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San Javier: 15 aos despus

Mary Zabalkin:
amor, memoria e identidad


Desdoblamiento o desfasaje? Cul es el trmino correcto?. As comenz el dilogo con Mary en la cocina de la casa de su padre, el viejo Miguel, el del eterno buen humor y penas bien escondidas. Seguramente desdoblamiento respond sin estar seguro, pero adivinando desde el arranque a lo que Mary se refera: la desesperada bsqueda de su identidad que comenz aquel 16 de abril en el que su esposo, Vladimir Roslik, fue marcado para morir.


por Jos Lpez Mercao

Foto Miguel Roslik y Catalina Bichkov, padres de Vladimir.
Foto de bodas (1926)

Nada me importa tanto del hombre como su condicin
(Andr Marlaux)

Hace quince aos llegaron, se llevaron a mi esposo y me lo entregaron muerto. As de simple. En pocas horas los hechos dieron la vuelta al mundo y se transformaron en noticia a nivel nacional y e internacional. Se me abri un mundo de existencia pblica que ni siquiera sospechaba que existiera. A su vez, tampoco pude vivir el duelo. A las 24 horas de eso tuve que ir a Montevideo a hacer todo lo que haba que hacer. Despus estuve varios aos en tratamiento psiquitrico.

Todo eso me pas a m, que haba vivido 30 aos en un pueblo como San Javier, que so con un novio y un esposo, que so con ser madre y lo fui y me encontr de golpe sola, agarrada de un beb de cuatro meses.

Tena que enfrentar a la prensa con todo el dolor que tena, siendo la mujer simple que era y sigo siendo. No s de dnde saqu fuerzas, pero haba que salir, si no se perda todo lo poco que quedaba. A m me ayud mucho la prensa. Si no fuera por ellos todo hubiera quedado tapado para siempre.

Me daba fuerza la rebelda contra la injusticia de lo que haban hecho y sobre todo la mentira que queran armar en torno a lo que era un asesinato fro. All empez el desdoblamiento del que te hablaba, sin saber bien quin era entre la vida pblica que me imponan y mi vida privada destrozada.

Foto Miguel Roslik mostrando un pat, para su rubor, de pequeo porte

Hoy miro para atrs en el tiempo y todo aquello me parece mentira, algo que vivi otra persona y no yo.

El viejo Miguel

Miguel Zabalkin limpia el pat que recogi de maana temprano de su palangre en el ro. Tuve que insistir para sacar la fotografa, tan pequeo le pareca el animal: Apenas dos kilos y medio. Tenas que haber venido unos das antes. Haba sacado un pat de nueve kilos al timn de la Abejita, la barca color naranja que amarra en el puerto viejo. Es evidente que evita hablar de Valodia. Cuando lo recuerda lo hace sacando presin al tema y la sombra de una sombra le aletea en el rostro jovial. Valodia, el hijo que lleg tardamente y que le arrebataron temprano.

Mary rememora la solidaridad de Miguel: Cuando Vladimir estaba en el Penal, tuve que irme a Montevideo para estar ms cerca de l. Trabajaba duro y coma poco, casi siempre t con leche. Pap, en su simplicidad y pobreza siempre estuvo presente, mandndome la encomienda con un pan, buuelos, un frasco de miel y todo el apoyo afectivo del mundo, que en definitiva era lo ms importante.

Lo pblico y lo privado

El otro da estuvimos en el Palacio Legislativo. No me fue fcil enfrentar el homenaje, los saludos, los recuerdos, el reconocimiento. Me encant y a la vez me golpe. Me acord de lo terrible que fue aquello, que haya debido pasar tanto tiempo para que pudiramos mirar eso de la forma en que ahora lo hacamos.

Valery recin entonces pudo conocer otros perfiles de la historia del padre. Lo vinieron a saludar quienes haban sido amigos suyos, que lo conocan del Penal o que haban estudiado o trabajado con l o gente que fue paciente suya. All me tuve que desdoblar otra vez en esa parte pblica y despus seguir viviendo con mi vida privada.

