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Presente y futuro de la Fundación Manuel Pérez

Mejorando la medicina del futuro


La Fundación Manuel Pérez (FMP), creada el 9 de agosto de 1989, tiene como objetivo fundamental la promoción de la investigación científica en salud.
En sus diez años de existencia salió al cruce de distintos problemas: al principio fueron los recursos, luego la administración y optimización de éstos y hoy se plantea impulsar la investigación biomédica y para ello necesita el aporte del Sindicato Médico porque los tratamientos médicos del mañana dependen de la investigación médica del presente.


por Ana Marta Martínez
FotoEl consejo de administración de la FMP está integrado por el decano de Medicina, Luis Calegari; el Dr. Eduardo Migliaro, delegado por el Consejo de Medicina, y tres delegados por cada orden, Carlos Batthyany por los estudiantes, Juan Carlos Bagattini por los docentes y Hamlet Suárez por los egresados. Uno de los puntales actuales de los ingresos es el aporte personal de los médicos.

Los médicos que hoy son socios de la Fundación ascienden a 700 y según lo estimado por los representantes de la misma, esta cifra es muy baja respecto a la cantidad de médicos que podrían aportar. Este aporte asciende a media unidad reajustable mensual y por intermedio de Noticias exhortaron a hacer un esfuerzo, ya que éste representa una gran fuente de ingresos que pueden ser volcados a la investigación.

Aunque parezca pequeño el aporte, esta vía de financiación a partir de tres campañas de socios, hoy representa el 33% del capital total de la Fundación. De alcanzar para el año 2001 la cifra de 5.000 médicos contribuyentes, se triplicarían los fondos de la Fundación.

La FMP se ha dedicado a objetivar problemas que traben el desarrollo científico e intentar solucionarlos. En un primer momento éstos pasaban por el financiamiento concreto y así se hizo con estos 21 proyectos, luego se percataron de los problemas administrativos y se creó la mencionada secretaría científica. Dos años después, el balance es que existe dinero para investigar, existe la secretaría y la ley de fundaciones y se brinda una estrategia para que los propios investigadores busquen sus fuentes de financiamiento.

«El nuevo objetivo de la Fundación -recalcó Batthyany- es, a través del aporte de sus socios colaboradores, impulsar el desarrollo de investigaciones donde aún no las hay.

Para esto crea el ProInBio, Programa de Investigación Biomédica, donde financiará estudiantes de doctorado, para que esos médicos recién recibidos se especialicen en investigación biomédica y sean un puente entre las investigaciones básicas y las futuras investigaciones clínicas. Cuantos más socios colaboradores tengamos, más médicos podremos tener investigando y esto impactará en el nivel de la medicina uruguaya. Aquí es donde el SMU puede y debe colaborar».

El «eje» de la investigación en Facultad

Con el capital inicial, donación de la viuda del señor Manuel Pérez, más otras donaciones y los intereses de ese capital inicial, la FMP comenzó a hacer llamados para administrar proyectos de investigación.

Los administradores resaltaron que en los últimos tiempos la FMP ha pasado a ser el eje de la investigación en la Facultad de Medicina. Además de administrar los proyectos propios, la Fundación realizó una centralización administrativa y una secretaría científica para otros proyectos de investigación, alivianando tareas y solucionando problemas prácticos que se volvían muy engorrosos para los investigadores e incluso, en algunos casos, el no contar con este respaldo representaba una traba para obtener fondos de organismos internacionales.

Se puede dividir la tarea de la Fundación en cuatro áreas de trabajo: impulsar proyectos de investigación; ser soporte administrativo para otros investigadores (hoy lleva en custodia 57 proyectos); proporcionar una secretaría científica para optimizar estos recursos (administración de proyectos, gestión de compras e importaciones, apoyo contable para rendiciones de gastos, corrección de trabajos en inglés, apoyo a la realización de presentaciones científicas) y, finalmente, editar y coeditar libros.

Los grandes beneficiados al montar esta miniestructura son los investigadores y a través de ellos la Facultad, porque antes se terminaba comprando estos servicios en plaza a mayores precios y con menor calidad.

Hasta el año pasado la FMP financió 21 proyectos propios -hoy culminados- en diferentes áreas de la Facultad de Medicina, por ejemplo: oncología básica, investigación básica sobre sida, proyectos de pediatría, nefrología, enfermedades de Down y alteraciones cromosómicas, entre otros.

Los integrantes del consejo de administración subrayaron que lo importante es que haya investigación científica de buena calidad y que se mantenga una actividad primaria en ciencias básicas y clínicas, independientemente de que exista un producto impactante.

«Es fundamental - dijeron- para la Facultad mantener sus laboratorios y clínicas trabajando y poniendo a su gente en ese proceso de razonamiento, sin el cual no se forma investigadores y por ende no se crea la base para llegar a esos resultados de impacto».

Hoy la actividad de la Manuel Pérez, que es un organismo ágil y desburocratizado (tres funcionarios en total) se centra en el fortalecimiento de esta secretaría administrativa, que hoy apoya nada menos que 57 proyectos, más los seis financiados por el llamado a empresas del año pasado, y está impulsando un programa de investigación biomédica al que destinará parte de su capital.

Respecto a este programa, los administradores señalaron que el objetivo es «crear un programa de desarrollo de la investigación clínica que sea lo que fue el PEDECIBA para la investigación básica». «La idea, dijo Batthyany, es que la FMP logre generar investigación en los sectores de la Facultad de Medicina donde todavía hoy no hay investigación e impulsar la interacción entre los investigadores básicos y clínicos de Facultad».

Impuestos transformados en conocimientos

Desde el año pasado se comenzó a utilizar una nueva modalidad, prevista por la ley de fundaciones, que permite a otras instituciones hacer donaciones teniendo como contrapartida la obtención de importantes exoneraciones tributarias.

Estas exoneraciones tributarias, establecidas en la ley 16.736, hicieron posible hacer el llamado por el cual el año pasado empresas tales como Johnson and Johnson, Laboratorio Celsius SA, Cooperativa de Consumo Entidades Médicas del Interior, Laboratorio Urufarma SA, Banco Comercial y Laboratorio Rhone Poulenc, hicieron su aporte para el desarrollo de la investigación en nuestro país.

El plazo para hacer efectiva la donación este año se extiende hasta el 30 de noviembre. Estas donaciones, que rondan entre 10 mil y 15 mil dólares, según los proyectos, son deducibles en un 75% de los siguientes gravámenes: impuesto a las rentas de industria y comercio, impuesto a las actividades agropecuarias, impuesto a las rentas agropecuarias e impuesto al patrimonio.

Las empresas se vinculan a través de los propios investigadores que ofrecen el financiamiento cuando en general hay algún tema común que interesa a la empresa patrocinante. El decano Luis Calegari aclaró que «los resultados son siempre propiedad intelectual del investigador» y que «no por tener financiación se acepta un proyecto».

Batthyany sostuvo que: «Lo interesante es abrir la cancha y que los investigadores trataran de conseguir agencias financiadoras, pero siempre en el marco de calidad científica porque lo que nosotros hacemos es un concurso de proyectos de investigación.

Esto implica una evaluación de parte de una comisión de expertos en los temas de acuerdo con un rigor científico que permita que los mejores puedan hacer uso de la ley».

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