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Isaías Levy, director de Relaciones Internacionales de la Asociación Médica Brasileña

«Nuestro gran problema es la proliferación de facultades privadas»


Uno de los problemas que enfrentan los médicos brasileños es la «proliferación irracional de facultades privadas de Medicina», según el director de Relaciones Internacionales de la Asociación Médica Brasileña, Dr. Isaías Levy. «Esto provoca que 28% de los egresados quede fuera de todos los posgrados de especialización, debido al exceso de postulantes. Se forma así un grupo de subocupados de lujo», agregó. Levy representó a su país en la última reunión de Confemel, en el balneario Solís, en la que se redactó el reglamento electoral del organismo.
por Armando Olveira
¿Cómo funciona la Asociación Médica Brasileña y de qué forma se relaciona con el Consejo Federal de Medicina?

La Asociación es una entidad no gubernamental, vinculada con la actividad científica de los médicos brasileños. Todas las sociedades están reunidas en la AMB. Tenemos unos 50 mil asociados en todo el país, dentro de un total de 110 mil que ejercen bajo jurisdicción del Consejo Federal de Medicina. Pero no más de 35 mil contribuyen efectivamente.

Isaías Levy:
«En Brasil conviven
situaciones
tremendamente
desiguales»

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Editamos una publicación informativa y una revista científica, que se distribuyen en todos los estados a través de las asociaciones regionales federadas que funcionan como una confederación de sociedades científicas.

El Consejo Federal de Medicina es de inscripción obligatoria, a través de los consejos estaduales, y tiene un fuerte perfil hacia la ética. La parte gremial corresponde a una tercera instancia, los sindicatos reunidos en la Federación Nacional de Sindicatos Médicos.

¿Cuáles son los objetivos de la Asociación?

Reglamenta la actividad de las sociedades científicas en general, con especial énfasis en procedimientos y honorarios. Tenemos una tabla de valores mínimos para el cobro de aranceles por especialidad. Por debajo de éstos, no es ético el ejercicio profesional, salvo cuestiones humanitarias o de solidaridad.

También elaboramos campañas de Salud Pública contra el consumo de drogas, alcohol y el tabaquismo. Realizamos un programa televisivo de divulgación de ciencias de la salud, que se llama Canal Médico, muy visto en todo el país, a través de la TV universitaria.

¿Cómo es la estructura de Canal Médico?

Se basa en mesas redondas de especialistas que cada día abordan un tema sanitario distinto, siempre de interés para la población. Nos consta que hay una gran audiencia. Para parte de la población brasileña, Canal Médico es una puerta de entrada hacia temas de salud.

La AMB cuenta con buena infraestructura de producción para medios de comunicación. Tenemos un buen soporte de profesionales (periodistas, productores, editores), pero los médicos estamos encargados de dirigir la política de comunicación del programa, elegir temas y de darle un perfil científico.

¿Cómo definiría las condiciones del trabajo médico en su país?

En un país-continente como Brasil, no existe una realidad única del trabajo médico. Podemos decir que nuestro primer gran problema es la proliferación de facultades de Medicina privadas, muchas de dudosa calidad.

El propio gobierno estimula esa proliferación...

Es cierto y es un error desde el punto de vista de la Asociación. Por ejemplo: el estado de Rio Grande do Sul, con 20 millones de habitantes, cuenta con diez facultades de Medicina. Dentro de dos años comenzará a formarse un contingente de más de mil médicos anuales. En lo nacional, hay 90 facultades de Medicina en todos los estados. Una exageración.

¿Es mejor para la población?

No, peor. La proporción entre médicos y pobladores está a punto de llegar a un límite intolerable. Esta relación empeora por la dese-quilibrada radicación de profesionales en el territorio estadual. Los colegas jóvenes se van casi todos hacia el litoral, donde están ubicadas Porto Alegre, Rio Grande y otras ciudades importantes. Lo mismo ocurre en el resto del país, casi todos se van para Rio, San Pablo y Bahía, de allí para el sur. Evitan así zonas como Acre, Rondonia, Rio Branco, Mato Grosso, Roraima, Rio Grande do Norte, Tocantins o el Amazonas. En el Brasil profundo hay carencia de médicos y de asistencia.

La superpoblación de médicos es negativa. Después de seis años de formación, es imprescindible para el egresado conseguir una especialización. Solamente el 72% alcanza un posgrado, por lo que el otro 28% forma parte de un fuerte grupo subocupado de lujo.

¿Qué ocurre con el médico general?

En Brasil, los seis años de grado no son suficientes para enfrentar un mercado de trabajo en constante cambio, y muy dependiente de la alta tecnología. El aumento de facultades de Medicina da lugar a una proliferación irracional de médicos frustrados que no pueden ejercer la profesión por falta de una formación sólida y por ausencia de trabajo. Desde el punto de vista académico existe incertidumbre sobre la calidad y cantidad de egresados.

¿Existe una política brasileña de salud?

En Brasil conviven situaciones tremendamente desiguales. Ya hay 45 millones de afiliados a los seguros privados, de un total de 170 millones; a pesar de que toda la población, por derecho constitucional, tiene derecho a la cobertura integral de salud pública.

