Evolución histórica y desarrollo de los Organismos e Instituciones de Cultura Públicos y Privados en el Uruguay desde el año 1830 hasta la actualidad

Introducción

El presente trabajo, titulado “Evolución histórica y desarrollo de los Organismos e Instituciones de Cultura Públicos y Privados en el Uruguay desde el año 1830 hasta la actualidad”, fue elaborado en 1965 por el Prof. Em. Dr. Washington Buño (1909-1990). Posiblemente elaborado para un certamen o concurso, nunca fue publicado.

Muchos años después de su muerte, su amigo y albacea testamentaria, Dr. Milton Rizzi-Castro, lo alcanzó al Sindicato Médico del Uruguay, con la esperanza de que por su intermedio pudiera ser impreso y difundido, porque la naturaleza y calidad de su exposición lo hacían digno de esa empresa. Fue planteado en su tiempo al Rectorado de la Universidad, pero seguramente eligiendo obras que debió considerar de mayor mérito, quedó olvidada para conocimiento general. Injusticia que a veces cometen las organizaciones con quienes cultivaron silenciosamente, valores que les dieron vida y alimento.

Hoy, rescatada del archivo digitalizado del SMU, la hemos transcripto íntegramente, corrigiendo apenas detalles de puntuación u ortografía originales, para que pueda ser disfrutada y utilizada como obra de referencia por quienes quieran indagar en la esencia de las instituciones y organizaciones que hacen a la educación y cultura uruguaya en cualquiera de sus formas. Allí se encontrarán las raíces de la Universidad de la República y de su Facultad de Medicina; la organización de la Enseñanza pública, primaria, secundaria y de actividades industriales; el surgimiento de la Biblioteca Nacional y de la actividad Museística en sus diversas ramas, entre muchas otras. Producto de una investigación paciente, documentada, realizada mientras se ejecutaban también, como lo dice su autor, importantes tareas en la docencia y la conducción universitaria.

