miércoles 2 de septiembre de 2015

Según indicó la publicación, trabajar muchas horas aumenta el riesgo de padecer un infarto o sufrir otro tipo de enfermedad coronaria.
Las cifras son claras: quienes trabajan 55 horas o más a la semana tienen un riesgo 33% mayor de padecer un infarto en comparación con aquellos que acumulan 35 a 40 horas, en tanto que esas largas jornadas también inducen un riesgo 13% superior de padecer una enfermedad coronaria.
Aún se desconocen las razones detrás del vínculo de jornadas laborales extensas y riesgo de enfermedades cardíacas, pero los investigadores sugieren que las horas de más llevan a los trabajadores a incurrir en comportamientos de riesgo, como la inactividad física.
La respuesta es axiomática: más tiempo en el trabajo supone menos tiempo libre, que podría ser invertido en hacer deporte y preparar comidas más nutritivas o saludables. Además, los trabajos de oficina, por definición, implican poco movimiento, lo cual ha llevado a una popularización reciente de la «gimnasia laboral».
Otras de esas actitudes «riesgosas» son el elevado consumo de alcohol y una tendencia a padecer estrés de forma cotidiana. La gente que pasa muchas horas en el trabajo suele tener un compromiso laboral muy fuerte y cumplir a rajatabla con sus horarios, lo que los lleva a minimizar sus síntomas o los disuade de pedir días libres, añade el diario El Mundo de España.


