Lorenzo Lombardini

(1866-1953)

Wáshington Lanterna

I

Como mostramos en nuestro libro, “Crónicas del hospital Pinilla”, primer hospital del interior del país y segundo del Uruguay (solamente precedido por el Maciel), fue construido y administrado por una Sociedad de Beneficencia de damas sanduceras, en un gran esfuerzo de la comunidad para proporcionar a los pobres de la villa, un lugar donde atender sus enfermedades, de acuerdo a un criterio de ayuda humanitaria.

No podemos olvidar las palabras del Coronel Basilio Antonio Pinilla, cuando anunció su decisión de formar una Sociedad Filantrópica de Señoras, el 15 de julio de 1858:

“Condolido el infrascrito de la situación desgraciada de las personas pobres de esta villa en caso de enfermedad, cuando en estado de salud apenas pueden proporcionarse el alimento para el día, y teniendo presente que ha fallecido una anciana que podía haberse arrebatado a la muerte si hubiera contado con los recursos para su asistencia, y considerando que es innato en la mujer el sentimiento piadoso y humanitario. He creído conveniente establecer una Sociedad Filantrópica de Señoras, en cuyo número se encuentra usted. El que suscribe no tiene dudas que aprovechará usted esta ocasión para ser útil a sus semejantes, aceptando tan piadoso encargo. Ofrece a la sociedad su más decidida cooperación, y a usted su más distinguida consideración y respeto”.

Posteriormente, Pinilla explica su situación frente a este problema humanitario:

“Me encontré rodeado de infortunios, a los que no podía ser indiferente como hombre ni como funcionario público. Los recursos me faltaban y el clamor de las familias pobres, de los huérfanos, de tantos desvalidos afectaban profundamente mi alma”.

Una vez formada la Sociedad Filantrópica de Señoras bajo la presidencia de Manuela Marote de Raña, se forman tres comisiones para organizar una colecta pública a través de la cual se logra el dinero para comprar la propiedad del saladerista –y recientemente fallecido Sr. Larraud–, en la esquina de las calles Monte Caseros y 8 de Octubre. Se inaugura el hospital de Caridad, el 25 de mayo de 1862.

Ese mismo criterio humanitario fue el origen del futuro hospital Galán y Rocha. Por testamento otorgado el jueves 20 de diciembre de 1883, Luis Galán y Rocha confirmó el mandato a una comisión para ejecutar las obras del asilo de mendigos. La formaron Tomás Agesta, José M. Guérin, Eduardo Mac Eachen, Germán Thevenet, Antonio Lasarga, Bartolomé Saccarelo y Domingo Mendilaharsu. En el legado, Galán y Rocha solicitó para construir el asilo, destinar una fracción de campo (estancia) situada en el paraje del Queguay y que fue vendida por el albacea Mac Eachen en la suma de $20.000 el día jueves 18 de octubre de 1889. Este importe se depositó en el Banco República al 3% de interés anual. Además, donó una manzana de terreno donde debía levantarse el edificio y múltiples materiales para su construcción.

Esta comisión no trabajó adecuadamente por varios factores: el fallecimiento de tres de sus integrantes y la falta de concurrencia de otros. Fue imposible tomar decisiones que por reglamento debían ser adoptadas por unanimidad de sus miembros. Esto llevó a la formación de una nueva comisión, integrada por Eugenio Plottier, Dr. Lorenzo Lombardini, Dr. Martín Majó y el ingeniero Alfredo Mendivil, asesor técnico de la obra, mientras que Ángel Carotini actuaba como secretario.

Como tenían 24.000 pesos de capital más los intereses generados, solicitaron al Ministerio de Obras Públicas una contribución de 30.000 pesos para finalizar la obra. La propuesta fue aceptada, obteniéndose un total de 54.000 pesos.

La primera licitación ascendería a 49.000 pesos y fue desechada por el ingeniero Mendévil quien la consideró muy elevada. Se llamó a una segunda y ganó la de Buscaglia y Constantino Civelli. Esta ascendía a 39.066 pesos. Hacemos notar que los primeros planos del asilo fueron realizados por el arquitecto Tosi, de quien aportaremos datos personales.1 Los planos primitivos fueron estudiados por el arquitecto Filiberto Gómez Ferrer, quien introduce modificaciones al proyecto original.

