Historia de la Medicina en Uruguay

Dr. Juan Carlos Castiglioni 

Palabras del Dr. Alberto Piñeyro 

Presentación que acompañó la exposición del Dr. Piñeyro (pdf) >>

Dr. Juan Carlos CastiglioniHace pocos días el Sr. Presidente me comunicó que debía hacer uso de la palabra en éste acto. En ese momento sentí un honor por partida doble, primero por haber sido designado por la Comisión Directiva de la Sociedad de Cirugía del Uruguay y en segundo término por lo que significa para mí hablar sobre el Dr. Juan Carlos Castiglioni y volver a recordar su figura.

Si bien se le han hecho otros homenajes, recuerdo el sentido obituario escrito por el Dr. Luis Bergalli en la Revista Cirugía del Uruguay del año 1995, el del Dr. Luis Falconi en la revista Noticias también en 1995, el descubrimiento de una plaqueta en un sector del nuevo Hospital Militar y lo escrito por el Dr. José P. Perrier en la revista del Servicio de Sanidad de las Fuerzas Armadas en el año 2003, siento que la Sociedad de Cirugía del Uruguay le debía al Dr. Juan Carlos Castiglioni éste homenaje.

El médico y pensador español Gregorio Marañon descreía en la justicia y oportunidad de los homenajes. Irónicamente los dividía en dos categorías. Los injustos en los que el orador debe explicar el porqué del homenaje y los inoportunos en los que el público se pregunta porqué ese homenaje no fue realizado mucho tiempo antes. Seguramente éste homenaje corresponde a la segunda categoría de Marañon.

El Dr. Juan Carlos Castiglioni al que de ahora en más llamaré Caco , como todos lo conocíamos, nació un 13 de Junio de 1936 en un hogar científico , filosófico y político.

Ingresó a la Facultad de Medicina en el año 1954 y se graduó en 1963 con medalla de oro. Primero en el Concurso de Practicantes Internos de su generación desempeño su cargo en la Clínica del Profesor Dr. Pedro Larghero, hecho que seguramente lo marcó para toda su vida en numerosos aspectos de su actividad quirúrgica.

Luego también por concurso desempeñó los cargos de Grado 2 y 3 en la Clínica Quirúrgica 1 del Profesor Dr. Walter Suiffet.

En el año 1967 ingresó por concurso de oposición y méritos al Departamento de Cirugía del Hospital Militar donde desarrolló una extensa carrera, retirándose en 1994 como Jefe del Servicio de Cirugía General

En el año 1973 decide abandonar su carrera docente en Facultad de Medicina, como queriendo demostrar que no utilizaría posibles prebendas de esa difícil época que nos tocó transitar. Estoy convencido que frente a circunstancias diferentes, Caco hubiera ocupado el cargo de Profesor de Clínica Quirúrgica por merecimiento indiscutido.

Si bien conocí a Caco durante mi actividad como practicante externo en el Servicio del Profesor Dr. Walter Suiffet entre 1970 y 1972, mi estrecha vinculación la recuerdo a partir de 1973.

En mayo de 1973 por concurso de oposición y méritos, ingresé al Departamento de Cirugía del Hospital Militar , primero como Practicante interno y luego desempeñé

diversos cargos hasta 1997 en que me retiré para tomar mi cargo de Profesor Agregado en la Clínica Quirúrgica 2.

A lo largo de mis años alrededor del Block Quirúrgico he conocido numerosos cirujanos técnicamente brillantes, pero pocos con lo que denomino (no sé si es correcto) la metría quirúrgica que tenía Caco: no hacer nada de más pero tampoco nada de menos de lo que nuestro paciente necesita.

Cariñosamente voy a recordar una anécdota del Caco que la tengo grabada en forma indeleble. Por las mañanas lo esperábamos en la parte alta del Departamento de Cirugía, llegaba puntualmente, ya al iniciar la escalera adivinábamos su presencia por su enérgica tos característica. Entraba al Departamento, habitualmente se llevaba por delante una silla y a veces también la mesa. Pasábamos rápidamente a Sala de Operaciones y allí se transformaba y pasaba a actuar con una delicadeza técnica y una metría quirúrgica que eran admirables. Todo en sus manos parecía sencillo.

Recuerdo que a poco de ingresar al Departamento de Cirugía un viernes de 1973 operé mi primer enfermo importante, una apendicectomía y Caco puso todo su equipo a mi disposición. Todavía tengo registrada su integración: primer ayudante Dr. Juan Carlos Castiglioni, segundo ayudante Dr. Hebert Núñez, anestesista Dr. Luis González Migues e

Instrumentista Rosario Lucas (veo entre los asistentes a esta reunión al Dr. Luis González Migues , anestesista y amigo entrañable de Caco, Luis muchas gracias por estar hoy aquí).