Para quienes no hayan tenido oportunidad de conocer a Washington Buño, digamos, tomando las palabras de Fernando Mañé Garzón , que fue: “Universitario integral, no tuvo otros compromisos que aquellos que emanaban de su irrenunciable y disciplinado liberalismo igualitarista. Actuó desde su juventud en las luchas gremiales, fue consejero (1951-1955) y decano (1963-1966) de la Facultad de Medicina, posiciones dirigentes en las que siempre lo guió el más estricto criterio de justicia y de reconocimiento al valer y al saber respectivo de los jóvenes. Daba convicción y solidez a su opinión, haber adquirido todos sus cargos docentes por la vía del concurso de oposición, que culminó en el llevado a cabo, y que fue memorable, el primero que se hizo en nuestra Facultad en este siglo, para la titularidad de una cátedra y que sirvió de modelo de solución para proveer posteriormente otras. Fue el que realizó para proveer la cátedra de Histología y Embriología en el que tuvo que enfrentar a un rival formado también en la mejor escuela, investigador de nota y docente de buena experiencia. Concurso que exigió pruebas sumamente exhaustivas y frente a un tribunal integrado por nueve miembros entre los que contó con Clemente Estable y Pío del Río Hortera. Una vez a cargo de dicho Departamento supo organizarlo creando esa disciplina en el país, donde formó discípulos tanto en histología normal como en histopatología, histofisiología y neurofisiología, que han prolongado su gestión tanto en lo docente como en lo académico y en la investigación. En sus viajes, casi todos ellos de estudio, llevó el nombre de nuestra Facultad con honor. Le fue adjudicada en 1946-1947 la beca John Simon Guggenheim en el desempeño de la cual trabajó en el John Hopkins Hospital de Baltimore en temas de histología endócrina. Al año siguiente fue invitado a dictar un curso de histología en la Chicago University, Illinois, donde trabajó con el profesor Reynolds. Por su desempeño en esta visita fue favorecido con el Golden Apple Award, distinción otorgada por los estudiantes al mejor profesor del año. Posteriormente orientó su labor de investigador en la histoquímica embrionaria y endócrina, particularmente en aspectos gonadales y gestacionales dictando varias conferencias en Francia y en Inglaterra. (…) Pero siempre convivió en Buño un fino humanista. Impenitente lector, cultivó las letras clásicas y modernas con entusiasmo y buen sentido estético, lo que unido a su experiencia adquirida en numerosos viajes que siempre fueron para él de estudio y aprendizaje, hacían de su conversación un permanente deleite siempre pronto a recordar una obra clásica, un monumento de la antigüedad o la consulta de preciosos libros en las más diferentes bibliotecas del mundo. Junto al bibliógrafo que bien lo era por su afinidad hacia los libros y su cuidado, estuvo siempre el estudioso y el investigador. Dadas estas características no podía dejar de ser Buño un apasionado de la Historia de la Medicina. Siempre la cultivó, desde su juventud, cuando ya fue atraído por la historia de la ciencia y de la Medicina en particular. Decía con frecuencia que había dudado mucho al elegir su camino entre dedicarse a la investigación histológica o hacia la Historia de la Medicina. Pero desde su retiro de la cátedra en 1973 hasta su muerte, su dedicación a ésta fue casi exclusiva. Sus contribuciones son bien conocidas entre nosotros. Pero quiero comentar antes que todas ellas las últimas que hizo ante la Sociedad Uruguaya de Historia de la Medicina, a fines de 1989, porque fueron sus últimos trabajos y fueron excelentes. Termina su carrera con dos trabajos espléndidos, basados en documentos empleando una metodología científica, sobre la historia de las cátedras de Anatomía y Fisiología de nuestra Facultad en el primer decenio de su creación. Con una modestia y perfección en la presentación de los documentos, prolijamente clasificados y correctamente interpretados demostró como siempre y para siempre una juventud de espíritu realmente admirable. Imagen que se nos ha grabado en forma indeleble. (…) Sus trabajos históricos fundamentales deben ser ahora someramente comentados. En 1971, publica con su malograda colaboradora Hebe Bollini, la monografía sobre las Tesis presentadas por uruguayos a la Facultad de Medicina de París. Es éste un modelo de investigación de historiografía científica cuyo aporte está en la base del conocimiento de nuestros orígenes médicos y académicos. Mostró con él la sólida base que obtuvieron nuestros primeros compatriotas que crearían, al radicarse en el país, la medicina profesional y científica. En 1980, publica también con H. Bollini la reseña sobre las Tesis presentadas ante nuestra facultad (1881-1902) donde en forma concreta se puede apreciar el esfuerzo realizado en las dos primeras décadas por los primeros médicos de nuestra Facultad, por lograr un aceptable nivel profesional cuando no científico. Constituye una pieza ineludible de nuestra historiografía científica y médica así como un valor testimonial sobre cómo la Medicina en sus diferentes ramas (materias básicas, microbiología, clínica, higiene, medicina social) se va asimilando a nuestra incipiente cultura científica. Muy logrado es su excelente estudio sobre la Epidemia de Fiebre Amarilla de 1857, que bien pudo considerarse el mejor relato epidemiológico histórico realizado en el país. Maneja con soltura y en un estilo directo y frugal una nutrida documentación que nos hace revivir esa tragedia que azotó Montevideo. Un paréntesis inesperado en sus inquietudes, nos revela al investigador en la historia de la medicina del renacimiento con su libro, en colaboración con su mujer Rosa Buceta, Aspectos médicos del “Viaje de Turquía” (1557) que publica en 1985. Es el viaje de Pedro, el de un médico autodidacta que en un periplo marino y terrestre se adentra con perspicacia en la Medicina de ese siglo, medicina tan errática en la práctica como sensata, quien con sentido común la atesora sin más preparación que la propia sensatez. No sería ninguna exageración decir que constituye una tan amena como completa e instructiva introducción al estudio de la Medicina de ese siglo. En 1986, publica con su penetrante y sólido talento Historia de la Vacunación Antivariólica en el Uruguay. Es la historia del control de dicha afección tomando como modelo un país: el nuestro. Estas luminosas páginas de Buño se gozan con la avidez con que se lee una buena novela y se asimila con la satisfacción que da el estudio de una investigación histórica. Es un libro de ineludible lectura para todos aquellos que cultivan la medicina preventiva. Sirva esta vida tan colmada de nuestra sociedad, de nuestra cultura, de nuestra universidad, de nuestra ciencia, como un renovado ejemplo, como una renovable fuente de estímulo al trabajo, dedicación y conducta, en la cual nuestra Universidad particularmente tuvo uno de sus más cumplidos exponentes.”

Nos cabe sólo agradecer al Dr. Milton Rizzi-Castro por su tenacidad en difundir este trabajo de Washington Buño, que durante tantos años durmió en silencio, para iluminarnos hoy con la sencillez de su documentado relato.

Dr. Antonio L. Turnes
8 de marzo de 2008.

Evolución histórica y desarrollo de los Organismos e Instituciones de Cultura Públicos y Privados en el Uruguay desde el año 1830 hasta la actualidad.
Dr. Washington Buño.