Tema de reflexión expuesto por los Dres. Antonio Souza y Carlos Melogno
Introducción.- El tema a tratar, fue inicialmente propuesto por el Dr.Antonio Souza. Se hace la salvedad de que no pretendemos referirnos al proceso fisiológico en sí, en lo que se refiere al dolor físico. Tampoco haremos disquisiciones metafísicas sobre lo relativo a la justicia o no del sufrimiento humano, cuando se ve afectado un inocente.
Definición.- El dolor, inherente al reino animal (porque no podríamos asegurar si realmente los vegetales sufren, ya que el dolor va unido al sentimiento, aunque hay hechos que plantean esa interrogante) es: una sensación ingrata, penosa, generadora de daño, que produce en la psiquis: incomodidad, inconformismo, angustia y rechazo. En el plano físico, la reacción instintiva es a inducir el cese de la noxa por reacciones de defensa y de evasión. En el plano moral el problema ya es más complejo, dependiendo de la causa, y que el daño sea temporal o definitivo.
Significado.- Para los seres vivos, es en el plano físico: un
mecanismo de defensa del organismo que advierte del peligro e incita a la
evitación y que puede dejar una marca indeleble en la memoria. La calidad del sufrimiento está potenciada por la capacidad pensante, por el
intelecto y la educación.
En el plano moral, el origen del dolor es la carencia o la pérdida. Sufre a menudo quien no tiene o posee algo a lo que aspira. Y también
experimenta ese padecimiento, el que sufre la deprivación de su autoestima, de su honra, el que pierde la consideración de sus semejantes.
El dolor pueden generarlo una frustración, un desengaño. Pero aún más la desaparición de los seres queridos, la enfermedad, el deterioro
físico y psíquico, y asimismo las pérdidas materiales. En el ser humano, el desencadenante puede haber cesado o no, aunque su consecuencia
puede en cambio mantenerse, motivando pesadumbre, emociones conflictivas, negación, rebeldía. Por el contrario, el dolor pasajero suele
sobrellevarse, ya sea desestimando su importancia, buscando el lenitivo del consuelo, o motivando una reacción de compensación. Si el mal
es defintivo, irreparable, cesada la esperanza, ello motiva un proceso para asumirlo secundariamente al duelo, y luego de su elaboración,
puede llegarse a la aceptación o precipitar al involucrado en un pozo depresivo. Y a menudo la comparación con las épocas felices, exacerba
el pesar, como ya lo expresara Dante en la Divina Comedia. “nessun magior dolore chi ricordarse d’il tempo felice nella miseria”.
Mecanismos de compensación.-
Para el dolor moral.- Sobreponerse al dolor, superar una tragedia, es posible, es lo que se ha dado en llamar:
resiliencia. Algunas veces,
el dolor puede ser el acicate para distintos emprendimientos, dando lugar en oportunidades a la búsqueda de una reparación, o incluso hasta
propiciar un ánimo vengativo. En casos excepcionales se llega a la sublimación, es decir a convertir la aflicción en una actitud creativa.
Y es así que en el pasado, la misma ha sido fuente de inspiración para poetas, escritores y músicos, y aún pintores y escultores. Puede
también suscitar cambios de actitud frente a la vida, y actividades altruístas. Cabe aún considerar otra posición, la de la
indiferencia,
el ensimismarse en la contemplación, en tratar de alcanzar el Nirvana como propiciaba Buda. Pero retrotrayéndonos a la época de Siddartha
Gautama o Sakia Muni, y a la historia de este personaje, que se sintió antes de su conversión religiosa abrumado por el hecho de que siempre
rondan e involucran al ser humano: la enfermedad, la vejez y la muerte, estimamos que por el contrario, si bien el hinduísmo afirma que la
vida es maya (apariencia), absolutamente nadie puede encerrarse en una cáscara y mantenerse ileso, ya que (recurriendo al pensamiento hindú)
la vida es samsara (ésto es el devenir y acontecer de los mortales), y como tal hay que vivirla a pesar de nuestra vulnerabilidad, porque
nadie escapa al círculo de la existencia.
Para el dolor físico.-Si bien las personas normales no pueden rehuir el dolor físico, hay patologías como la
siringomielia y la enfermedad
que produce ausencia de dolor, que proporcionan una inmunidad frente al mismo. Y ello no es positivo, porque al carecer de ese recurso de
alerta y defensa, se pueden producir severas lesiones y mutilaciones. Se puede recurrir a lenitivos que suministran analgesia y aún a la
anestesia y a la hipnosis. Pero también hay experiencias de faquires que se someten a pruebas en que son capaces de superar el dolor.
Asimismo hay quienes en un real estado de trance, son capaces de caminar sobre las brasas, sin acusar dolor ¡y ni aún quemarse!