En mi vida privada el asesinato de Vladimir y lo que vendra despus me trajo mil consecuencias. Estuve medicada, sedada por aos; me qued con pocas neuronas. Mi salud qued marcada por un conjunto de enfermedades que se desataron a raz de eso. Encima, la lucha diaria, estar en un medio desconocido despus de tres dcadas de vida pueblerina.

Valodia y Doa Susana

El cementerio de San Javier es pequeo, sencillo y prolijo. Se ingresa pasando un molinete y a la derecha hay un espacio verde. Las autoridades de FEMI me propusieron comprar este terrenito para hacer un monumento de homenaje a Vladimir. Me conmovi mucho el gesto, pero no quise aceptar. No iba mucho con la sencillez de l. Prefiero que est con Doa Susana en la cabecera, es buena compaa, siempre se llevaron bien.

Doa Susana -prosigue- era una viejita muy querida en el pueblo. Curaba el empacho tirando el cuerito, el mal de ojo, recetaba yuyos y ms all de todo eso, con mucho desinters, consolaba al afligido, sobre todo a los ms humildes. Muri pocos meses despus que mi esposo.

En la lpida se lee: Vladimir Roslik: 14/5/43 - 16/4/84. Vivirs eternamente. Sobre el mrmol, en la placa colocada al ao de su muerte se lee: Querido pap, seguiremos tu ejemplo, dando amor donde haya odio y violencia, slo as podremos devolverte la sangre inocente que por nosotros derramaste. 1984-1985. Valery y Mary. Ms expresiva aun en su ntima contencin es la placa colocada a un mes de su muerte, aun en el tiempo de los asesinos: Dondequiera que t ests, a travs del tiempo y la distancia, yo estoy contigo y estaremos juntos. Mary.

Foto Tumba de Roslik en el cementerio de San Javier: Vivirs eternamente

Otros inviernos

En las vacaciones de julio me fui de San Javier. Dejaba atrs toda mi vida. Hasta ese momento daba clases de ingls, pero ya no poda permanecer ms all. Tena que pensar en el futuro de Valery, en valerme con mis propias fuerzas. Me perjudicaba no tener un oficio, pero fue muy importante el comportamiento del gremio mdico. Por entonces el Dr. Martirena era presidente de FEMI y se preocup mucho por mi situacin. Para empezar me dieron tratamiento mdico y medicacin, tanto para m como para mi familia y luego un trabajo, cosa que en esos momentos era fundamental. Esa actitud de apoyo y respeto se mantiene hasta hoy.

Pero no creas que fue fcil, nada fue de un da para el otro. Yo al principio haba pensado en irme a Montevideo, pero lo descart para no desarraigar a Valery. Al final decid irme a Paysand y se abri la posibilidad de ingresar a COMEPA. Pero te reitero que no fue fcil. Recin empec a trabajar en octubre, es decir, que fueron seis meses de esfuerzos, de idas y venidas. Empezaba a comprender que nada se consigue sin lucha.

El artista y su obra

A dos cuadras de la casa de Miguel est la casa donde vivieron Vladimir y Mary luego de su casamiento, en una esquina, con un terreno en el que se dibujan los naranjos que Valodia plant. Muy cerquita est el primer consultorio en el que Vladimir atenda, una vieja casa de ladrillos en la que Mary iba a visitarlo como paciente incipientemente enamorada.

Visitamos la policlnica, donde el Dr. Enrique Souto contina la abnegada tarea de Vladimir Roslik. Un magnfico retrato suyo nos mira desde la antesala y en el interior humilde no estn separados los lugares de consulta y se nota el esfuerzo y la pulcritud, as como la estricta economa de recursos.

Pero el orgullo de Mary es la nueva policlnica que est construyendo la Fundacin Vladimir Roslik, en un terreno donado por la fundacin Mximo Gorki. Se nos termin la plata al llegar al techo. Pero tenemos ambientes separados para las consultas, sala de espera, baos, cocina... Hasta aqu llegamos con los cinco mil dlares que nos dio FEMI y los dos mil que recaudamos en un festival. Precisamos ms apoyo, la gente aqu colabora si se trata de un bono de cinco o diez pesos, pero en general aqu la gente es muy pobre y est muy castigada econmicamente.

