Adoptada por la 48ª Asamblea
General
Somerset West, Sudáfrica, octubre 1996
RECONOCIENDO QUE el médico tiene la obligación de prestar a sus pacientes un servicio médico competente y de esforzarse por denunciar a los médicos débiles de carácter o deficientes en competencia profesional (Código Internacional de Ética Médica).
RECONOCIENDO QUE el paciente tiene derecho a ser atendido por un médico que él sabe que tiene la libertad de dar una opinión clínica y ética sin interferencias externas inadecuadas (Declaración de Lisboa de 1981, enmendada en 1995), y
RECONOCIENDO QUE los comités de ética, comités de credenciales y otras formas de revisión por la profesión han sido establecidos desde hace tiempo, reconocidos y aceptados por la medicina organizada para controlar la conducta profesional del médico y, cuando corresponde, imponer restricciones razonables sobre la libertad profesional absoluta del médico, y
REAFIRMANDO QUE la autonomía profesional y el deber de tener una autorregulación son componentes esenciales de la atención de alta calidad y, por lo tanto, es un beneficio del paciente que se debe preservar, y como resultado de que la profesión médica tiene la responsabilidad permanente de apoyar, participar y aceptar una revisión apropiada de la profesión, que sea realizada de buena fe.
La AMM mantiene que el servicio profesional del médico debe ser considerado distinto de los servicios comerciales y mercancías, no es menos porque el médico está sujeto a normas éticas específicas, que incluyen la dedicación para prestar una atención médica competente (Código Internacional de Ética Médica ,1949).
La AMM estima que cualquiera sea el proceso judicial o regulador establecido por un país, toda opinión sobre la conducta profesional del médico debe tomar en cuenta la evaluación de los colegas médicos, quienes por su formación y experiencia comprenden la complejidad de los asuntos médicos en cuestión.
La AMM condena todo procedimiento para considerar reclamos de pacientes o procedimientos para compensar a los pacientes que no estén basados en una evaluación de buena fe de las acciones u omisiones del médico por sus colegas. Dicho sistema perjudica la calidad general de la atención médica ofrecida a todos los pacientes.
Sindicato Médico del Uruguay - 2006-2007
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