Pero la salud pública es de mala calidad e insuficiente. Hace más de 20 años que no se hace un concurso de admisión de médicos para el Sistema Único de Salud (SUS). Así, los seguros privados comienzan a imponer su regla de juego: quien paga más es mejor atendido, quien paga menos es mal atendido. Hasta se han creado tablas paralelas de procedimientos médicos y honorarios, muy por debajo de los firmados por el propio Estado.

¿Las imposiciones dan lugar a conflictos?

Sí, porque esa limitación se traduce en una mala relación médico-paciente y, muchas veces, en demandas por malpraxis.

Al multiplicarse la cantidad de médicos, caen los puestos de trabajo y bajan los honorarios de quienes ya están empleados. Muchos colegas hacen cirugías altamente especializada a valores irrisorios. Una consulta particular con un buen especialista tiene un valor promedio de 60 dólares. Ese mismo acto no reporta más de 10 a 15 dólares, por el seguro privado y no supera los 1,20 o 1,30 dólares por el SUS.

¿Cómo funcionan los seguros para el usuario?

Para un trabajador común no es buena elección. El seguro brinda muy poca cobertura cuando la cuota es baja. Al empleado se le descuenta 8% de su salario para seguridad social, parte salud (3%) y parte jubilación (5%). Ese porcentaje se destina al sistema estatal.

Los seguros privados se basan en la toma de una póliza particular emitida por un banco. El costo de este servicio va desde un mínimo de 20 dólares mensuales, costo que no cubre siquiera una medicina medianamente compleja. Peor aun, los seguros hasta ahora no cubrían servicios de alta complejidad que deben ser realizados por el Estado o mediante pago a particulares.

¿Es buena la salud pública en Brasil?

En algunos estados es muy buena: San Pablo, Ceará, Paraná, Brasilia, Rio Grande do Norte y Rio Grande do Sul. Allí los hospitales públicos son buenos, al punto que se realizan trasplantes cardíacos, hepáticos, pulmonares. Atienden al rico y al indigente, a todos por igual. Los grandes centros estatales de medicina altamente especializada son excelentes.

La salud pública sufre de grandes limitaciones presupuestales. Se debe atender a miles de personas por día, se cobran salarios paupérrimos y se sufre, salvo los casos resaltados, de un gran déficit de infraestructura. La salud privada brinda otras comodidades. Menos trabajo y mejores salarios, aunque no óptimos.

En la esfera privada vale destacar la excelente tarea del sistema cooperativizado de médicos: Unimed. Este grupo atiende al 6% de la población, con un sistema que respeta las tablas de honorarios de la Asociación.

¿Cómo analiza las nuevas reglas políticas y económicas del Mercosur?

El mayor inconveniente podría ser la migración descontrolada. Imaginemos lo difícil que será uniformizar criterios nacionales tan distintos. Lo básico es elaborar un currículum común, por debajo del cual no se aceptará a ningún profesional. Nosotros pensamos en una Comisión Regional de Colegiación que se especialice en el control ético y profesional.

Lo malo es que el intercambio de diplomas está siendo reglamentado por burócratas, sin tener en cuenta la opinión de técnicos.

Pero están los ministros de Salud, que algo saben. En general son médicos...

En Brasil no es así. Los ministros de Salud son siempre políticos. Quizá en Uruguay, los responsables políticos sean médicos y escuchen al Sindicato. En Brasil, no nos escuchan.

¿Hay más juicios por responsabilidad médica?

Muchos más. El fenómeno es mayor en el ámbito público que en el privado. Casi todos corresponden a pacientes sin recursos atendidos gratis en hospitales públicos, muchas veces en malas condiciones.

¿Cómo interpreta ese incremento?

Existe una doble presión, de los estudios jurídicos hacia los pacientes y de las compañías aseguradoras sobre los médicos. Cada uno hace su negocio, los abogados demandan y las aseguradoras salen a vender pólizas. Pero hay una tercera punta: los medios de comunicación. En Brasil existe gran sensacionalismo en torno a los errores médicos. Todos se mueven en favor de intereses económicos poco santos.

¿Cómo médico militar puede definir cuál fue el papel de la profesión frente a la tortura?

Hubo muy pocos casos de colegas que colaboraron con la dictadura. Al contrario de lo que ocurrió en otros países, hubo un aporte mínimo de médicos en torturas. Recientemente un general médico fue expulsado por el Consejo Federal de Medicina y se le retiró el registro por haber colaborado en torturas.

Isaías Levy
Traumatólogo, ortopedista y periodista

El ortopedista y traumatólogo portoalegrense Isaías Levy es director de Relaciones Internacionales de la Asociación Médica Brasileña, como miembro del Consejo de la Asociación Médica de Rio Grande do Sul.

Levy se recibió como médico general en 1968 e ingresó al Hospital de Brigada Militar de Porto Alegre en 1970, donde se especializó en Ortopedia y Traumatología. Retirado del sanatorio castrense, forma parte del equipo de especialistas de los hospitales Molinos de Viento y Santa Casa, ambos de Porto Alegre. Hoy es miembro del Consejo Federal de Medicina, sección Rio Grande do Sul.

«Soy un vocacional de la Medicina, pero también me siento un periodista y sigo colaborando con el Correio do Povo. Disfruto subrayando mi raza, judía, en un país donde somos casi una rareza», señaló.

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