lunes 3 de noviembre de 2014

En nuestro país, luego de haberse erradicado la enfermedad, reaparecen animales muertos de rabia en el departamento de Rivera en el año 2007 y desde entonces el Sistema de Información de Salud Animal tiene registrados 98 focos en los departamentos de Artigas, Salto, Tacuarembó y en el correr de este año en Cerro Largo.
La presencia de esta enfermedad en el ganado indica la presencia del virus en colonias de murciélagos chupadores de sangre (vampiros). Éstos, los Desmodus rotundus, se encuentra en todo el territorio nacional, particularmente en los departamentos de norte de nuestro país, identificándose también otras zonas de mayor riesgo, como la Cuchilla Grande, en los departamentos de Cerro Largo, Treinta y Tres, Lavalleja y Maldonado y Rocha, lo que permite suponer que esta enfermedad se seguirá extendiendo.
La presencia del virus en el murciélago y el alto número de perros errantes (vagabundos, callejeros o sin tenencia responsable) traen aparejado el peligro inminente de la aparición de la rabia canina, de la rabia urbana y su trasmisión al hombre.
La rabia es una zoonosis, es decir, una enfermedad trasmitida del animal al hombre, en este caso el animal enfermo presenta virus en la saliva y lo trasmite al hombre por la mordedura o arañazo.
Es una de las enfermedades que causa más terror y una vez que aparecen los síntomas es casi siempre mortal.
La enfermedad puede adoptar dos formas: la rabia furiosa, con signos de hiperactividad, excitación, hidrofobia y lleva a la muerte en pocos días por paro cardiorespiratorio; la otra forma, la rabia paralítica es de un curso menos dramático, los músculos se van paralizando gradualmente, el paciente va entrando en coma lentamente y acaba falleciendo.
El último caso de rabia humana en nuestro país data de 1966 lo que obligó a una gran campaña sanitaria, con la vacunación masiva y el control de animales errantes, lográndose eliminar la enfermedad en todo el territorio nacional.
En los últimos años, al haberse introducido la rabia animal, a través de la frontera con Brasil, el país ha dejado de ser «libre de rabia», lo que nos obliga a redoblar los esfuerzos para evitar nuevos casos de enfermedad en perros y de ahí su trasmisión al hombre.
En la actualidad, cuando una persona es mordida por un perro debemos pensar nuevamente en evitar esta enfermedad. Las primeras medidas recomendadas consisten en el lavado inmediato y concienzudo de la herida, durante un mínimo de 15 minutos con agua y jabón, y posteriormente consultar al médico quien determinará según el caso la necesidad de administración de inmunoglobulina y/o de vacuna antirrábica para evitar que la persona desarrolle la enfermedad.
Debe también identificarse el animal agresor y hacer una vigilancia estricta del mismo durante 10 días. Si el animal tenía virus en su saliva va a fallecer dentro de ese lapso. Si el animal no muere desaparece todo peligro de contraer la enfermedad.
Prevención de la rabia
La participación, educación y sensibilización de la comunidad son componentes tan importantes de los programas de control de la rabia como las medidas que se dispongan a nivel nacional y departamental para evitarla enfermedad en el perro, ya que esta es la estrategia más rentable de prevención de la rabia humana.
La vacunación de los perros confiere protección contra la enfermedad y es una herramienta fundamental en la prevención de la rabia. La vacunación del 70 % podría interrumpir el ciclo de trasmisión en estos animales y de ellos al ser humano.
La limitación del número de perros y su tenencia responsable facilitará la eliminación del perro vagabundo, tarea en la que todos debemos sentirnos comprometidas.
Por más información, escribir a academiamed@adinet.com.uy


