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Con el rector de la Universidad, Ing. Rafael Guarga, en el 150º aniversario

Mucho más que un cumpleaños

El flamante despacho del rector de la Universidad de la República, su diseño moderno y funcional, presidido por un gran cuadro de Anhelo Hernández, con un mobiliario aerodinámico, son una manifestación de los tiempos de cambios de la Universidad de la República, cambios que prometen ser bastante más profundos que los de un juego de muebles. En medio de esas transformaciones y con los festejos del 150º aniversario, se establecía este puente de Noticias con el ingeniero Rafael Guarga.

por Fernando Beramendi

Rector, comencemos por los festejos ¿le parece?

Comenzaron a prepararse a fines del año pasado por una comisión que tenía la representación de los órdenes y las áreas. El Rectorado estuvo representado a través del doctor José Luis Wainer y el contador Simón Beer.

El rector Rafael Guarga
destacó el reconocimiento
a nivel mundial al 150º aniversario
de la Universidad

Quedamos muy agradablemente sorprendidos, porque encontramos un importante apoyo a la Universidad, tanto en lo que tiene que ver con lo externo a ésta y al país, por la calidad de los invitados que concurrieron (destaco a Federico Mayor Zaragoza y Eric Hobsbawm entre ellos, pero tuvimos más invitados de gran jerarquía intelectual).

El lunes 19 de julio estuvo reunido el grupo de rectores de la Asociación de Universidades del Grupo de Montevideo; participaron todos los rectores, que son 13; (hace unos días se incorporó la Unicam, la Universidad de Campinas, con la cual ahora somos 14).

Además recibimos cientos de notas y comunicaciones de adhesión y de apoyo. Hubo también una gran ausencia que fue Nelson Mandela. Cuando nos enteramos de que cumplía 82 años el 18 de julio supimos que no vendría. Sin embargo, Sudáfrica envió a su embajador en Argentina y Mandela nos envió una carta personal que fue leída en el acto de entrega del Doctorado Honoris Causa.

Al otro destinatario del Doctorado Honoris Causa, Oscar Niemeyer, que tiene horror a los aviones, le entregamos el documento en una videoconferencia. Pudimos apreciar una excelente conferencia sobre arquitectura desde el Paraninfo de nuestra Universidad.

El doctor Alejandro Zaffaroni, médico, no pudo venir (ha prometido hacerlo en octubre) porque se fracturó un tobillo pocos días antes.

Eso en lo que hace al reconocimiento y apoyo que encontramos fuera de fronteras.

¿En lo nacional el aniversario tuvo destaque?

Hubo una apertura de medios de prensa de todo tipo. Ninguno de nosotros había visto anteriormente que se le ofrecieran esas oportunidades a la Universidad.

La participación en la exposición fue muy importante, en particular por parte del ámbito público. Hay que destacar que se pidió que los stands se centraran en las actividades hechas en conjunto con la Universidad (lo que suponía hacer stands expresamente para esta ocasión) y el pedido fue recogido en prácticamente todos los casos. Tuvimos stands que aludían a los vínculos de la Universidad con los ámbitos público y privado. Sobre todo el ámbito público respetó muy escrupulosamente nuestra directiva. Esto habla de la consideración y el respeto con los cuales se tomó el evento.

«El incremento de la
velocidad de producción de conocimiento hace que
estallen los confines
de las viejas profesiones»

En lo que hace a la propia Universidad habilitamos un día de festejo por Facultad. Constatamos un vigor y una iniciativa muy importantes de todos los servicios, lo que dio lugar a un Paraninfo prácticamente lleno a lo largo de los 15 días, y ya muy cerca del evento, cuando no era posible tener mucha flexibilidad porque era necesario comprometer y editar la propaganda, tuvimos un aluvión de iniciativas que quedaron en los papeles, pero que también reflejan ese vigor y esa voluntad de tomar el festejo como algo no de la cúpula dirigente de la Universidad sino del conjunto de la institución. En la sesión del Consejo Directivo Central de hace un mes varios consejeros vertieron sus opiniones en ese sentido.

De modo que esto podría considerarse como una suerte de balance oficial. Ese reconocimiento a nivel del mundo, de la región, del país y de la propia población universitaria es la más elocuente demostración de la significación que ha tenido para el mundo, para la región, para el país y para las generaciones que actualmente participan en la vida universitaria esta trayectoria de 150 años.

