1908 - 26 DE JUNIO - 2008

Centenario del nacimiento del Dr. Salvador Allende

Discurso del Dr. Alfredo Toledo, Presidente del Sindicato Médico del Uruguay

 

Estimados amigos y colegas.

En primer término agradecer a todos ustedes su presencia en nuestra casa y destacar el honor que significa para todos los médicos uruguayos compartir este momento de recuerdo para un hombre que en forma justa y perfecta vivió a la altura de sus ideales, y engalana hoy la rica historia de las grandes personalidades latinoamericanas.

En segundo término hacer llegar los saludos del Dr. Tabaré Vázquez, quien nos hizo llegar previo a su partida al exterior, su más caluroso reconocimiento al merecido homenaje al Dr. Salvador Allende, un hombre grande y un ser humano espléndido. También nos hizo saber el Dr. Vázquez y es bueno comunicarlo en un día tan especial, el total apoyo de la Presidencia de la República a la postulación de Uruguay como sede de la Asamblea Médica Mundial del 2011.

En tercer término, lo más importante, aquello que hoy nos convoca, que hoy nos reúne, que hoy nos hermana. A cien años de su nacimiento Allende está cada día mas presente porque vivió y murió como un hombre íntegro, con una fuerte carga ideológica pero también con un contenido espiritual y humanista en todas sus acciones.

Una perfecta síntesis personal de Allende es la que realiza su sobrina Isabel. “Salvador tenía una fuerza vital, tenacidad y perseverancia que lo mantuvo más de 30 años en una carrera de obstáculos, para cumplir un sueño de justicia e igualdad para los chilenos. Tenía ángel, una fuerza interior que cautivaba a las muchedumbres, a sus colegas y a cada persona que estrechaba su mano. Era amigo leal y adversario benévolo. Sus virtudes más notables fueron la nobleza y el valor. Vivió y murió lleno de contradicciones vitales, entre el idealismo romántico y las ideas marxista-leninistas del socialismo real”.

A cien años del natalicio de Allende lo recordamos como médico chileno, amigo fraterno de sus colegas uruguayos y particularmente del Sindicato Médico del Uruguay. Y lo reconocemos por su valentía y sus principios cumpliendo con la promesa de honor de defender con su vida el mandato que el pueblo chileno le confiara para conducir en democracia los destinos de su querida nación.

Su elevado y sincero concepto de la hermandad entre los países de América Latina quedó expresado en estos términos cuando Allende decía: “Nosotros luchamos fundamentalmente por la integración de los países latinoamericanos. Creemos que es justo el camino indicado por los Padres de la Patria, que soñaron la unidad latinoamericana para poder disponer de una voz continental frente al mundo”. Un pensamiento claro, contundente, donde la fuerza está puesta en la unión sin fronteras y desde una visión humanista en total sintonía con lo que hoy conocemos como el respeto a los Derechos Humanos y a una vida digna.

La palabra de Allende, sustentada en conceptos arraigados de vida en sociedad libre y democráticamente, también expresaba: “Los pueblos como el nuestro luchan por la paz y no por la guerra, por la cooperación económica y no por la explotación, por la convivencia social y no por la injusticia”.

La Medicina fue su vocación, pero también fue el ámbito propicio para que sus inquietudes vinculadas con la sociedad y lo social afloraran y se hicieran evidentes en un camino estudiantil que no fue fácil, y que él mismo define de esta manera: “Fui expulsado de la Universidad, arrestado y juzgado, antes de ser médico, por tres cortes marciales”.

Como no podía ser de otra manera, los aspectos sociales de la Medicina fueron su permanente preocupación. Extender los servicios de salud a los más necesitados, la atención y alimentación de los niños, la situación de los pacientes afectados en su salud mental, fueron algunas de las áreas de acción a las que dio prioridad y sustentaron las reformas implementadas y propuestas por Allende.

Como dirigente médico realizó obras perdurables que generaron admiración y promovieron la imitación de sus colegas de los países latinoamericanos, particularmente la creación del Colegio Médico de Chile, organización señera, en cuya trayectoria y seriedad de trabajo en su compromiso y método científico de abordar la realidad profesional, todos nos miramos como en un espejo ideal.

El largo camino político de Allende llega a su máxima expresión cuando en 1970 es electo Presidente Constitucional de Chile. Muchas son las expresiones que se han vertido y sigue aún siendo motivo de discusión su período de gobierno, que culmina abruptamente un sombrío y triste 11 de setiembre de 1973. Lo cierto es que Allende se comprometió con su país y con sus ideales, y los defendió con las armas que brinda una sociedad democrática. En concordancia o en disidencia tuvo siempre el respeto de sus conciudadanos por su amplitud de espíritu y por su honestidad intelectual. Muy cerca del fin de un hecho que marcó y manchó la historia de la humanidad, Allende decía: “Colocado en un trance histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo y a la defensa de los principios que son caros a esta patria”.

Allende bregó por la libertad que defendió ofrendando su vida. Luchó por la igualdad de los derechos de todos los chilenos y por extensión, de todos los ciudadanos del mundo. Practicó y promovió la fraternidad entre los pueblos y particularmente entre los colegas y sus instituciones médicas emblemáticas, apoyándolas y ofreciéndoles el generoso aporte de sus realizaciones, como forma de intercambio para fortalecer su accionar futuro.

Para el Sindicato Médico del Uruguay es hoy, sin lugar a dudas, un día muy especial, donde la majestuosidad del recuerdo del Doctor Allende nos permite cimentar el valor de los principios y de los ideales que cada uno de nosotros debe defender en toda sociedad libre y democrática, valores que no se obtienen de regalo sino que debemos forjarlos en el día a día y fortalecerlos con un accionar digno y honesto.

En nombre del Sindicato Médico del Uruguay, al amigo Ricardo y al Sr. Embajador de Chile, solicitamos que transmitan nuestro saludo a los familiares y a todo el pueblo de Chile, y que por siempre se conserve esa imagen, esa visión ideal de un hombre cuya pertenencia latinoamericana lo ha transformado en un símbolo de libertad, igualdad y fraternidad.

Dr. Alfredo Toledo Ivaldo
Presidente del Sindicato Médico del Uruguay
26 de junio de 2008