El 25 de mayo de 1915 se inaugura el primer pabellón que –lógicamente–, llevó el nombre del donante: Hospital Asilo Galán y Rocha. Fue nombrado como director, Lorenzo Lombardini quien –justo es decirlo–, fue uno de los principales impulsores del proyecto ya que la experiencia adquirida trabajando en el hospital Pinilla, le permitió ver con anterioridad las carencias del viejo hospital y la necesidad de un nuevo edificio acorde con las épocas de la medicina que conoció cuando estudiaba en París.

El primer enfermo ingresó tres días después de que se inauguró y llegó desde Piñera, localidad del interior departamental. Se llamaba Fioravanti Nivian. Mientras tanto seguía funcionando el hospital Pinilla donde eran internados los enfermos de medicina y los bacilares, muy numerosos en esa época y de un pronóstico extremadamente grave. La altísima tasa de mortalidad contribuyó a acrecentar su mala fama.

II

Lorenzo Lombardini fue el primer Director de este nuevo Hospital Asilo “Galán y Rocha”, más tarde denominado Hospital Escuela del Litoral. Estas fueron sus palabras augurales:

“Señoras y señores: tengo que agradecerle al Dr. Gurméndez la forma amable e indulgente con que acaba de expresarse, y después significarle que ha sido muy sensible para nosotros, que el distinguido Director de la Asistencia Pública, no haya podido asistir a la inauguración de este hospital, retenido por las exigencias de su elevado cargo, como nos acaba de decir el Sr. Secretario quien nos ha permitido apreciar en los sensatos juicios que acaba de emitir, los propósitos progresistas de que se encuentra animado para con nosotros. Y al agradecer al Dr. Gurméndez el sacrificio de este viaje, para acompañarnos en este día, y darnos la habilitación del hospital hago votos para que siga ayudándonos, hasta conseguir otra inauguración, es decir, la del nuevo pabellón proyectado bajo el mismo plano que el actual, el que reúne en medio de la suntuosidad panorámica en que se eleva, una profusión de aire y luz dentro y fuera de sus salas, que no pueden ser superadas en ningún otro hospital. Aire y luz que nuestro filántropo, don Luis Galán y Rocha comprendió antes que nosotros, ser factores importantísimos de salud y quiso asentar en este edificio un sitio donde el asilado encontrara nuevas energías, sintiéndose reconfortado por la grandiosidad de la naturaleza. Es cierto que sus proyectos de edificación han sido suplantados por la construcción higiénica, moderna, pero en ello estriba la verdadera interpretación de lo que él deseaba realizar, que era proporcionar al desvalido el mejor bien posible.

Señores, la inauguración del nuevo pabellón que acabo de hablar debió haberse celebrado por esta fecha según los deseos del Sr. Director de la Asistencia Pública, pero al dar comienzo a las obras surgió el conflicto europeo, y ha sido momentáneamente aplazado. Con este pabellón hubiéramos tenido muy ampliado el ideal de nuestro fundador, pues presenta un enorme progreso sobre el proyecto primitivo, a cuyo proyecto faltaban a la construcción, cualidades que la higiene de nuestros días considera imperiosas. Pero lo importante, la idea era tan sana que llevaba consigo la elevación de miras que toca el corazón y que al crecer y difundirse se abrieron otros horizontes, y en el porvenir no serán los irremisiblemente derrotados por el peso de los años los que buscarán refugio aquí, sino también los caídos hoy que vendrán en busca de fuerzas, para volver mañana a la lucha.

Señores, ya que habló de caídos, os quiero recordar que los que han intervenido en estas construcciones, hemos perdido a Don Antonio Lasarga, quien con su incomparable perseverancia, llevó a feliz término estos trabajos y podemos decir que su actuación fue la potencialidad ejecutiva del testador. Hoy la obra provista de sus útiles, está pronta para llenar sus fines, gracias al interés que ha tomado el Director de la Asistencia Pública, y si podemos inaugurarla en este mal momento económico, ha sido por resolución tomada en su reciente visita por nuestro inteligente Ministro del Interior, Sr. Baltasar Brum.

Ahora que se inicia la marcha del establecimiento tenemos todos el deber de anotar sus deficiencias y el medio de corregirlas. Y estoy convencido de que se perderían los beneficios de esta hermosa obra de altruismo, si cada uno de nosotros no pone un poco de buena voluntad para ayudarla. Y es con vuestra presencia, honorables señoras y dignos caballeros, así como también con el brillo con que el Dr. Gurméndez, y su distinguidísima esposa han prestigiado este acto, que se inicia bajo los mejores auspicios, la apertura de nuestro hospital. He dicho”.