Foto La ta Dunia

La ta Dunia (I)

A Mary se suman las hermanas de Vladimir: Mara y Alejandra. Con ellas vamos a visitar a la ta Dunia. Nos recibe Amrico, su hijo y pretendemos grabar su saludo de bienvenido bajo el bramido de un motor que alimenta de energa a un pequeo molino. Es la fuente de energa de la chacra, lindera a aquella en la que Valodia naci, creci y comenz a hacerse hombre.

La ta Dunia tiene 83 aos y la memoria y el humor intactos. Su hospitalidad y cario nos emocionan un poco. Naci dos aos despus del desembarco de los pioneros. Sus padres formaron parte de un grupo que se separ de Lubkov y se fue a trabajar durante aos en los campos de Gallinal. Result que Gallinal quera hacer agricultura y tena un administrador austraco que saba el idioma ruso. l los conect y mis padres se apartaron de la religin de Lubkov y cuando tuvieron algo de plata quisieron volver a Rusia. Pero ya estaba la guerra y no fue posible. As que se fueron a Montevideo, a trabajar en la industria de la carne para volver luego a San Javier.

Nos ensea la plitka, la cocina econmica tradicional de los rusos y la reliquia de un imponente samovar del siglo XIX que usaron varias generaciones y que cruz el mar junto a los inmigrantes.

Foto El samovar

La pica de lo cotidiano

Hubo una poca que le disparbamos a la gente -rememora Mary-, habamos pasado a ser gente pblica y todos nos disparaban, menos los ms ntimos, que nos saludaban discretamente. Pasaron los aos y empezamos a ser los mimados de la gente. Como antes nos gratificaban con la indiferencia, nos empezaron a hacer regalos, a Valery le daban juguetes.

Tal vez por eso aprend a hacerme independiente de la opinin de la gente. Tuve que separar los mbitos, lo pblico y lo privado, el cerebro y los sentimientos. Con Valery tuve que luchar primero para que la memoria del padre se mantuviera en l, luego para que no lo agobiara. Tal vez por eso, el acto en el Palacio me conflictu interiormente, ms all del eterno agradecimiento que tengo al gremio mdico, por lo que hizo en momentos en que costaba jugarse y por lo que sigue haciendo. Pero me cost volver a trabajar, volver a lo cotidiano.

En busca del equilibrio

Foto Entrada a la chacra donde naci y creci el pequeo Valodia

Valery tiene quince aos y es tmido como su padre. Despus que entr a COMEPA -prosigue Mary- tuve que trabajar y trabajar y sacar adelante a este gur. Que se puso gente a los seis aos, porque l tambin sufri mucho durante ese perodo, tal vez porque viva mis reflejos. A medida que me fui equilibrando, l se normaliz.

Valery no se siente distinto. De vez en cuando siente un trato especial, como el que le da esa profesora de historia que tiene particular preocupacin por l.

Tuve que ser madre y padre para l, pero saba que no era suficiente, pese al apoyo de la familia, a nuestras continuas visitas mutuas, a los festejos de cumpleaos. Faltaba la figura paterna y yo no me senta preparada para reintentar algo en el terreno afectivo, tan fuerte era la presencia de Vladimir, tanto me exiga ese continuo desdoblamiento.

La ta Dunia (II)

Foto Al centro, Amrico, primo hermano de Volodia, junto a las hermanas Mara y Alejandra. Custodias del samovar y de la memoria familiar y colectiva

Ta Dunia habla en ruso con sus sobrinas, Mara y Alejandra. Se duelen de la aculturacin de las nuevas generaciones. Recuerdan la lucha por mantener el idioma y las costumbres. Cantan a coro para m canciones campesinas que hablan de cosechas pletricas, de girasoles, de la tierra...

Los ojos de la viejita brillan cuando recuerda a Valodia jugando junto a sus hermanos a la pelota en el potrero lindero a la casa. Valodia jugaba con Eduardo y Amrico, mis hijos. Como era chiquito lo hacan correr y alcanzar la pelota. Un da mi esposo fue a vender boniatos a Paysand y les trajo una pelota con un inflador. No voy a olvidar nunca la alegra que tenan esos nios.

Despus creci, fue el mdico de todos nosotros y yo todava tomo los remedios que l me recet para la memoria, sobre todo aquel consejo de que no me quedara quieta, que fuera a carpir la quinta, que trabajara como trabaj toda mi vida.

