestros de tránsito, hay pérdidas importantes de vidas, en especial de jóvenes; secuelas temporales y definitivas; incapacidades psicológicas y físicas, además de elevados costos hospitalarios y un alto porcentaje de ausentismo laboral.

El proyecto de ley que promueve el SMU fue elaborado en colaboración con la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev) y la Cátedra de Emergencia del Hospital de Clínicas de Facultad de Medicina de la Universidad de la República (Udelar).

Uno de los objetivos más importantes que se busca con este proyecto de ley es la rápida y adecuada atención de pacientes con traumas por siniestros de tránsito. Para poder lograr esto es necesario redistribuir recursos humanos y materiales que están disponibles pero no se utilizan adecuadamente.

Existe evidencia que en países que tienen sistemas organizados, la mortalidad disminuye entre 20 y 30%.

Federico Preve, Director Político de la Unidad de Negociación Colectiva del SMU dijo a Ser Médico que “en Uruguay los siniestros de tránsito son un problema, por imprudencia de los conductores, crecimiento del parque automotor, inadecuada infraestructura vial, entre otras causas. En las rutas nacionales hay una alta tasa de mortalidad”. Preve aseguró que en este tipo incidentes “el tiempo es oro, vale cada minuto de asistencia. Perder tiempo puede ser potencialmente mortal”. Los siniestros de tránsito tienen un 25% de mortalidad en las primeras cuatro horas del trauma y entre 40 a 50% pasadas las primeras seis horas.

Los mecanismos para disminuir estos porcentajes son: campañas de prevención; rápida atención prehospitalaria y transporte a centros adecuados; evaluación de lesiones secundarias; nivel de preparación y calidad del equipo médico y la correcta atención en la emergencia hospitalaria.

Además de crear políticas de promoción y prevención, el proyecto de ley prevé desarrollar un sistema de asistencia prehospitalaria y hospitalaria y abrir centros de rehabilitación.

Se entiende que hay recursos humanos y materiales que ya están disponibles, como ambulancias, helicópteros y lo que corresponde hacer, es articularlos en el sistema público y en el privado para evitar demoras en la atención y los traslados.

“Ahora lo que se hace es llevar a la persona al lugar más cercano sin tener en consideración si cuenta con las instalaciones adecuadas para el trauma sufrido. Si se hace necesario un nuevo traslado, está demostrado que se duplica la mortalidad. La idea es reorganizar los centros y hacer una categorización por regiones” dijo Preve, quien aseguró que Uruguay cuenta con la infraestructura y los recursos necesarios, sólo falta una redistribución.

El proyecto de ley también prevé la creación de protocolos de asistencia hospitalaria, un sistema terrestre y aéreo que sirva para trasladar pacientes a centros adecuados y la creación de sub áreas que estén coordinadas con otros actores para el control y prevención de accidentes.

“Es parte de los derechos de los pacientes: recibir atención en equidad en todo el país”, afirmó Preve.

El anteproyecto está pensado para que los pacientes sean trasladados en un tiempo razonable al Centro de Trauma y Emergencia Médica que corresponda, además de recibir asistencia para la rehabilitación, cuidados paliativos y ser atendido por trabajadores capacitados en trauma y emergencias médicas.

En síntesis, el sistema de trauma se centraliza en prevención de siniestralidad, atención médica, incluye una etapa de atención prehospitalaria, triage (clasificación de la gravedad en el lugar del hecho), transporte, atención hospitalaria y una etapa de rehabilitación posthospitalaria.

En zonas urbanas el paciente debe recibir una atención rápida (levantar y llevar) porque el tiempo de traslado es mucho menor, por el contrario en zonas suburbanas en grandes ciudades y sobre todo en zonas rurales el tratamiento inicial debe realizarse en el lugar del hecho. Para trayectos cortos y medianos las unidades de traslados serán ambulancias medicalizadas, pero para recorridos de más de 200 kilómetros se usarán de aviones o helicópteros.

Está demostrado que la creación de Sistemas y Centros de trauma bajan las tasas de mortalidad y disminuyen la incidencia de enfermedades y secuelas. Sin este tipo de recursos el porcentajes de fallecidos seguirá aumentando. Para tener una idea cabal cabe mencionar cifras de San Diego California (Estados Unidos). Los accidentes por automóviles en San Diego, donde funciona un Centro de Trauma, tienen 15% anual de mortalidad en relación al 19% del resto del país donde no hay un sistema¨*.

Acceda al proyecto de ley aquí

*Datos extraídos de Revista Ser Médico número 24

Imagen: UNASEV

 

 

 

 

 

 

martes 9 de enero de 2018