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La mirada de la Universidad sobre el conflicto y el escenario futuro

La OTAN antes y después de los Balcanes


Si bien semanas después la guerra de los Balcanes se encaminaba, por fin, a una solución pacífica, la mesa redonda: «Conflicto en los Balcanes. Actuación de la OTAN y papel de las Naciones Unidas», dejó un mensaje de repudio a la utilización de la fuerza y de los mecanismos omitidos para evitarla. El canciller Opertti advirtió lo peligroso de validar lo hecho por la OTAN e instó a generalizar y profundizar la discusión sobre el tema.


por Ana Marta Martínez
S
e trató de un abordaje de especialis- tas que tuvo lugar el lunes 24 de mayo en el Paraninfo de la Univer- sidad de la República, con la presencia de expertos en historia, derecho internacional y el canciller de la nación. El Sindicato Médico del Uruguay fue, por medio de la Comisión de Asuntos Universitarios, el ideólogo de la iniciativa, que tras plantearse en el Consejo Directivo Central, cristalizó en una actividad tomada por la Universidad toda.

Un paraninfo de la
Universidad pletórico
reafirmó la vigencia
del derecho internacional

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El universalismo como bien a defender

La primera disertante fue la doctora en Historia Clara Aldrighi, quien repasó los hechos más importantes desde el nacimiento de la hoy exYugoslavia, señalando que desde el inicio «careció de respaldo popular pues fue obra de una minoría de pensadores, croatas, eslovenos y serbios». Tras la muerte del Mariscal Tito, quien pacificó el país a través de un régimen federalista, las rivalidades de regiones con desiguales niveles de desarrollo, avivaron viejos rencores y sobrevino el desmembramiento.

Las diferencias étnicas, culturales y lingüísticas se aunaron con profundas diferencias religiosas (católicos, ortodoxos y musulmanes), todo lo cual potenció las diferencias.

A la muerte de Tito la cuestión nacional es más grave que en los años '30. Desde 1968 distintas provincias solicitaron convertirse en repúblicas. En el conflicto del '90 las milicias serbias estuvieron a la ofensiva, luego vino la respuesta croata y en todas estas instancias las características de las guerras civiles se mezclan con las de las guerras de conquista dando como resultado un enfrentamiento fratricida de enorme crudeza y crueldad en cuanto a los métodos y la población alcanzada.

«La historia nos señala -reflexionó Aldri-ghi- que junto a las divisiones y fracturas existentes entre los pueblos, las culturas y las ideologías, el pasado de la humanidad es también el de una comunicación constante. Como observó Levi Strauss, 'la historia de la humanidad es la historia del perenne intercambio de bienes, de dioses, de mujeres y de palabras'. Es ese nuestro pasado, el mestizaje cultural y étnico y nuestro único futuro posible; si es que algo demuestra la historia es la necesidad de defender el universalismo como el mayor bien, impulsando una cultura no del conflicto sino de la cooperación».

El escudo de los débiles

El Dr. Lincoln Bizzozzero, especialista en Ciencia Política Internacional, explicó que lo nuevo era «la definición de los instrumentos de seguridad». Advirtió que el derecho internacional se encuentra en un momento de reformulación «altamente peligroso». «¿Tendremos un mundo bipolar o multipolar, cuál será el escenario del siglo XXI?» -se interrogó. Afirmó que la idea de que no hay potencia militar alterna al poder tecnológico que tiene Estados Unidos está expandida, pero a largo plazo, opinó, habrá un escenario multipolar.

En lo inmediato, para Bizzozzero «lo más importante hoy de la situación de los Balcanes es la posible derivación de un espacio occidental más digitado por Estados Unidos, es decir este diseño estratégico que pasa por la OTAN o bien un espacio más plural donde la Unión Europea pueda intervenir y señalar algunos aspectos diferenciadores».

El doctor en Derecho Internacional José María Gamio comenzó señalando que el Derecho Internacional Público nació para atender el drama de la guerra y que el Derecho «es y seguirá siendo el escudo de los débiles». Gamio explicó que existía en el tratado de la OTAN una prohibición para el uso de la fuerza. Dijo que el valor de la paz estaba por encima, aun de la existencia de violaciones a los DD.HH., por lo que esto «no es habilitante para el uso de la fuerza. El de los Balcanes es un conflicto grave pero es un conflicto interno, Kosovo es una provincia de Yugoslavia».

«El 24 de marzo -refrescó Gamio- ocurrió el ataque y el 4 de abril se cumplían los 50 años de la creación de la OTAN. Había algún cálculo que en diez días se podía estar festejando la rendición de Milosevic pero algo falló, no se consiguió la rendición y lo que sí hubo fue un anuncio de que podía cambiar la filosofía de la OTAN. En vez de ser un instituto para acciones defensivas, iba a tomar a su cargo la defensa de los derechos humanos y las libertades. Puede ser la consagración de un gendarme mundial. Esto no se ajusta al derecho y es de una extraordinaria peligrosidad».