El mito y la vida

Foto Criollos y gringuitos hermandos por la escuela pblica. 1954, 6o ao en San Javier. Yolita Silva guard durante muchos aos esta foto, plegada en un monedero. Arriba, en la extrema derecha el pequeo Valodia.

Dice Saint-Exupery que para vivir el hombre necesita mitos. No obstante, Finley, el ms importante historiador de la Grecia Clsica, advierte que los personajes del mito no envejecen, permanecen eternamente jvenes, porque la dimensin del mito no es la de la historia. As, Ulises puede retornar a Itaca tras dcadas de odisea idntico a s mismo, para encontrar a una joven Penlope rodeada de pretendientes, urdiendo y desurdiendo su tela en una interminable espera, petrificada en un carmbano de tiempo.

Pero eso es en el mito, no en la vida.

No s por qu razn mi vida estuvo marcada siempre por las situaciones lmites. Tuve cncer y hace tres aos, cuando me dieron el alta, me mir al espejo y me dije: 'tengo que vivir lo que me queda de vida'. All empez una nueva etapa.

Codo a codo

Ruben es tornero metalrgico, aunque su verdadera condicin es la de inventor. Actualmente comercializa una mquina para limpieza de semilla. Sanducero, recuerda la conmocin que le provoc la informacin de la muerte de Roslik, difundida por Hctor Larrea desde Radio Rivadavia. Aos despus conoci a Mary y de a poco fueron forjando una amistad entraable. Desde hace dos aos son pareja y Ruben habla de cmo y de qu manera: Nada nos ha sido fcil. Nos fuimos haciendo compaeros en medio de los problemas, del tratamiento psiquitrico, de recuerdos dolorosos, de las comparaciones. No se lleg de un da para el otro. El apoyo ha sido mutuo, yo tampoco he estado libre de problemas y al igual que Mary tengo un hijo. Los dos tenemos una vida atrs y a pesar de todo podemos discutirlo, entendernos y complementarnos.

Hace aos que somos amigos -agrega Mary- y l ha tenido que ser comprensivo con mi permanente referencia a Vladimir, pero para m ha sido un enorme apoyo y una referencia masculina para Valery. Es muy difcil ser padre y madre.

Todo esto nos ha llevado, a m y a Valery, a plantearnos y replantearnos el tema de la identidad. Cuando mi hijo atiende el telfono adivina que la llamada viene desde distintos mbitos segn se diga familia Zabalkin, familia Roslik o familia Falcn. He llegado a preguntarme quin soy yo, tan grande han sido los desdoblamientos que me ha impuesto la vida. Pero he encontrado la respuesta: soy Mary Zabalkin, con toda mi vida atrs, con lo que me arrebataron pero que igual llevo bien adentro mo, con mi historia y mis cicatrices y a pesar de que no pueda escaparme a esos desdoblamientos, asumirlos, sabiendo bien quin soy yo, pienso que es la nica manera en que puedo crecer y seguir queriendo la vida.

Na Sgorodie

La ta Dunia estuvo presente en el parto de Valodia, en la chacra donde hoy habita Nicols Stochy con su familia. La comadrona era 'Babuchka' y me acuerdo de la alegra del padre, que quera otro hijo.

Mara nos muestra la ventana pintada de azul del cuarto donde naci el hermanito, el pltano bajo el que se sentaban con Alejandra a bordar mientras sentan el eco de la voz de su madre llamando al movedizo pequeo que escapaba hacia lo de sus primos: Valooodia, y los ojos se le encienden y vuelve a revivir todo. Me habla de la persecucin tnica y de dolores antiguos, como si la muerte del hermano fuera la cuenta ms negra de un rosario de humillaciones recibidas.

