Se celebró el Día Mundial de la Lucha Contra el SIDA.

Con el objetivo de realizar una puesta a punto sobre la situación de la enfermedad en nuestro país, entrevistamos a la Dra. Susana Cabrera, Responsable del Área Programática ITS/VIH-SIDA del MSP.

El domingo 1 de diciembre se celebró el Día Mundial de Lucha contra el Sida.

Para este año, la OPS/OMS, junto a ONUSIDA y UNICEF, PANCAP y la Red Latinoamericana de Jóvenes que Viven con el VIH (J+LAC) adoptaron el lema #HablaConmigoAbiertamente.

Según OPS/OMS, el objetivo de la campaña mundial 2019 está dirigida a la a concientizar, especialmente los trabajadores de la salud, sobre las necesidades de los jóvenes e incentivarlos a que participen en la reducción del estigma y la discriminación hacia las personas más vulnerables a la infección por el VIH.

La discriminación es una barrera importante que impide que muchos accedan a la atención en salud.

En Uruguay al 31 de diciembre de 2018 había alrededor de 11400 personas diagnosticadas vivas. Asimismo hay una estimación de cuantas podrían estar infectadas sin saberlo. Esa estimación se realiza en base a distintos datos como los nuevos casos, la prevalencia en algunas poblaciones que están más expuestas como transexuales, varones gay, usuarios de drogas, prevalencia en población general, mujeres embarazadas y personas privadas de libertad. Estos datos son analizados por un software de ONUSIDA y a la fecha de diciembre de 2018 daba un total aproximado de 14.000 personas.

Ser Médico conversó con la Dra. Susana Cabrera, Responsable del Área Programática ITS/VIH-SIDA del MSP y Profesora agregada de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de Facultad de Medicina de la UDEALAR, para realizar una puesta a punto sobre como Uruguay trabaja en prevención y tratamiento de la enfermedad.

¿Cuál es la estrategia del MSP para personas con VIH positivo?

La estrategia del MSP fue delineada en el marco de los objetivos sanitarios. En ese marco uno de los problemas que se priorizó fue el de la morbimortalidad por VIH sida. Esto es intentando bajar las personas infectadas con estrategias apuntadas a la prevención pero también al testeo, diagnóstico y tratamiento, porque cuanto más personas se traten menos se contagia.

El tratamiento apunta a evitar la multiplicación del virus, tratando de llevar a las personas infectadas a lo que se llama carga viral indetectable en sangre. No quiere decir que lo cura pero el virus no se multiplica, las personas que tienen carga viral indetectable no transmiten la infección.

Hoy tenemos una estrategia de prevención con una concepción amplia que abarca desde la prevención primaria, el diagnóstico precoz, el acceso al tratamiento retroviral y que ese tratamiento sea sostenido para que las personas tengan carga viral indetectable, con el beneficio adicional que las personas con VIH en tratamiento van a tener una expectativa y calidad de vida similar a las personas sin VIH de hecho pueden seguir con las actividades habituales como estudiar, trabajar, tener hijos, hacer deporte, etc.

¿Cómo es la accesibilidad a este tratamiento?

En los últimos años hubo que transitar algunos cambios en el modelo de prestación de los servicios, sobre todo en el subsector público donde veníamos con un modelo bastante antiguo (de los 80 y 90), donde se concentraba toda la atención en el Servicio de Enfermedades Infectocontagiosas en el Instituto de Higiene y al aumentar las personas con VIH esto pasó a ser bastante insuficiente. Había algunos referentes en parte del interior, pero mucha gente tenía que venir a Montevideo para acceder y eso es un obstáculo.

Entonces como esta condición con tratamiento es crónica, había que mejorar la accesibilidad para un tratamiento continuo y seguimiento. Ahí se pasó a una estrategia de descentralización en el sector público que es donde está la población desde el punto de vista social más excluida para facilitar el acceso.

Este modelo descentralizado tiene bastante desarrollo en Montevideo y área metropolitana. En el Primer Nivel de Atención hay algunos servicios que prestan atención a personas con VIH y tienen muy buenos indicadores de seguimiento. Esto se replica también en algunos lugares del interior.

Este modelo siempre es en diálogo con el especialista. La idea es generar una atención compartida entre el médico de medicina familiar o general que se hace cargo siempre teniendo de referencia de un experto a quien pueda orientarlo en situaciones de mayor complejidad o al que pueda referir al paciente cuando requiera interconsultas.

¿Cómo han evolucionado los tratamientos en los últimos años?

Hay cada vez más fármacos disponibles, se cambió el decreto del FTM en el 2017 y los prestadores están habilitados a tener co-formulacioneS* de medicamentos que estén registrados en el país, o sea que ahí ya no hay tanta limitación como hace algunos años.

Medicamento co-formulados quiere decir que hay “menos pastillas”,  son tratamientos más sencillos, y ese es el camino.

¿Qué tratamientos están disponibles hoy en nuestro país y cuál es el rol de los prestadores integrales de salud en el seguimiento de las personas infectadas?

Las instituciones se hacen cargo del tratamiento del VIH como una prestación más, está incluido en las prestaciones integrales desde hace muchos años, tanto el tratamiento como los exámenes de seguimiento.

La opinión pública maneja algunos mitos sobre la transmisión, para dejar en claro las cosas repasemos quiénes pueden transmitir el virus y cuáles son las vías.

La transmisión es fundamentalmente por vía sexual, teniendo relaciones sexuales sin preservativo. Algunas prácticas provocan mayor exposición o vulnerabilidad como las prácticas anales.

También puede transmitirse por sangre, aquellas personas que comparten materiales punción, utilizando drogas inyectables. En Uruguay esta vía es muy poco prevalente.

También está la transmisión vertical, de madre a hijo en el parto o lactancia. De unos 900 casos que se diagnostican por año, solo dos o tres son por transmisión de madre a hijo.

Si la persona tiene VIH y está tomando el tratamiento retroviral y su carga viral es indetectable, no transmite la infección y esto es así para la transmisión sexual y también para la vertical, por eso en Uruguay tenemos tan bajas cifras de transmisión vertical.

En los últimos años hemos llegado a la meta de la Organización Mundial de la Salud que es menor al 2% y es porque hay una alta tasa de embarazos controlados. En el 99% de los embarazos se hace al menos una vez el control de VIH. La normativa establece que debe hacerse tres veces durante el embarazo y ahora se agregó una normativa nueva dice que el test de VIH se le debe ofrecer a la pareja de la embarazada, esto es para detectar a las parejas positivas que en algún momento del embarazo.

No hay otras formas de transmisión, ni la saliva, ni los abrazos, etc.

¿Se han experimentado cambios en mecanismos de prevención?

La prevención se viene revolucionando, ahora podemos hablar de muchas más cosas aparte del condón masculino. Ahora tenemos condón femenino que es interesante como posibilidad para la prevención pero hay otras cosas como el testeo y tratamiento y antiretrovirales para prevención. En este último punto estamos comenzando un estudio piloto en el Primer Nivel de Atención en el sector público con algunas personas que están en mayor riesgo, en mayor exposición, ofreciéndoles esa pastilla que es para prevención que sumada al condón tiene una eficacia del 100%

 

lunes 2 de diciembre de 2019