viernes 14 de marzo de 2014

Pero tal vez su perfil más conocido vino de la mano de la gestión en la administración pública, a partir del 2005, tanto por su trabajo en la Red de Atención Primaria de la Administración de los Servicios de Salud del Estado como por su participación en la Intendencia de Montevideo y ahora como responsable de poner en marcha la Red Integrada de Efectores Públicos de Salud (RIEPS).
Como consecuencia de esa trayectoria, Benia hace hincapié en todo momento en la importancia de impulsar la medicina preventiva y de querer sistemas de salud con un primer nivel fuerte. Por eso coincide con el enfoque que se ha intentado instalar a partir de la reforma del sistema sanitario que comenzó a funcionar en 2008.
Al ser entrevistado por Ser Médico para la sección Protagonistas, Benia reflexionó sobre el papel del médico de primer nivel y los desafíos de «entender» a la sociedad «en el territorio».
Según dijo, una de sus mayores «satisfacciones» ha sido «como docente, al acompañar a los estudiantes de pregrado en el proceso de tomar contacto con la realidad del paciente en un contexto familiar y comunitario».
«Cuando el estudiante tomaba contacto con su entorno, con la familia, la pasión que despertaba en el estudiante y la voluntad de comprometerse con esa realidad, de participar en la transformación de la realidad de esa familia, que rompía totalmente los estereotipos de qué debe hacer un estudiante de medicina y qué debe hacer un médico. Esa era una gran satisfacción», señaló Benia.
A su juicio, «a veces los médicos» rechazan «la realidad de los pacientes por no saber entenderla». «Estamos tan preocupados por diagnosticar que no logramos desarrollar las herramientas para poder comprender», opinó el médico.
Además, señaló que existe una tendencia a que los médicos cada vez elijan especializarse más, lo que «atenta» contra una atención integral. «El especialismo lleva a que los médicos sepan cada vez más de menos cosas. Y eso atenta mucho contra la integralidad de la atención», señaló.
Benia consideró que «los sueldos» de los médicos generales «han mejorado muchísimo» pero «no solo de la plata viven los hombres» y por tanto se debe «contrarrestar un imaginario de prestigio que muchas disciplinas y especialidades médicas tienen».
Queda mucho por delante para lograrlo, a su juicio, ya que se debe «resaltar el contacto con las comunidades, con las personas y la pasión por el ejercicio de la profesión, por el cuidado de la vida que está en el territorio».
«Eso te despierta como profesional y es lo único al día de hoy que puede contrarrestar esas fantasías de prestigio tan efímeras como todos los prestigios, que a veces orientan la decisión de los jóvenes cuando tienen que elegir su profesión», señaló.
A su juicio, la necesidad de especializarse cada vez más de muchos médicos, hace que algunos profesionales «corran el riesgo de no tener sistema de valores y una calidad humana».
«Se tiende a deshumanizar la atención, porque uno se convierte no ya en un ojo sino en una retina».
«Esos son los desafíos de la atención, entre la necesidad de un sistema sanitario de médicos que en el territorio tengan una aproximación profunda a la realidad personal, familiar y comunitaria de sus pacientes y médicos que operen como apoyos de los primeros, especialistas en servicios de mayor complejidad», concluyó.