Universidad y poder político

También hubo presencia gubernamental...

Hubo dos participaciones directas del presidente de la República (una en el acto del 19 y otra en el acto de inauguración del edificio de la Facultad de Ciencias), varias participaciones del ministro de Cultura y presencia en mesas redondas y ámbitos de discusión de otros miembros del gabinete ministerial. Hubo un claro compromiso con los festejos de parte del Poder Ejecutivo. Todo esto quiere decir que estamos muy contentos, muy satisfechos con lo que fueron estos festejos.

Todos estos festejos de inscriben en tiempos de cambios de la Universidad de la República.

Este arraigo que la Universidad se ha ganado en los planos mencionados corresponde al hecho de que en cada una de las múltiples etapas que se han sucedido en estos 150 años ha sabido encontrar los caminos y adaptarse en el marco de su autonomía (cuando este concepto empezó a regir a partir del movimiento reformista de Córdoba) a las múltiples circunstancias que ha atravesado el país, manteniendo su identidad como casa de estudios superiores y estando identificada con la suerte del país y la sociedad uruguaya. El desafío que tenemos es cómo seguimos orientando a la Universidad de modo tal que ese arraigo, esa vinculación, ese involucramiento con la sociedad se mantengan y profundicen.

Ya hay resoluciones importantes del Consejo Directivo Central...

Sí, una de ellas es incorporar como herramienta de trabajo y transformación la evaluación institucional. Esta resolución tomada por el Central el año pasado ha dado lugar al trabajo de un equipo de personas que se ha rodeado de representantes de todos los servicios en los diversos talleres realizados y está permitiendo engendrar una cultura de la evaluación en el seno de la Universidad.

Es un proceso de verificación del cumplimiento de metas contra la realidad, un examen de fortalezas y debilidades y corrección de caminos transitados en forma equivocada.

Este es un primer norte muy importante, en una época no lejana visto como algo impropio dentro de las universidades, pero hoy asumido sin ningún tipo de imposición, como un instrumento imprescindible para el desarrollo de la propia institución.

Las áreas y el conocimiento

El segundo aspecto es la transformación institucional de la Universidad con la creación de las áreas. Estas áreas aluden al agrupamiento temático de las facultades; hoy son cinco las áreas, falta crear el Área Social, que espero se cree en este mes. Ya están establecidos los acuerdos que nos llevan a una Universidad en la cual las grandes unidades de trabajo no serán los 15 servicios asimilados a facultad y algunas escuelas, sino estos cinco grandes conglomerados a través de lo que la ordenanza respectiva denomina Comisiones Coordinadoras del Área, con representación de los órdenes y los decanos de los servicios.

Esperamos que estos nuevos ámbitos que la Universidad crea sean la forja de una nueva estructura institucional, donde se desdibujen las fronteras históricas entre las profesiones, concebidas de manera rígida y permanente en el tiempo, y avancen nuevas formas de organización de las carreras y el estudio, nuevas concepciones que introduzcan el hecho de que hoy estamos ingresando a una sociedad en la cual el conocimiento cambia con una velocidad creciente, lo que alude a la necesidad de una educación permanente, a un acortamiento de los títulos de grado, a un registro por créditos del avance estudiantil, que permita la movilidad horizontal, etcétera.

La Universidad espera mucho de estas áreas, las iniciativas están empezando a surgir y creo que se han armado nuevos escenarios que permitirán el nacimiento de nuevas formas sin una transición dramática ni desquiciadora entre la vieja estructura profesional organizada en término de facultades y esta nueva estructura ya instituida.

Queda entonces por conformarse el Área Social; el resto ya está constituido.

Las áreas ya integradas son el Área Agraria, la de la Salud, la Tecnológica, la Artística; falta por decidir el Área Social. Esta no fue decidida porque todavía no había posición; se produjo la renuncia de la directora de la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación, lo que impidió que esa licenciatura definiera su adscripción a algún área. Ya fue designada la profesora Behar como nueva directora y será inmediata la adscripción de esa licenciatura al Área Social, con lo que podremos resolver la institucionalización de esta área.

