lunes 15 de junio de 2026
El pasado viernes 12 de junio, la Comisión Reencuentro y Amistad del SMU organizó una charla sobre la yerba mate que reunió a varios socios en torno a un tema tan cotidiano como poco explorado en profundidad. La disertante fue la Dra. Alba Pérez, reumatóloga retirada, quien ofreció un recorrido que combinó historia, botánica, ciencia y cultura.
La charla partió de un dato que sorprende por su contradicción: Uruguay es el mayor consumidor de yerba mate per cápita del mundo (cerca de 8 kilos anuales por persona) y al mismo tiempo el país con menor superficie de cultivo en América del Sur, dependiendo enteramente de la importación desde Brasil y Paraguay.
La Dra. Pérez repasó los orígenes guaraníes de la planta, para quienes el mate era una energía sagrada, y recordó que su historia no estuvo exenta de conflictos: en 1598, Hernandarias llegó a prohibir su consumo bajo pena de multa y arresto. También presentó investigaciones preliminares de la Facultad de Agronomía de la UdelaR que sugieren que las variedades silvestres encontradas en Uruguay –en zonas como la Quebrada de los Cuervos, Cerro Largo, Rivera, Tacuarembó y las sierras de Rocha y Maldonado– podrían estar genéticamente diferenciadas del resto de la región, lo que les otorgaría un valor particular para el desarrollo de producción nacional.
En el plano de la salud, la exposición detalló la composición de la yerba mate –cafeína, teobromina, polifenoles, minerales y vitaminas– y el proceso de elaboración, donde el sapecado –calentamiento directo de las hojas a 400 grados durante apenas 20 segundos– cumple un rol clave para preservar sus propiedades. También se advirtió sobre los riesgos del consumo excesivo o con agua demasiado caliente.
La charla compartió también una curiosidad global: en el Líbano, el mate se consume sin compartir la bombilla, solo el agua caliente. Una adaptación que ilustra bien hasta dónde llega el alcance de esta planta que, como señala el antropólogo Daniel Vidal, tiene el poder de «orientalizar al gringo».