Opertti: palabras que honran

El canciller Didier Opertti agradeció ser convocado para analizar el proceso que hoy catapulta a 19 estados, «en nombre de la comunidad internacional, a intervenir bajo una acción armada desconociendo los mecanismos, no sólo los que las Naciones Unidas establece, sino los que el derecho internacional ha ido elaborando en un largo recorrido tales como la conciliación, la mediación y todos los escenarios diplomáticos y políticos que siempre son mejores que la guerra». El ministro de Relaciones Exteriores repasó los últimos números de refugiados y los destinos de éstos que no eran otros que Macedonia, pequeño y novel Estado, y Albania, «estos dos países van acogiendo esta interminable marea».

Leyó un fragmento de la carta de las Naciones Unidas y lo unió con su pensamiento: «El gran tema es qué va a suceder en un sistema internacional en el cual el veto, establecido como reconocimiento a la preeminencia de cinco miembros permanentes (Estados Unidos, Inglaterra, Francia, China y Rusia), como un reaseguro contra el uso de la fuerza, hoy desaparece».

El secretario de Estado informó que ningún país, salvo dos, directamente implicados, habían levantado su voz en las Naciones Unidas. Los países fueron: la exYugoslavia y Macedonia. Opertti explicó los mecanismos necesarios para que un tema entre en consideración y concluyó: «No hay 15 estados en Naciones Unidas que lleven el tema a la Asamblea».

Sólo un país de América Latina levantó su voz en la Asamblea y dijo: «¿Qué pasa con la carta?, ¿qué valor tiene de aquí en más este instrumento? Ese país ha sido México», dijo el canciller y el público estalló en ovación. «Es un acto ético proclamarlo, prosiguió, porque este fenómeno de transferencia de poder del ámbito de la comunidad internacional civil política al ámbito de la comunidad militar de la fuerza es una involución en la sociedad internacional».

Los caminos del derecho

Sostuvo que a nuestros países costó mucho y produjo heridas profundas hacer este tránsito (de relaciones basadas en la fuerza a otras basadas en el derecho). A la hora de proponer caminos para no «quedar condenados a aceptar lo irreversible de esta historia, dos pueden ser las posibilidades que generen una nueva presencia: una sin duda es el avance del regionalismo (naciones que participen de un similar diagnóstico unidas por un principio de solidaridad) y otra es el diálogo entre las civilizaciones».

Foto Canciller Didier Opertti:
un discurso a la altura
de las mejores
tradiciones de la
diplomacia oriental

Dijo que hoy día en Naciones Unidas conviven religiones, civilizaciones, hábitos y costumbres diferentes. «Un nuevo sistema no puede dejar de responder a esa situación que es de índole antropológica que no tiene índole política, sino que tiene raíces más profundas y alcances aun más diversos», subrayó.

«Para nosotros, con la reforma de la carta de Naciones Unidas, más que hablar de la reforma del Consejo de Seguridad se está hablando de su autopsia» y abundó en ejemplos sobre su inoperancia.

Para Opertti el estado de situación es el siguiente: de una parte una organización con serios bloqueos para operar efectivamente, por otra, una carta que apuesta al veto como mecanismo para preservar el uso de la fuerza y por otro un grupo de potencias que unen su poderío militar y lo convierten en carta fuerte por medio de la cual la llamada ayuda humanitaria cobra el carácter de una acción expansiva, sin otro límite que la caracterización de la situación y «esto es lo más peligroso», insistió. «La cumbre de Washington definió un nuevo concepto, diciendo que la OTAN velará por problemas de seguridad como actos de terrorismo, sabotaje y crimen organizado. Este es un lenguaje que no está en la carta. No estuvo en ninguna de las resoluciones que la Asamblea General adoptó durante más de 50 años de vida institucional, este es el tema más profundo que hay que debatir».

El escudo de los fuertes

«Hay que refundar un sistema internacional -clamó- porque este no puede refrendar lo que se ha hecho, tiene que crear los escenarios para que este nuevo concepto estratégico sea discutido. Quizás la comunidad internacional arribe a que el ataque sistemático genocida de un tirano podría habilitar el uso de la fuerza. Podríamos discutirlo, pero en todo caso lo que no podemos discutir y no admite dos opiniones es que no es ningún Estado el que puede por sí y de por sí, más que por su propio criterio, decidir si se dan las condiciones para el uso de la fuerza».

«Para un país pequeño como el nuestro ubicado en un contexto regional de países amigos, nos preserva en nuestra identidad nacional de pueblo independiente el respeto por el derecho. El derecho es el escudo de los débiles ha dicho el profesor Gamio y yo diría que es también el escudo de los fuertes, porque los fuertes solo lo son si obedecen al derecho. Los liderazgos son de orientación. El poder no se mide por el peso de las armas sino que debe medirse en términos de discurso y de filosofía, de discusión consciente, de opinión».

«Pensamos, finalizó, que es probable que el Consejo de Seguridad se vuelva a ocupar de estos casos, pero también pensamos que si Naciones Unidas en su próxima Asamblea General no es capaz de recuperar un discurso de reivindicación del derecho por sobre la fuerza habrá traicionado el espíritu de sus creadores y la letra de su carta».

«La suerte de los estados depende de que vean en ese espejo internacional no un juego de poderes sino una articulación de pensamiento. Este debería ser un gran tema que considere la opinión pública, puertas adentro de esta Universidad y de otras, de este país y de otros, de la región y de otras. Yo creo en la opinión pública y creo que ningún Estado se puede sustraer a esto».

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