III

A través de datos directos obtenidos de familiares de Lombardini, hemos podido saber que nació en Montevideo en el año 1866 y estudió Medicina en París donde se gradúa en 1896 con una tesis titulada “Constitution a l’étude clinique de l’obliteration de le veine cave inferieur” (Mañé y Sandra Burgues Roca, Publicaciones Médicas en los siglos XVIII y XIX, 1996; pág. 149). Regresa a Montevideo en el año 1898, donde se le había prometido un cargo de cirujano en el hospital Maciel, pero cuando llega el cargo había sido ocupado por Alfredo Navarro, en vista de lo cual decide trasladarse al interior del país, yendo primeramente a Durazno y después a Paysandú. Era un cirujano de excelente formación para la época y como tal trabajó hasta que una radiodermitis incurable le impidió seguir ejerciendo la cirugía en la década de 1920.

Aparece actuando en el hospital Pinilla como médico asistente en el año 1902, donde es citado en la memoria inédita de la presidenta Sra. Mundell de Stirling, quien agradece la colaboración de algunos médicos, pero muy especialmente al Dr. Lorenzo Lombardini. Siguiendo las pistas de los libros del Hospital Pinilla, podemos ver que de 1897 a 1906 sigue siendo médico Martín Majó, quien continúa donando su sueldo de 50 pesos, pero que después del año 1902 su sueldo sube a 100 pesos, del cual continua donando 50 pesos. En junio de este año 1902, aparece asentada una donación de 50 pesos de Lombardini, y desde junio de 1906 pasa a ser médico titular Lorenzo Lombardini, con un sueldo de 100 pesos. Han pasado 40 años desde el origen del hospital y el sueldo del médico continua incambiado en 100 pesos, lo que nos habla de la estabilidad de la moneda. Pero tengamos en cuenta que también el kilo de carne le sigue costando al hospital los mismos 7,5 centésimos. Queda también asentado en estos libros que Lombardini dona la mitad de su sueldo para el hospital. El presupuesto de dicho hospital sigue estabilizado entre 1.200 y 1.400 pesos, y el presupuesto de sueldos para 16 empleados entre 400 y 500 pesos.

IV

Fundado el hospital Galán y Rocha, pasó Lombardini a ocupar la dirección, del que se retira en el año 1928, luego de una demostración pública que le hizo la ciudad de Paysandú. Vuelve a Montevideo donde vive con sus familiares, falleciendo de un cáncer abdominal en el Hospital Británico.

V

La lesión de la piel de la mano le fue provocada por el uso frecuente de los rayos X, cuya acción patógena todavía no era muy conocida, agregándose el hecho de que las ampollas de rayos X carecían de la protección adecuada, e irradiaban en todas direcciones. No olvidemos que Marie Slodowska Curie murió sin haber entendido los efectos perjudiciales de las radiaciones ionizantes. Esta radiodermitis nos relataba el Sr. Raúl Ressio, que lo conoció en el año 1927, le obligaba a usar en forma continua guantes blancos para ocultar las lesiones de la piel y que le produjeron hasta su muerte innumerables sufrimientos.

Es evidente que el hospital Pinilla nunca tuvo aparatos de rayos X. Pero del libro del Prof. Jorge Lockhart, sobre la Historia del Hospital Maciel, sabemos que William Röntgen presentó el primer trabajo sobre los rayos X en la Sociedad de Física Médica de su país el 25 de diciembre de 1895. Esto que fue crucial, pues constituyó el segundo elemento eficaz, después de la clínica, con que contaban los médicos para hacer su diagnóstico.

Nos dice este autor que las nuevas tecnologías llegaban en aquella época mucho más rápido que en el momento actual, y es así que el primer aparato de rayos X llega a Montevideo al Gabinete de Física de la Facultad de Medicina, que dirigía Claudio Williman, en ese mismo año de 1896. Allí realizaron la primera radiografía del Río de la Plata, pero en forma experimental y sin aplicación médica. En 1899 se habilita el primer laboratorio de Radiología situado al lado de la Facultad de Medicina, pero que rápidamente fue llevado al Hospital Maciel.