A partir de Diciembre de 1973, Caco me concedió el honor de integrarme a su grupo de ayudantes fuera del Hospital Militar, en el ámbito mutual y particular. Tengo todavía anotada la primera coordinación extrahospitalaria que le ayudé: 17 de Diciembre de 1973, hernia epigástrica y varices bilaterales en el Seguro de la aguja.

Luego lo ayudé durante muchos años en Servicio Médico Integral, Sanatorio Beisso, Uruguay España y Sociedad Italiana.

A lo largo de todos esos años frecuentemente nos recordaba enseñanzas o maniobras de quienes para él fueron sus maestros: Pedro Larghero-Walter Suiffet-Jorge Pradines y su amigo Luis Cazabán.

Una vez que logré independizarme en mi actividad quirúrgica, Caco se mantuvo como Cirujano de consulta, siempre dispuesto a toda hora a socorrerme en casos aparentemente complejos, que habitualmente solucionaba con diagnósticos precisos o maniobras que en sus manos parecían sencillas.

A nivel de la Cirugía dominó todo el campo de la Cirugía General, pero se destacó especialmente en la Cirugía Tiroidea en la cual era un deleite verlo operar y en la Cirugía de la úlcera gástrica y duodenal. Fué el impulsor de la vaguectomía supraselectiva en nuestro medio. La cirugía de la úlcera de duodeno es la cirugía de los vagos, nos decía. En 1991 y afirmando que no era una Cirugía para él, nos impulsó fervorosamente hacia la Cirugía Laparoscópica y con su apoyo realizamos el 1 de Mayo de 1991 la primera Colecistectomía Laparoscópica en el subsector público de nuestro país.

Caco fue para muchos de nosotros un verdadero maestro. Reflexionando sobre el momento actual que podemos señalar como de crisis en la enseñanza quiero reivindicar el papel del maestro. Posiblemente podemos coincidir con el concepto de que existen muchos profesores pero pocos maestros. Y la enseñanza es ante todo ejemplo. El ejemplo del maestro es determinante. Lo esencial de la enseñanza es que los alumnos entren en contacto directo y continuo con personas excepcionales, como lo fue Caco. Que los vean, los escuchen, los sientan pensar, los vean actuar y operar. Se trata muchas veces de una cuestión de proximidad. Es lo que Steiner llamó “contaminación acumulativa”. Podrá cambiar lo que los maestros enseñan, a quienes enseñan, donde enseñan y como enseñan. Pero lo que no debería cambiar es la esencia misma de la enseñanza: el ejemplo del maestro. Y eso fue Caco.

A nivel de la Sociedad de Cirugía del Uruguay, Caco recorrió todos los peldaños con trabajo, tesón, eficacia y solidaridad, culminando como Presidente de la Sociedad de Cirugía en 1989 y como Presidente del Congreso Uruguayo de Cirugía en 1991.

Caco fue un adelantado en todos los conceptos modernos de la Bioética y fue un verdadero maestro para nosotros en este terreno. La búsqueda de lo mejor para su paciente era el imperativo que gobernaba todas sus actividades. Manejaba a la perfección la relación interpersonal con el paciente y sus familiares. Sus principios éticos alcanzaban también sus costumbres y hábitos extraprofesionales.

Caco me distinguió también con su amistad. Fue así que llegué a conocer a su esposa Lile y a sus hijos Juan y Guillermo. Recuerdo todavía gratos momentos en su casa de la calle Bartolomé Hidalgo y por los veranos reuniones en Atlántida con la infaltable paella.

Agnóstico y racional, no le gustaba Bergman ni Cortázar. Dominaba la NBA aún antes de la llegada del cable a nuestro medio, conocía a todos los principales jugadores de la liga americana. Fanático de Nacional, no le gustaba ver a Juan Ramón Carrasco, ya que no congeniaba con su racionalidad.

Vencido por su enfermedad Caco nos dejó un 24 de Marzo de 1995, sin ruido, sin ostentación, modesto, humilde pero seguido por el respeto y el cariño de todos los que lo conocieron de cerca y pudieron apreciar sus virtudes de Cirujano y especialmente de Hombre.

Si la historia es la biografía de los grandes hombres, la de la Cirugía es la de sus Cirujanos más brillantes. Dentro de la Cirugía Uruguaya, Caco tiene a mi entender un sitial de privilegio.

Hay personas que mueren para toda la vida y otras que están destinadas a vivir durante toda su muerte. Para nosotros Caco está definitivamente integrado a éste segundo grupo.

Muchas gracias.