Homenaje al Dr. Juan Carlos Macedo

Ocho poemas y ocho cuadrosSe realizó el sábado 31 de mayo en el Local del Cine de Migues

ERA UN SÁBADO CON SOL

Fuimos cayendo a Migues. Los pobladores, sin preguntar, nos iban guiando. Llegamos a la Plaza. El cine, un edificio modesto, sin carteles; algunas personas en el frente. Llegaron amigos, vecinos, mujeres con niños en brazos, ancianos, colegas, maestros, profesores, compañeros. A las 13, éramos una legión; de todos los rincones; de todos los quehaceres. Un tablero contenía mensajes, poemas, semblanzas, recuerdos. Prendidos con alfileres. Un escenario con una mesa larga y sillas, un libro en un caballete tapizado con paños sobrios. Varios paquetes de libros de formas raras sobre el proscenio. Más y más gente. Se llenaron las butacas; se colmó el cine con personas paradas por los tres costados.

Inició la oratoria el cura de Migues, el Padre Miguel Ángel Malesani, con la voz quebrada por la emoción. Alocución larga y minuciosa, cargada de recuerdos. De punta a cabo regada con lágrimas de ausencia. Dolido por el ser, por el médico humanista, por el poeta, por el filósofo, por el amigo. Ese ser, con quien podía dialogar el cura, o cualquier poblador o vecino, para pedirle un consejo, fuera o no de salud, para vender o comprar, o repartir algo, o sobre el campeonato de fútbol de Canelones del Este, o de cómo arreglar un conflicto con el vecino. Y a través del diálogo y la escucha, esa actitud tan rara, auscultar el misterio del hombre. No era cristiano, señaló; pero mereció el homenaje sincero y emocionado de un sacerdote.

Luego ofreció el homenaje el Presidente del CASMU, Dr. Gerardo Eguren, en alocución que se transcribe por separado. Le siguió el descubrimiento del retrato de Juan Carlos Macedo y la placa de recordación. El público todo, puesto de pie, lo aplaudió largamente.

Siguieron los poetas y escritores, con sus poemas propios y mensajeros de los ajenos; Tatiana Oroño, Víctor Cunha, Elder Silva, Bécquer Puig y los mensajes de Wáshington Benavídes, Circe Maia y Eduardo Milán; el reportaje hecho doce años antes por Hugo Fontana. El homenaje de los alumnos del Liceo de Migues, que buscaron testimonios de vecinos y acercaron también su placa de homenaje. Todo ello culminado con la voz de Juan Carlos, en una grabación de sus propios poemas, que nos acompañó de forma mágica.

Más tarde, en el salón parroquial, un encuentro, compartiendo el pan y el vino, donde se entregó en el patio, bajo el sol, el libro tan largamente elaborado por Juan Carlos y Manuel Espínola Gómez (ocho cuadros y ocho poemas), que motivaran una obra sinfónica del Maestro León Biriotti “Cuadros de otra Exposición”. ¡Veinticinco años, desde la exposición en Galería Losada en 1978! Tan querido y tan postergado. Hasta que la vida se extinguió para ambos autores, y fueron los amigos quienes tomaron con urgencia las indispensables medidas para terminar el trabajo hecho. Se entregó a Sara Viñas, la esposa de Juan Carlos, a Miguel Ángel Malesani, y a Daniel Díaz, el médico que continuara llevando adelante la policlínica de Migues.

Todos volvimos diferentes. Alegres por esa comunión compartida de recuerdos y emociones Por ese contacto con tanto afecto del pueblo al que asistió y los amigos que trató. Por haber reunido, como él lo hubiera querido, la Poesía y la Medicina con la fraternidad del encuentro. Entonces cobró vigencia su párrafo, final de “Asunto Personal”:

Porque el orden no es ajeno a estas circunstancias.

En sus planes las aves
deberán considerar nuevos aliados,
pues ya nos habremos ido

un sábado con sol.