VI

En Paysandú, el primer equipo de radiología fue adquirido en el año 1906 por el Dr. Baldomiro Cuenca y Lamas en Buenos Aires y fue utilizado en su consultorio situado en la calle Sarandí.2

En cuanto al primer equipo de rayos X que funcionó en el Hospital Galán y Rocha, llegó a Paysandú alrededor de los años 1917-1918. Este dato nos fue suministrado por el Dr. Ítalo Mulattieri, primer radiólogo titulado de nuestra ciudad, que recibió la información del Sr. Carlos Vanzini, antiguo enfermero y practicante de medicina y farmacia, de larguísima actuación en los hospitales y sanatorios de nuestra ciudad.

Existe una anécdota de la primera radiografía que se fue a obtener en el hospital Galán y Rocha, y como no se sabía hacer funcionar correctamente el equipo se ponía la radiografía envuelta en el papel amarillo dentro del chasis. Por lo cual las imágenes no aparecían a pesar de darles altísimas intensidades en KV y MA (Kilovatios y Miliamperios). Entonces deciden retirar el papel amarillo y las radiografías comenzaron a salir correctamente.

Contaba el Sr. Vanzini que la úlcera de la mano incurable que tenía Lombardini, le fue producida al querer extraer una aguja de la palma de la mano de un paciente bajo visión radioscópica, demorando un tiempo extremadamente largo, lo que le produjo una irradiación muy prolongada.

Nos contaba este enfermero otras anécdotas de Lombardini como director del hospital Galán y Rocha. Nos decía que llegaba todas las tardes en carruaje por la calle Monte Caseros, todavía empedrada, y cuando subía la cuesta arriba de la calle Colón, se tocaba la campana que había en la puerta de hierro del frente del Hospital, de manera que todos los enfermeros salieran a recibirlo en la escalinata de entrada. A continuación le acompañaban en una contravisita por todas las salas del hospital, para controlar el trabajo que los colegas habían realizado en la mañana, y muy a menudo les cambiaba las indicaciones que estaban anotadas en los libros correspondientes.

VII

Antes de concluir estos datos biográficos, daremos algunos conceptos vertidos por la comisión de homenaje que le tributó la ciudad de Paysandú en el año 1928, cuando se retira del ejercicio de la profesión. El abuelo y el padre eran uruguayos. El primero tuvo destacada actuación filantrópica en Montevideo, contribuyendo a la construcción del hospital Maciel, donde figura una placa con su nombre. Su padre integró la Comisión de Caridad, para reconstruir las finanzas del hospital Maciel. Llegó Lombardini a Paysandú cuando el hospital Pinilla estaba viejo y a punto de desaparecer. Era su único médico Martín Majó, quien admitió gustosamente al nuevo colega en el establecimiento.

Allí inició Lombardini, a pesar de la falta de medios, trabajos de cirugía mayor, invirtiendo muchas veces sus ahorros en material quirúrgico. Tenía en ese tiempo el hospital a lo sumo 25 internados, no por falta de capacidad, sino por la creencia generalizada de la población de que dicho hospital era la antesala del cementerio. En el año 1911, cuando el hospital Pinilla pasa a la Asistencia Pública Nacional, es designado director Lombardini, hasta el año 1915, en que se inaugura el nuevo Hospital.

VIII

Tenemos anécdotas recogidas del Sr. Carlos Estefanell, conocido poeta y periodista, que vivió frente a la casa de Lombardini, en calle Leandro Gómez, entre Zorrilla y Monte Caseros, casa que aún se mantiene incambiada. Refiriéndose a Lombardini, decía “aún evoco la nobleza de sus rasgos, que reflejando un aire de severidad, contenían sin embargo una contenida fuente de ternura, propia de las almas sensibles. Aún recuerdo su aire pleno de distinción, con la que se nace y que es imposible de adquirir con el tiempo. Aún contemplo la amplitud de su frente, signo inequívoco de inteligencia y el aspecto patriarcal de la barba de su mentón, cuya semejanza con el sabio Pasteur era evidente”.

Ya dijimos anteriormente que en el año 1902 había realizado Lombardini 205 operaciones en el hospital Pinilla; todavía no hemos podido encontrar datos fehacientes respecto al tipo de cirugía que allí se realizaba.

En un folleto biográfico publicado en ocasión del homenaje a su retiro, el autor que es desconocido, nos relata que este médico realizaba altas cirugías en el Hospital Pinilla, para lo cual debía poner de su dinero para comprar material quirúrgico o hacer refacciones edilicias.

Falleció en Montevideo en el año 1953, a los 87 años de edad.

