Test para todos: una de las claves para el manejo adecuado de la pandemia.

Desde el inicio del trabajo en respuesta a la pandemia de COVID-19, desde el Sindicato Médico del Uruguay hemos propuesto una estrategia amplia de testeo. Entendemos que el país debe destinar la mayor cantidad de recursos humanos y materiales en la gestión y la logística del testeo para este virus. Creemos que realizar tests es la respuesta más importante para poder gestionar los casos, discernir y definir donde se internan quienes lo requieran, que recomendaciones se deben realizar a cada persona cuando vuelve a su domicilio. El testeo a grupos de mayor vulnerabilidad o de riesgo nos va a permitir saber si es seguro que puedan reincorporarse o no a sus actividades habituales según los resultados. Sabemos que la sensibilidad de los tests no es del 100% por lo cual en muchos casos es necesario repetirlos tanto para confirmar o descartar con mayor certeza la infección. Por estas razones creemos que el aumento del testeo a población clave, asintomática y a las poblaciones con síntomas y tanto a niños como adultos es lo que aún resta por ser implementado de forma global a nivel nacional.

La siguiente es una charla de laboratorio con el equipo de investigación del Instituto Pasteur y Facultad de Ciencias – Udelar para comprender la importancia del test como elemento clave en la gestión del avance del virus.

Febrero: una reunión que marcó el rumbo de trabajo

Gonzalo Moratorio, doctor en virología, profesor adjunto de la Facultad de Ciencias y director del laboratorio de evolución experimental de virus del Instituto Pasteur cortó el teléfono y enseguida, junto a Pilar Moreno; doctora en Ciencias Biológicas, profesora adjunta del laboratorio de virología molecular de la Facultad de Ciencias e investigadora del Instituto Pasteur, empezaron a imaginar un plan con soporte en lo que llevan trabajando en conjunto más de 15 años: cómo evolucionan los virus de ARN y como detectarlos.

Del otro lado del teléfono, océano por medio, estaban colegas investigadores de Moratorio de España, Italia y el Reino Unido. En esa charla hubo un largo intercambio de información, preguntas y una metodología para empezar a descifrar lo que estaba pasando en China, dónde la información “venía muy limitada”. En Uruguay, por entonces, todavía se miraba de reojo el avance del virus COVID-19 pero Moreno y Moratorio entendieron que debían adelantarse a lo que podía venir a través de un actor clave: el test.

El siguiente paso, ya a fines de febrero, fue una reunión presencial y virtual con los directores de los distintos centros Pasteur de las Américas: Brasil, Centroamérica, Caribe, Canadá y la participación de París.

“De esa reunión salimos convencidos que había que trabajar fuertemente en el diagnóstico”, sostiene Moratorio el cual tuvo el apoyo de la decana de Facultad de Ciencias y de los Directores de Pasteur de Montevideo. El punto de partida fue la discusión de protocolos. “Teníamos una serie de protocolos que podíamos utilizar y adaptar. Después de la reunión nos pusimos a trabajar porque podía expandirse el brote”, agrega.

Equipo de científicos del Instituto Pasteur Montevideo y la Universidad de la República.

Insumos para el diagnostico: contactos con Hong Kong

“Trabajar en el diagnóstico fue el foco, nos basamos en el virus de ARN, que tenemos mucha experiencia en eso. Y este es un virus de ARN”, explica Moreno sobre el desarrollo de los test para el diagnóstico.

“La historia del laboratorio siempre fue de estudiar ARN y genomas de virus ARN en diferentes abordajes. En realidad esto lo sabíamos hacer y teníamos que adaptarlos a un virus nuevo. Tomamos protocolos que la OPS recomendaba”, amplía.

De esos 6 protocolos los investigadores, cuentan a SMU, eligieron uno en base a recomendaciones de todos los participantes de la reunión: el Protocolo elaborado por la Universidad de Hong Kong.

De la teoría a la práctica: con esa decisión tomada, se necesitaban insumos. “Necesitábamos un control positivo y nos contactamos con una de las personas de la Universidad que había desarrollado el test para ver sí nos podía mandar un fragmento del genoma para poder probar lo que hacíamos. A los 4 días nos llegó y trabajamos sobre eso hasta la foto que salió por todos lados y se hizo viral”, relata Moreno.

¿Cómo lo lograron? Moratorio y Moreno indican que se detecta una parte del genoma del virus a través del PCR en tiempo real buscando en la muestra del paciente la presencia del genoma viral.

Y la principal diferencia con otros test radica en que en el creado por el Pasteur y la UdelaR puede realizarse de forma independiente de cualquier marca o reactivo. Además se detecta directamente al virus y otros, como algunos chinos por ejemplo, son indirectos: se busca la respuesta del organismo hacia el virus, que son los anticuerpos. Esto último, puede dar muchos falsos negativos, exponen, lo que puede desencadenar problemas.