De la historia, recordemos los casos heroicos de quienes soportaron el dolor por sus convicciones, los mártires Eleazar y los siete hermanos,
bajo el reinado de Antíoco Epífanes, relatado en el Segundo Libro de los Macabeos; los mártires cristianos en el Imperio Romano; Muzio
Scévola no dejándose intimidar frente al magistrado romano y dejando que su mano derecha se quemase voluntariamente en uin brasero;
Cuauhtémoc, que estando en el suplicio al cual los españoles lo sometían, para que les revelara donde escondía sus riquezas, con aquella su
famosa frase al sentir quejarse a un súbdito sometido a igual tratamiento: “Acaso yo estoy en un lecho de rosas?”.
Perversiones.- Hay una en el plano moral: el sadomasoquismo, en el cual al placer erógeno se asocia el sufrimiento de los actores. Indudablemente ésto se vincula con la noción de que Tanatos y Eros, suelen tener sutiles vínculos. En grado menor conocemos relaciones de parejas sadomasoquistas y también actitudes sádicas de gentes que ocupan cargos jerárquicos. Sádicos famosos fueron: el emperador Calígula, el mariscal de Francia Gilles de Rais, más conocido como Barba Azul, la Condesa Bathory y el marqués de Sade, quien le dio nombre a esa perversión. Sádicos fueron los nazis, Laurenti Beria , verdugo stalinista, y también los serbios en la Guerra de los Balcanes. Pero ésto no termina, dando razón al famoso dicho: “homo homine lupus”(“el hombre es un lobo para el hombre”) que expresara Hobbes, puesto que ayer nomás, americanos e ingleses sometieron a torturas a prisioneros en Irak, en Abu Ghraib. Masoquista famoso fue Elías Masoch, quien le dio nombre a la aberración y autor de relatos con ese contenido.
Conclusión.- El dolor no se puede rehuír. Para el físico, tenemos recursos terapéuticos, y aún para el moral. Pero cuando no es posible rehabilitarnos de este último por nosotros mismos y nos abrumen la tristeza y la sensación de pérdida, recurramos a los seres queridos, familiares y amigos, y no nos quedemos solos. Busquemos estar unidos a la vida, porque ésta continúa. Si aún así no nos es posible superarlo, sería conveniente que solicitáramos la ayuda de un psiquiatra, ya que se impone un salvataje so pena de derrumbarnos y precipìtarnos en la nada; aunque en definitiva sólo el tiempo será quien pueda ayudarnos a curar las heridas.
C. Melogno
A continuación, el Dr Souza se refirió al dolor desde el punto de vista del arte, a cuyo fin llevó una iconografía adecuada. Exhibió así reproducciones de cuadros de: Munch (“El Grito”), El Bosco (“Los Condenados en el Infierno”), una pintura de Frida Kahlo (pintora mejicana que fue acosada por el dolor físico), otro cuadro de un ciervo herido rodeado por perros de caza que lo acometen, y la de un episodio de la Epidemia de Fiebre Amarilla, autoría de Blanes. Mostró también imágenes de esculturas, la del famoso Laoconte, la de la Víctima de la Guerra Civil que puede verse en el Parque Batlle. Finalmente, la famosa foto en que una niña vietnamita corre aterrorizada y dolorida por las quemaduras producidas por una bomba de Napalm.
Además leyó fragmentos del poema “Coplas a la Muerte de su Padre” de Manrique, y concluyó con el final de un cuento de Anderson Imbert sobre el marqués de Sade y Elías Masoch en el infierno, en el cual el último de los nombrados suplica al otro: ¡Pégame!; a lo cual el marqués con mirada torva, responde: ¡No!...
Reseña de los comentarios de los concurrentes
El dolor en la vida, es inevitable. La personalidad influye sobre su calidad.
Se sabe por Spect, que las zonas del dolor moral, se superponen a las del dolor físico.
El dolor físico requiere comprensión de parte del médico tratante, que se le de fe a lo que el paciente relata y se crea en la veracidad de
su sufrimiento. De gran auxilio para el enfermo, serán la contención y el apoyo de los seres queridos. El dolor es a la vez una enseñanza
para que quien lo haya experimentado, pueda también entender a sus semejantes. Hay un dolor que es una excepción en relación con otros, que
es el del parto, que se vive con alegría. En general, de todas maneras, el dolor puede comportarse como un amigo, cuando nos pone sobreaviso
de que algo anda mal y tenemos que buscar una solución.
El dolor moral, que se vincula sobre todo a una pérdida, ha sido fuente de inspiración para nuestras más célebres poetisas: Delmira, Juana y
María Eugenia.
Finalmente, no debe desdeñarse, a pesar de lo irónico del comentario, que del dolor también viven: medicos y dentistas...
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