Respecto a la contribución de Lombardini a la radiología de nuestra ciudad, podemos citar otros documentos: 1º En el diario “El Telégrafo” del 11 de enero de 1955, en un artículo publicado recordando a dicho médico, se dice que: “El Dr. Lombardini fue el primer médico de Paysandú que practicó la radiología, ya en el año 1911. Sin embargo, en el libro Paysandú en escorzo histórico, Aníbal Barrios Pintos señala que en el diario “El Paysandú” del 28 de julio de 1906, se publica un artículo donde informa que el Dr. Baldomero Cuenca y Lamas, de regreso de un viaje a Buenos Aires, trae un aparato de rayos X que instala en su consultorio. Por lo tanto, esta información determina que hay antecedente de otro radiólogo en la ciudad, con fecha anterior. Y nos hace recordar lo que comentaba el Dr. Jorge Lockhart respecto a que los adelantos tecnológicos llegaban en aquella época mucho más rápidamente que en el momento actual. Los aparatos de rayos X llegaron a Montevideo tres años después de su descubrimiento y ya a los diez años existía un equipo en Paysandú.

Hoy en día el hiato tecnológico es mucho más grande y las posibilidades económicas de los médicos son menores. Y si tomamos el ejemplo de la TAC (Tomografía Axial Computarizada), demoró 20 años en llegar a Paysandú. Y por otra parte, el equipo adquirido por COMEPA (Cooperativa Médica de Paysandú) es el primero del interior de la República. Para finalizar, diremos que por resolución de la Junta Departamental de Paysandú y a proposición del Dr. Néstor Grillo, se designó con el nombre del Dr. Lorenzo Lombardini, el área de emergencia del Hospital Escuela del Litoral, que fue habilitada hace pocos años.


1 El arquitecto Leopoldo J. Tossi. Los primeros planos del asilo fueron realizados por el arquitecto montevideano Leopoldo J. Tossi. Debido a las demoras de la primera comisión, cuando se encararon las obras muchos años después, los planos se hicieron estudiar y modificar por otro arquitecto, Filiberto Gómez Ferrer. Leopoldo Tossi nació en Montevideo el 17 de agosto de 1875. Sus padres italianos fueron DomingoTossi y Angela Corte. Cursó los estudios en Montevideo en la llamada Facultad de Matemáticas donde ingresó en 1895. Se recibió en 1903. Ingresó al Departamento de Ingenieros, en la sección Arquitectura. Formó una empresa constructora, "LeopoldoTossi y Hnos." que desde 1910 hasta 1950 construyó una gran cantidad de obras arquitectónicas y de Ingeniería de las que señalaremos algunas para ver su importancia. Antes de 1912: puentes de Mercedes, Solís Chico, varias escuelas, hospital de Maternidad, edificio de la Liga Antituberculosa, Palacio Marexiano, Diario Oficial, Quinta de Pocitos de Claudio Williman. Entre 1912 y 1914: talleres gráficos de La Razón, El Siglo, El Telégrafo y Montevideo, más de 10 propiedades particulares, el cine Apolo. Hasta 1925: edificio de Pablo Ferrando, Casa Mateo Brunet, teatro Macció, en San José; la sucursal del Banco República en Paysandú y la propiedad de los Solari en Salto. Estos datos fueron extraidos del libro del arquitecto Walter Domingo, "Arquitectos renovadores del 900" que gentilmente buscó y me proporcionó el conocido historiador de las cosas sanduceras, arquitecto Rubens Stagno, autor de múltiples páginas en diario El Telégrafo de Paysandú sobre temas históricos. Si bien en ese estudio no cita en forma específica la obra del hospital Galán y Rocha, como de Tossi, es evidente que no ha podido ser otro el constructor de dicha obra, dada las coincidencias de nombres y fechas.

2 LANTERNA, Wáshington y DEL PINO, Luisa: CRÓNICAS DEL HOSPITAL PINILLA – Paysandú 1858 – 1927. Imprenta Rosgal, 1994, 205 páginas.: Páginas 139 – 142. Pág. 140: Respecto al Dr. Cuenca y Lamas (Baldomero) han quedado muy pocos recuerdos en Paysandú. Existe sin embargo una fotografía que hemos visto personalmente tomada durante la Revolución de Aparicio Saravia del año 1904, en la que aparece este médico operando un herido en un improvisado hospital de campaña, en el pueblo de Aceguá. La intervención está siendo realizada sobre una mesa común al aire libre, a la vista de los soldados del ejército revolucionario.

 

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