Columna del Presidente del SMU publicada en El Diario Médico.

Este estos últimos días del año los focos de la atención se centran en la salud. El pasado 3 de diciembre los médicos celebramos nuestro día y recibimos por distintos medios el reconocimiento por nuestro rol en la sociedad; algo tan gratificante como necesario para continuar.

La naturaleza profundamente humana de nuestra profesión nos hace convivir con el dolor y la muerte; también con la satisfacción y el éxito. Todo lo cargamos, llevamos la pesada mochila de nuestra responsabilidad en cada consulta. En el esfuerzo por aprender cada detalle, profundizar y actualizar el conocimiento o incorporar la última técnica es hacia donde apuntamos nuestro mayor desgaste de energía.

Pero detrás de ello hay una preocupante realidad, que nunca debemos olvidar: somos la profesión con mayor tasa de suicidio en el mundo; tenemos alarmantes índices de burn out, particularmente en los y las colegas más jóvenes; vivimos a diario la impotencia ante situaciones de vida que son claros determinantes sociales de la enfermedad, como está demostrado desde hace décadas.

No olvidemos la brutal inequidad de la distribución de la masa salarial, con grandes concentraciones en algunos pocos, y muchos para los que a pesar del título profesional solo perciben un salario apenas digno para sobrevivir.

No olvidemos tampoco que aún existen grandes inequidades de género, desde el acceso a cargos de relevancia hasta la retribución significativamente menor.

No olvidemos levantar la mirada del último artículo de la mejor revista científica de nuestra especialidad para ver a nuestro alrededor: a los ojos de nuestros pacientes, a sus familias, a la sociedad, a nuestras familias víctimas de esta vorágine, a nosotros mismos. Todo reclama mucha más atención de la que le brindamos.

No olvidemos nuestra responsabilidad como protagonistas de un sistema de salud que debe asegurar y respetar derechos. Ese es nuestro principal mandato ético.

Pero este mandato tiene también un fuerte componente de responsabilidad institucional, porque este fin de año también hace foco en la medicina y en el SMU por la particular situación política del país. Es que el cambio de gobierno y la transición incluyen obviamente a la salud.

Nuestro país goza del prestigio internacional que significa el respeto por la institucionalidad y la ejemplar conducta cívica. La imagen a los presidentes Tabaré Vázquez (en funciones) y Luis Lacalle (electo) durante la asunción del presidente argentino Alberto Fernández nos emplazan a estar a la atura de las circunstancias de lo que toda la simbología allí representada por las acciones planificadas y sobre todo por los gestos espontáneos de respeto de ambos gobernantes.

El SMU como organización gremial ha actuado responsablemente preparándose para este momento desde hace meses. Ya hemos informado detalladamente sobre la elaboración de nuestros documentos analizando la realidad de la salud del país, con una serie de propuestas en todos los ámbitos que entendemos deben ejecutarse con celeridad para no retroceder y continuar mejorando todo lo bueno del SNIS.

Esas propuestas fueron puestas a consideración del espectro político y discutidas en reuniones presenciales con los partidos con representación parlamentaria. Concurrieron a la sede del SMU candidatos a la presidencia y vicepresidencia con sus equipos asesores en salud, y tuvimos oportunidad de realizar ricos intercambios.  Lamentablemente no nos fue posible reunirnos con el Partido Nacional por razones de agenda, pero descontamos que esta reunión tendrá lugar próximamente.

Tenemos gran expectativa por intercambiar con el gobierno electo sobre aquellos temas cruciales y sobre los que hay un alto nivel de coincidencia. A modo de ejemplo:

  • Incorporación de colectivos al FONASA (municipales, sanidad militar, sanidad policial, usuarios de ASSE).
  • Fortalecer el rol de la rectoría
  • Reforma de ASSE.
  • Incorporación del Hospital de Clínicas al sistema con solución definitiva a sus crónicos problemas de funcionamiento.
  • Creación de una agencia de evaluación de tecnología, fármacos y farmacovigilancia, que analice en forma independiente la evidencia científica para dinamizar la incorporación de fármacos y técnicas al sistema, preservando todos los beneficios alcanzados a través del FNR
  • Plan nacional de Calidad
  • Complementación público – privada, público – público y privada – privada.
  • Promulgación y reglamentación de leyes (salud mental, asistencia a la siniestralidad, etc)

Hemos observado con preocupación las primeras señales del sistema político. La salud ha sido un sector prácticamente ausente del debate en todo el proceso electoral. Posiblemente porque la población lo percibe como un sector con menos problemas que otro, y no se le otorgó la importancia que creemos realmente tiene. También ha sido preocupante que la discusión política y el reparte de cargos haya primado sobre los criterios técnicos, habilidades, competencias e idoneidad para guiar los destinos del sector.

El SMU, mas allá de quienes sean las autoridades designadas, cumplirá su rol institucional con responsabilidad y dignidad. Dialogaremos aportando nuestro punto de vista en todos los temas en que sea solicitado. Las puertas de nuestra casa están abiertas para construir para el mayor beneficio para todos los uruguayos.

Y también decimos que estaremos alertas para defender logros y derechos. Los logros del SNIS deben ser preservados y sobre todo mejorados. Y los derechos de los trabajadores médicos y no medios del sistema deben ser preservados. En el marco del respeto institucional, esta será siempre nuestra firma postura.

Amigos, colegas, nos espera un año lleno de desafíos; nada lograremos si nos ganan el desánimo o la desunión.

Vaya nuestro mayor deseo de felicidad para todos ustedes. 

 

Dr. Gustavo Grecco.

16 de diciembre de 2019.

miércoles 18 de diciembre de 2019