1° de Mayo: La realidad del multiempleo, la precarización y una salida colectiva (siempre)

1° de Mayo: La realidad del multiempleo, la precarización y una salida colectiva (siempre)

jueves 30 de abril de 2026

Para quienes ejercemos la medicina en Uruguay, el 1° de Mayo no es una fecha simbólica: es un día más entre la guardia que terminó hace seis horas y el consultorio que empieza en 20 minutos, es la factura sin derechos laborales y el paciente al que no se le pudo dedicar el tiempo necesario porque la agenda del prestador así lo dictamina. Este 1° de Mayo es una efeméride que nos recuerda que debemos seguir reivindicando nuestros derechos como trabajadores y trabajadoras.

Lo que dicen los números

Según una encuesta realizada por la consultora Usina de Percepción Ciudadana a afiliados y afiliadas del SMU, casi la mitad de los médicos y médicas trabaja en más de dos prestadores. Entre quienes tienen especialidad quirúrgica, el 65% trabaja en más de dos lugares. Sin embargo, el 88% responde que el número ideal sería uno o dos. Ocho de cada 10 considera que el multiempleo deteriora la calidad asistencial y la casi la totalidad reconoce que afecta su calidad de vida. Es una trampa: se trabaja más para ganar lo necesario, y al trabajar más, se atiende peor y, por cierto, se vive peor.

Por otro lado, de acuerdo al mismo relevamiento, el 16% de los médicos activos trabaja exclusivamente bajo régimen de facturación: sin cobertura por enfermedad, ni licencia, aguinaldo o aportes patronales. Entre los menores de 40 años, ese porcentaje sube al 27%. La facturación, que debería ser excepcional, se ha convertido en regla y puerta de entrada a la profesión.

Con respecto al género, las brechas son inmensas, las mujeres no alcanzan los niveles de ingreso de los hombres y el principio de “a igual función, igual remuneración” sigue siendo, para muchas colegas, una promesa incumplida.

Además, casi la mitad de las personas encuestadas declaró que su trabajo es siempre o con bastante frecuencia muy estresante. Y la ciudadanía lo percibe: el 81% cree que las condiciones laborales de los médicos afectan la calidad de la atención, y el 86% considera importante apoyar medidas que las mejoren (estos datos son de otro estudio de la misma consultora).

Lo que conquistamos en los Consejos de Salarios

El acuerdo del Grupo 15 firmado en octubre de 2025 no es una retahíla de buenas intenciones: es un convenio con obligaciones concretas, vigente hasta junio de 2027. Entre los logros principales se incluye una protección salarial contra la inflación, expresados en cuatro ajustes semestrales durante dos años, hasta el próximo Consejo, se volvieron a acordar dos partidas para capacitarnos y la incorporación del equivalente a 150 Cargos de Alta Dedicación (CAD) de 40 a 48 horas al Nuevo Régimen de Trabajo Médico. Es el embrión de un cambio estructural: que se trabaje en menos instituciones con mejores condiciones, en lugar del modelo fragmentado que los propios datos denuncian.

Con respecto a los y las colegas más jóvenes, las Instituciones de Asistencia Médica Colectiva (IAMC) se comprometieron a incorporar a su costo 25 cargos nuevos en el llamado a Residentes 2026, fortaleciendo la formación de posgrado. A su vez, se creó un espacio tripartito con agenda y plazos concretos para abordar la convergencia de laudos de médicos de Montevideo e interior.

Todos estos logros son resultado de la negociación colectiva y de la organización sindical.

Lo que falta

Sabemos que los acuerdos deben cumplirse. De poco sirve disponer sobre la cantidad de pacientes por hora, si los prestadores lo incumplen sin consecuencias. Cuando un acuerdo colectivo se firma y no se respeta, no solo se perjudica al médico: se perjudica al paciente. La ciudadanía lo confirma: el 53% señala la dificultad para conseguir citas de seguimiento con el mismo médico como el principal factor que deteriora la relación médico-paciente.

Por otra parte, la equiparación salarial real sigue pendiente. Un médico o una médica del interior no vale menos que uno de Montevideo. Un médico o una médica que factura no merece menos protección que uno en dependencia.

A su vez, las condiciones de la residencia médica siguen siendo incompatibles con una formación de calidad y con una vida digna. Además, los médicos inmigrantes que atienden a nuestros pacientes merecen los mismos derechos: la solidaridad sindical no tiene fronteras.

La precarización no es un destino inevitable. Pero la herramienta para que esto cambie siempre es colectiva, pero no negociando en solitario frente a un prestador.

Un país que se enorgullece de su sistema de salud no puede sostenerlo sobre el agotamiento, la precarización y el multiempleo de quienes lo hacen funcionar. Y aquí también incluimos a los otros trabajadores y trabajadoras de la salud. E Insistimos: cuando un médico o una médica trabaja en condiciones dignas, quien realmente gana es el paciente, cuando el sistema los exprime, quien pierde es toda la sociedad.

La lucha es colectiva o no es.