Abril: los desafíos de escalar, masificar y superar barreras

En el Instituto Pasteur de Montevideo, así como en el laboratorio de Virología de la Facultad de Ciencias, hay mucho silencio. No es un silencio de vacío: es un silencio de concentración. Es el primer sábado de abril y como todos los días Gonzalo Moratorio y Pilar Moreno están trabajando en el laboratorio. La tarea les insume, por lo menos, doce horas diarias.

Ya quedó atrás aquella llamada, las reuniones y el plan de trabajar sobre el desarrollo de un test. Ahora, los desafíos tienen otra altura que es necesaria escalar para seguir con un proceso que es la meta del control de la pandemia que tiene en vilo al mundo.

“La idea es trabajar muy fuerte para poder masificar la posibilidad de testearse que eso ha sido una herramienta muy importante y comprobada en países que no sufrieron este brote como otros que estamos viendo que lo sufren. Esto permite un manejo adecuado de la población infectada”, apunta Moratorio.

El proceso fue rápido pero los desafíos, se incrementan en cada test. “Hoy la capacidad de hacer test y la velocidad con la que llegamos superó ampliamente la logística para la toma de muestras como a los insumos que son necesarios y eso es algo que no es permitible”, argumenta Moratorio sobre este momento que lo tiene “frustrado” a pesar del entusiasmo con el que trabaja en la causa desde febrero.

Moreno completa el argumento de Moratorio haciendo foco en lo cambiante que ha sido el escenario. “Los cuellos de botella fueron alternando: al principio no había capacidad de test, ahora hay test pero no hay un proceso de logística que nos permita el testeo universal”.

Si bien la capacidad de testear ha aumentado de forma significativa el problema –tal como comunicó el SMU-  está ahora en “la logística y en la toma de muestra”. En tal sentido, la toma de muestra requiere equipos de bioseguridad, transporte, movilización e insumos como hisopos, que hay “una falta muy importante”.

¿Qué caminos tomar en ese sentido? Moratorio enumera dos: importarlos o crearlos. Lo primero, dada la demanda mundial y lo complejo del tránsito luce una utopía. Lo segundo, es posible. Porque algo que destacan continuamente ambos investigadores es que “todo el tiempo estamos recibiendo ofrecimiento de equipos y de recursos humanos, de todas las instituciones académicas, hay mucha gente trabajando y colaborando”.Esto es posible gracias a un sistema científico que poco a poco ha ido creciendo pero más recursos son necesarios.

Transferencia de tecnología, un paso hacia la universalización

Un hito en el proceso de trabajo se obtuvo en la transferencia del conocimiento y tecnología. “La capacidad que hoy existe de parte nuestra ronda los miles de test. Que puede ser escalada fácilmente”, muestra Moratorio. Moreno, en ese sentido, explica el gran paso: “Lo mejor es que podemos descentralizar esta información. Hoy hicimos la transferencia tecnológica de este protocolo a Salto. Eso permite que el laboratorio virología molecular de la regional norte Udelar-Salto desde hace tres días está diagnosticando con esta tecnología”, manifiesta orgullosa.

En el celular de ambos investigadores la palabra COVID-19 se repite por todos lados. Eso no es noticia. Pero no solo en mensajes: así empiezan la mayoría de los grupos de Whatsapp que crearon para reclutar la información y pedido de insumos de todos los puntos del país para el proceso de testeo.

Moratorio presume en su celular la foto de un Laboratorio del Hospital Maciel con dos chiquilinas festejando tras poder desarrollar el test diagnostico. “Vamos armando grupos de trabajo y eso nos permite avanzar en todos lados”, anota Gonzalo y añade que “hoy podemos aumentar el testeo y mantenerlo de forma sostenida ser por lo menos durante 60 días y para eso estamos trabajando”. Además, esta metodología se utiliza en el Hospital de Clínicas y próximamente en el Hospital Pasteur y Tacuarembó, todo sin costo para estas instituciones. “Lo único que tienen que hacer es pedirnos el volumen de reacciones que necesitan”

Con el entusiasmo de los éxitos logrados hasta entonces y con el aprendizaje que le dieron los errores, el equipo de investigación de Pasteur – Udelar avanza mirando el mundo y cómo el testeo permitió el mejor control para la toma de decisiones.

Por ello entienden que “el principal desafío para adelante es que una vez que empecemos a diagnosticar a todo el mundo, tenemos que saber quien es asintomático y quien realmente está recuperado y quien generó inmunidad”.

En el silencio de un sábado atípico, Gonzalo cierra con una frase que dijo en más de una ocasión para la nota con el Sindicato Médico del Uruguay: “estamos aprendiendo muchas cosas de este virus”.

 

martes 14 de abril de 2020