El segundo grupo de voluntarios uruguayos ya se encuentra en plena tarea humanitaria en Marcala y Taulabé, luego que sus predecesores tuvieran un mes de intensa experiencia humana y profesional. El recambio tuvo lugar el 8 de este mes. De esta forma, se cumple la segunda etapa de la misión solidaria con comunidades rurales hondureñas que sufrieran la devastación provocada por el huracán Mitch.
por Armando Olveira
El grupo de uruguayos que representa a la Asociación Cristiana de Jóvenes, al Sindicato Médico y a la Federación Médica del Interior, trabaja en régimen de siete días a la semana, en las diferentes comunidades hondureñas. Recorren muchos kilómetros por día y duermen en iglesias, escuelas y carpas. Las propias comunidades indígenas son las encargadas de proporcionarles el alimento.
«Los horarios de la gente en las comunidades son muy tempranos. Las mujeres se levantan a las tres de la mañana a cocinar, los hombres salen a las cuatro a trabajar en el campo con la comida preparada para el día. A las 20 ya están todos durmiendo por la falta de luz», señala la informante.
«El machismo es muy marcado. Se puede ver a las mujeres caminando unos pasos detrás de los hombres, con toda la carga en la cabeza. Por su parte, él va muy tranquilo en su mula», relató Ferrari tras su visita a Quiscamonte.
«El tema sexual es un verdadero tabú, lo que hace muy difícil una educación. Nos contaba un voluntario local, José Manuel, que la primera vez que se mostró un preservativo, la gente no se animaba a tocarlo. Lo mismo ocurre con cualquier método anticonceptivo. No son conocidos. Es común que una mujer de poco más de 20 años tenga ya cinco o seis hijos», aseveró la trabajadora social. Resaltó que «no obstante los problemas, la gente vive con gran expectativa la presencia de los uruguayos». Por lo informado, esa ilusión fue colmada, «gracias al trabajo de profesionales de la salud, recreadores y asistentes sociales».
Tras el paso del huracán Mitch, a fines del año pasado, la región centroamericana enfrenta nuevos problemas sanitarios que afectan a más de cinco millones de personas, de las cuales tres millones perdieron sus viviendas. Además provocó 20 mil muertos y desaparecidos.
«Aún existe la amenaza de cólera por la falta de agua potable, malaria y dengue por mosquitos que proliferan en el líquido estancado», subrayó el coordinador Carlos Montejo, quien regresó con la primera delegación.
El huracán devastó a Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala y afectó a Costa Rica y Bélice. En Honduras, el 85% del territorio llegó a estar bajo agua. En Nicaragua afloraron minas antipersonales de la época de la guerra civil. En El Salvador, muchas regiones quedaron devastadas y en Guatemala se perdieron casi todas las cosechas.
Pese a las dificultades de comunicación, a causa del atraso tecnológico del interior hondureño, los voluntarios trasmiten información desde aquella zona, casi diariamente. Los primeros días de estadía de los coordinadores hasta la llegada de los brigadistas fueron detallados en correos enviados a la ACJ y el SMU.
En su comunicación desde territorio hondureño, los coordinadores explicaron las características generales de las aldeas visitadas.
Marcala es «una zona montañosa y selvática (de 1.000 a 1.600 metros de altura) con fuerte influencia de la cultura lenca», explicó Ferrari en uno de sus mails. «Los días son calurosos y las noches frías. Las casas están bastante separadas entre sí en las nueve aldeas de la región; el terreno hace difícil el traslado y las formas de movilización son elementales», agregó. No hay electrificación, ni centros de salud y se comparte un único teléfono. Los principales alimentos de la comunidad son frijoles y tortillas de maíz y la bebida típica se denomina «fresco» de mora o maíz.
Taulabé es «una zona de llano, con aldeas más compactas y mejor comunicadas. No hay electrificación, ni centros de salud, ni teléfono». «En las nueve aldeas hay población mestiza que tiene la misma alimentación que sus similares de Marcala». Los días y las noches son calurosos y abundan los mosquitos.