Su cara pasa de la indignacin a la dulzura con una rapidez sorprendente. Me habla del girasol, de su esposo, Basilio Chulak, electo presidente del Mximo Gorki, de la primera fbrica de aceite de girasol del pas, alzada al borde del ro, en las cercanas del puerto viejo, de la feracidad de aquellas tierras que hoy dan signos de agotamiento, me muestra uno de los carros rusos, de los ltimos que quedan, inconfundibles con su fondo de batea, de los viejos tiempos, en que sus padres y tos salan con su carga de verduras camino a Paysand, acampando por las noches en el arroyo Negro, en los surtidos y regalos que traan al retorno y de un presente en el que la impunidad sigue existiendo, la injusticia y la pobreza no tienen las salidas de antao y de Valodia, el pequeo Valodia, siempre el hermanito menor como un ritornello de la memoria.

Me invita a brindar junto a la ta Dunia, junto a su hermana Alejandra, junto a su primo Amrico. Un brindis extrao, a medio camino entre las lgrimas y las risas, vital y salvaje como la tierra: na sgorodie.

Miguel Zabalkin, suegro y amigo

'Por qu no se fue?'

Miguel Zabalkin, de 73 aos, suegro y amigo de Roslik, es el tpico hijo de colonos, preocupado por mantener las tradiciones de su sangre. Es un experto en cocina rusa. Hace un sharlik que ni all lo comen, estoy segura, da fe su esposa Yolita Silva. El sharlik es un cordero asado al horno, desgrasado y muy condimentado con una salsa a base de cebolla, morrn y otras especies que guarda como atesorado secreto. Nos queda como para no pasar fro en la Siberia, anota Miguel.

Su piroj (una torta de masa liviana, cubierta con dulce de calabaza o con vegetales) forma parte de la historia culinaria de San Javier. Un clsico de las fiestas rusas y de los festivales por la vida de la Fundacin Roslik, reconoce Yolita.

El arte culinario de Miguel se resume en el kuaz, un vino casero a base de miel, requerido desde todas partes. Lamentablemente se ha ido perdiendo la tradicin. Quedamos pocos mieleros rusos interesados en elaborar el kuaz. No s qu va a pasar cuando yo muera.

Sonriente y de buen humor, el rostro de Miguel se transforma al mencionar la palabra muerte. El asesinato de Valodia me puso al borde del final. Fueron momentos espantosos. El sufrimiento de la hija, el beb que no conocera a su padre, el destino de la familia, la persecucin... fueron cosas que me afectaron el corazn.

Miguel y Valodia tenan historias en comn. ramos compaeros de cartas en el River Plate, pescbamos juntos en el Uruguay, nos tombamos alguna copita y compartamos la cocina rusa. Siempre tenamos un momento para charlar sobre la vida. Una vez le dije: 'Valodia, tens una buena carrera, con muchas posibilidades. Por qu no penss en tu familia y te vas a otra ciudad, mientras siga el problema de los rusos con el cuartel?'.

Miguel dice que al irse de San Javier hubiera evitado el drama. Hoy estara vivo, con su familia y disfrutando de una buena carrera en Montevideo. La pregunta lo perseguir hasta el ltimo da de su existencia: Por qu no se fue?. La respuesta siempre ser una lgrima.

Nicols Stochy, colono de San Javier

Mataron al mejor

Nicols Stochy, de 60 aos, es un pequeo tambero que vive desde 1974 en la casa que perteneci a la familia Roslik. All naci Vladimir. Los Roslik vivieron aqu hasta 1968. Siempre fueron muy queridos, pero con el doctor Valodia haba algo especial. Fue nuestro mdico desde siempre. Los tres embarazos de mi esposa fueron controlados por l. Mis hijos no nacieron en casa porque fueron todos por cesrea, pero el doctor los control hasta el ltimo momento y hasta nos ayud en el traslado al hospital. Tuvimos una nenita muy enferma, que Valodia atendi hasta pocas horas antes del secuestro. Creo que fue la ltima que vio antes de morir. Pareca que se nos mora de asma. Ahora tiene 24 aos y anda muy bien.

Stochy seal que Valodia era un gran mdico. Un hombre para el pueblo. Un gran ser humano. Lo bamos a buscar a cualquier hora, por cualquier problema de salud. Una vez salv a mi madre a la una de la maana, porque lleg enseguida. As fue siempre con toda mi familia.

Despus de la muerte no sabemos qu pas. El pueblo qued mudo. Habra que rebelarse de otra forma por lo que nos hicieron. Pas tiempo, pero la gente sigue temerosa. La persecucin de los rusos y nosotros sus descendientes fue tremenda. Y todava nos siguen vigilando.

