viernes 2 de octubre de 2026
Hoy asumo la presidencia del Sindicato Médico del Uruguay con gratitud, con emoción y, sobre todo, con una enorme conciencia de la responsabilidad que implica.
Agradecemos al Comité Ejecutivo saliente por el gran trabajado realizado, tomar esta posta nos desafía a superarnos y estar a la altura.
Agradecemos a quienes han sostenido este sindicato a lo largo de su historia, incluso en momentos difíciles. Es una institución construida por muchas personas, con distintas ideas, trayectorias y formas de entender la medicina, pero unidas por la convicción de que es necesario organizarse y confluir para defenderla.
El Sindicato Médico del Uruguay es, y ha sido, una voz fuerte, respetada, difícil de desoír, respaldada por un gran acumulado de sensibilidad, compromiso, racionalidad, contención a médicos y médicas en su trabajo diario. Comprometida con la lucha por sus derechos y por la salud de la población, a través de aportes sustantivos a lo que es hoy el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS).
Haciendo honor a esta historia, nos encontrarán ahí, promoviendo el encuentro genuino, componiendo este colectivo, escuchando a todas las voces, considerando todos los aportes, en convocatoria permanente a la participación. La participación, herramienta valiosa e imprescindible.
Vivimos una época de grandes exigencias para quienes trabajamos en salud. Las jornadas extensas, el desgaste profesional, el aislamiento, la precariedad en algunas condiciones de trabajo, las dificultades para ejercer la medicina con el tiempo y los recursos que cada persona necesita son problemas de todos los días.
Algunos de los datos de la encuesta 2023 son imposibles de ignorar: uno de cada tres socios de SMU menores de 40 años trabajan en régimen de facturación encuesta 2023. La mitad de nuestros afiliados y afiliadas con frecuencia siente agotamiento emocional o su trabajo lo estresa.
No alcanza con profesionales comprometidos. Tenemos que construir condiciones para que podamos trabajar bien, para mantener la alegría, tan necesaria en esta profesión.
Defender a quienes ejercen la medicina es también defender la calidad de la atención. Un profesional escuchado, respetado y cuidado está en mejores condiciones de cuidar a otros. Esa relación debe estar en el centro de nuestro trabajo sindical.
Nos comprometemos a trabajar por hacer de esta, la casa de todos los médicos y las médicas, un espacio abierto para todas las generaciones y todas las especialidades. Necesitamos escuchar y conocer las realidades de Montevideo y de todo el país. Ninguna voz debería quedar lejos de esta institución, por eso pretendemos ser un refugio seguro también para colegas migrantes que día a día hacen su contribución para fortalecer el SNIS, nos necesitamos todos.
Quiero hacer una mención a los estudiantes. Nuestro sindicato tiene la particularidad de haber definido nutrirse de sus inquietudes, de su fuerza, de sus iniciativas y definió también ser un espacio en el que se contribuya a su formación sindical desde temprano. Aquí un reconocimiento por el aumento de la participación en las últimas elecciones. Los queremos acá, adentro, en intercambio, apropiándose de este espacio, aportando iniciativa, son el germen, aprendiendo y participando activamente. A los médicos y las médicas jóvenes, que muchas veces comienzan a ejercer entre la incertidumbre laboral y la exigencia de seguir formándose, vean este espacio como un lugar para para acercarse, para hacer escuchar su voz, para buscar oportunidades, estamos acá, les esperamos.
La formación es imprescindible durante toda la vida profesional. Necesitamos una educación médica de calidad, accesible y vinculada a los problemas que encontramos cada día en la atención. Un sindicato también debe defender ese tiempo: el de aprender, el de pensar críticamente nuestra práctica.
Finalmente, quiero referirme a la condición vanguardista de este sindicato por la que sentimos gran orgullo. Hay muchos ejemplos en la historia de este sindicato, pero, si de vanguardia hablamos, quiero referirme a que hoy asumimos la conducción de un Comité Ejecutivo paritario.
Esto es necesario que se extienda a todos los organismos de conducción, también al Estado. Esta es una profesión en la que el 65 % somos mujeres y, sin embargo, en el SMU, con 106 años de vida, fue recién en 1989 a los 69 años de su fundación, que la Dra. Graciela Dighiero ocupó la presidencia. Pasaron 32 años para que otra mujer ocupara ese lugar, con la elección de la Dra. Zaida Arteta en 2021. A ambas agradezco el camino recorrido con valentía, convicción y determinación.
No podemos hablar de condiciones de trabajo sin hablar de la distribución de los cuidados, de las oportunidades de desarrollo y de quienes llegan a los espacios de decisión. Tampoco podemos tolerar el acoso o la violencia en los lugares donde trabajamos y nos formamos. Trabajaremos por un sindicato que tome estos problemas en serio, que promueva la visibilización, que sea sensible, escuche a quienes los viven y trabaje para cambiar esa realidad.
Nos esperan discusiones importantes. Las vamos a dar con firmeza cuando sea necesario, con disposición al diálogo siempre, y con independencia para decir lo que pensamos. Trabajaremos a brazo partido por defender el trabajo médico y las condiciones de trabajo. Sí prometo trabajo, escucha y una conducción que rinda cuentas de sus decisiones.
También quiero reconocer a los equipos de salud con los que compartimos cada jornada. La medicina se ejerce junto a otros.
Hoy comienza una nueva etapa. Los invito a participar, a plantear desacuerdos, a proponer y a construir entre todos y todas. Un sindicato se fortalece cuando sus integrantes sienten que pueden hacerlo suyo.
Finalmente quiero reconocer en la figura de Juan Carlos Macedo a quienes han forjado este sindicato. Conocí a Juan Carlos cuando yo iniciaba la residencia, momento en que él asumía la presidencia del SMU. Junto a su figura aprendimos medicina y todo lo relacionado a la vida sindical, pero nunca pensamos en que hoy yo estaría acá.
Pero acá estamos, dispuesta a construir todos los días porque “construir es la única decencia, eso es saber”.