Ferrari informó a las autoridades de la ACJ y del SMU que «es despareja la actividad recibida desde las zonas donde se efectúan los trabajos de campo». Mientras que es abundante desde Marcala, existen problemas de comunicación con el grupo de Taulabé.
El trabajo de campo de Marcala se inició en la aldea de San Miguelito y Zácate Blanco (15, 16 y 17 de abril):
El 24 y 25 de abril se realizó un taller de capacitación de la salud en Agua Zarca, Las Marías, Los Planes, San Miguelito y Zácate Blanco. Participaron 24 personas, entre aldeanos, jóvenes de la ACJ de Honduras, partera, guardianes de la salud y presidente del patronato.
Fueron docentes: Prof. Enrique Cal (moderador y dinamizador); Dra. Virginia Perdomo (prevención, vacunación, promoción, diarreas, Iras, parasitosis, infecciones de la piel); practicante interna María José Servioli (prevención y promoción del embarazo); Dr. Miguel Pizzanelli (control del embarazo); Lic. William Ruiz Díaz (primeros auxilios); Silvia Golber (observadora no participante, responsable de la evaluación grupal en ausencia de Cal).
Un proyecto con muchos «cómplices»
El Sindicato Médico del Uruguay, la Federación Médica del Interior y la Asociación Cristiana de Jóvenes, agradecieron a las instituciones y empresas que colaboraron con la Misión Solidaria a Honduras. La reunión contó con la presencia del cónsul honorario de Honduras en Uruguay, Luis Ramón Ortiz; el presidente del SMU, Dr. Juan Carlos Macedo; el vicepresidente de FEMI, Dr. Uruguay Russi y el titular de la ACJ, Mario Pazos.
La parte homenajeada estuvo representada por el inspector Guillermo Rodríguez y la oficial María Graña, por la Dirección Nacional de Policía; Susana Fernández, por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP); Daniel Montero por la tarjeta VISA de Banco la Caja Obrera; Adriana Suñol y Patricia Sueyras, por American Airlines y los ingenieros Danilo Ríos y Garat.
El director de Servicios Metropolitanos de la ACJ, José Verrastro, sostuvo que «el proyecto tiene muchos cómplices». «Debemos empezar por el distribuidor textil Luis Lubisnky, a quien convencimos en menos de tres minutos para que donara las telas de los uniformes y a los costureros del CASMU, quienes no ocultaron su emoción, el día que le entregan su trabajo a los muchachos».
Siguió con «Edita, la secretaria del ministro de Salud Pública, Dr. Raúl Busto» y con «Susana Fernández, de la OPP, para quien no fue difícil conseguir los pasaportes oficiales».
Verrastro recordó al coronel Carlos Tanso, («un experimentado hombre de las misiones de paz de ONU en Guatemala») y a los ingenieros de OSE (Ríos y Garat), «quienes aportaron su invalorable experiencia personal en la zona de desastre».
Subrayó que la Dirección de Policía fue «la encargada de transportar el equipaje de la misión, mientras que Adriana y Patricia, de American Airlines, no dudaban en retrasar un vuelo regular para que los voluntarios tuvieran la tranquilidad de un buen viaje». «A ello debe agregarse que la empresa permitió el embarque de un metro y medio cúbico de equipaje con medicina del Ministerio de Salud Pública».
Definió a Florencia, la secretaria del Consulado de Honduras, como «una verdadera oficina migratoria portátil. "Por su parte, María Elena, de ASSE, fue la encargada de obtener las licencias correspondientes».
Por último subrayó la colaboración prestada por el Banco la Caja Obrera, como emisor de la tarjeta internacional VISA. «Debemos agradecer al amigo Daniel Montero, quien hizo posible el otorgamiento de una tarjeta gratuita para los voluntarios, con un crédito a su favor y, lo que es más importante aun, con todos los servicios de VISA internacional».