Para Stochy fue una muerte incomprensible. Por qu lo mataron? Todos nos lo preguntamos. Creo que fue para darle dolor al pueblo. Buscaron al mejor de nosotros y lo mataron, para hacer sufrir al pueblo. No veo otra explicacin.

A alguien le molestaba Yolita Silva fue compaera de escuela de Vladimir. En aquella poca su familia era de las pocas criollas radicadas en San Javier. Tengo un recuerdo muy clido de aquel nio inteligente y bondadoso. Yolita guarda con profundo cario una aosa foto sepiada en la que ambos aparecen en una formacin del 6 ao.

No soy rusa, pero sufr mucho por la persecucin contra los colonos. Fue tremendo el ensaamiento. Todos nos preguntamos por qu, rusos y criollos. Creo que los responsables de tanta maldad aprovecharon el momento, a pesar de que saban que aqu no haba armas, ni nada raro.

Yolita es directiva de la Fundacin Roslik, porque los sanjavierinos tenemos una deuda moral con Vladimir. A veces pienso que lo mataron porque a alguno le molestaba. No s a quin, pero en San Javier todava hay gente que est convencida de que su muerte estuvo bien.

La Fundacin La Fundacin Roslik fue creada el 18 de mayo de 1985 por Mary Zabalkin para continuar el ideal sanitario y social de su esposo. Funciona en un antiguo edificio contiguo al domicilio de donde lo secuestraron la trgica madrugada del 16 de abril de 1984. La institucin se encarga de la administracin de una policlnica gratuita abierta a la poblacin y al cuidado del Parque Roslik, un espacio ecolgico en el centro de San Javier.

Nos hemos mudado como tres veces, pero ahora estamos en plan de quedarnos definitivamente en un lugar; por afincamiento y por lo que significa estar tan cerca de nuestra ltima casa familiar, explic Zabalkin. Hasta la fecha se han invertido siete mil dlares en la construccin del futuro centro de atencin.

Con la llegada del Dr. Enrique Souto, la Fundacin consigui estabilidad en el rea de servicios de salud. Parece que le encant el pueblito, porque se vino con la familia hace ms de cinco aos y, y por ahora, no tiene en vista volver a Montevideo, agreg.

La policlnica atiende cuatro das a la semana, lunes, martes, jueves y viernes, de seis y media de la tarde hasta que se vaya el ltimo paciente, aclar Zabalkin.

La Fundacin es sustentada por socios colaboradores y aportes de la poblacin en campaas recaudadoras. Tambin organizamos el Festival por la Vida, que se realiza una vez al ao y que ya va por la edicin nmero 14. Junto al dinero logrado, se consigue la comprensin de la gente sobre el carcter social de la institucin.

Zabalkin destac la generosa colaboracin de FEMI y el SMU. Mucho de lo que hemos logrado se debe al apoyo de los gremios mdicos. Por ejemplo, el libro sobre el caso Roslik (Valodia) fue entregado a los socios de la Federacin, lo que nos permiti recibir cinco mil dlares.

La Fundacin es presidida por Mary Zabalkin, a la que acompaan, Clara Chaparenko (tesorera); Laura y Luis Ortiz; Mara Roslik de Chulak; Yolita Silva y otros 20 vecinos de San Javier.

Redaccin /San Javier San Javier es un pueblito muy hermoso y alegre,
con las calles rodeadas por rboles de distintas clases;
tenemos agua corriente que es una alegra para todos los hogares de no traer agua de los pozos como antes,
tenemos tambin Usina elctrica
muy hermosa y grande.
Hay una plaza de deportes
a la que casi todos los das
vamos a jugar a distintos juegos.
Hay una escuela pblica hermosa,
que nos educa; tenemos un puerto
al que llegan barcos de distintas clases
a cargar trigo, y harina
que exportamos para otros pases.
A los alrededores de la colonia
hay chacras
donde se siembra trigo,
avena, cebada, lino, etc.
A la colonia, en verano
llega gente de distintas partes
a las playas que son muy hermosas.

Vladimir Roslik, 6 Ao, 1954