«El sistema de salud está
en crisis, con casi 10%
del producto bruto
en salud»

¿Cómo se ha dado el interrelacionamiento?

Hoy en día el incremento de la velocidad de producción de conocimiento hace que en primer lugar estallen los confines de las viejas profesiones. Por ejemplo, Ingeniería (que conozco bien porque es de donde vengo) nace en el año 88 del siglo pasado siendo una única orientación; de allí salían esencialmente los ingenieros que iban a la construcción de caminos, puentes, etcétera, y los arquitectos que iban a la construcción de casas.

Hoy hay una Facultad de Arquitectura que a su vez está analizando múltiples formas de orientarse (no con el solo título de arquitecto) y una Facultad de Ingeniería que tiene ocho opciones, entre otras la Informática, una opción muy moderna.

Este rasgo de la sociedad del conocimiento hace estallar los confines de las profesiones clásicas, engendrando opciones que están por fuera. Si nos mantenemos dentro de esos rígidos confines simplemente no va a ser posible enseñarlas, tendríamos que estar reproduciendo conexiones dentro de los servicios que ya existen por fuera de éstos.

Por ejemplo, la ingeniería agrícola, ¿es agronomía?, no es agronomía; ¿es ingeniería clásica?, no es ingeniería clásica; alude a aplicaciones de la ingeniería clásica en el campo agronómico, o si se quiere a necesidades agronómicas que tienen que ver con la ingeniería. ¿Quién hace esa carrera? ¿Ingeniería, Agronomía? Es evidente que esa carrera tiene que salir de una construcción.

Eso tiene que ver con el desarrollo del conocimiento, que lleva a que el cultivo de la tierra sea una tarea que recurre fundamentalmente a la ciencia y cada vez menos al conocimiento tradicional, empírico, transmitido de padres a hijos, y a que la ingeniería desborde cada vez más sus confines clásicos (las carreteras, los edificios, las fábricas) para poder incursionar desde la informática hasta la ingeniería mecánica o la propia ingeniería de la construcción, en temáticas específicas.

Esta nueva modalidad de desarrollo del conocimiento en términos de contextos específicos más que en el marco de las grandes disciplinas lleva a que también en el cuerpo académico haya una aceptación frente a cambios de esta naturaleza.

¿Cómo se lleva adelante todo esto con la actual situación presupuestaria y en el marco de relacionamiento entre el poder político y la Universidad?

Hay un material que hemos producido que se llama El gasto público educativo en el Uruguay. En este documento se prueba que en Uruguay la Universidad está tan maltratada como el resto del sistema educativo. El país invierte como gasto público en la educación 2,8% de su producto bruto.

Uruguay tiene un sistema educativo con características ventajosas respecto a la región en muchos aspectos, por ejemplo en su cobertura. Secundaria cubre 82% de los chicos en edad de estar en ella, cuando la cobertura en la región es de sólo 50%. En la Universidad, Uruguay tiene una tasa bruta de escolarización de 27%, contra 17% de la región.

Esto quiere decir que tenemos un sistema grande, con ventajas importantes respecto al sistema medio regional; estamos dentro de los países con un mejor sistema educativo de la región, sin embargo, sorprendentemente, la región invierte 4,5% de su PBI en educación pública y Uruguay sólo invierte 2,8%. Esto es una contradicción flagrante.

Yo soy optimista en cuanto creo que el país va a tener que resolver esa contradicción flagrante, sea cual fuere la situación general. Es como si en términos extremos en una familia se decidiera que los hijos no coman; esa decisión no podría mantenerse por mucho tiempo. En este caso, cuando el discurso político insiste tanto en el conocimiento, en las ventajas casi únicas que Uruguay tiene en materia educativa (únicas en el sentido de que en otros campos casi no tenemos ventajas), en que es un capital competitivo que no debemos perder, hace más de un cuarto de siglo que el país está invirtiendo por debajo de la región.

¿Hasta cuándo va a seguir esa situación? Es una pregunta que el sistema político se tiene que hacer. Pienso que el país tiene que corregir esa actitud porque no se puede decir que Bolivia o Ecuador sean países más ricos que Uruguay; es un problema de asignación de prioridades.

Quedé asombrado cuando viajé a Lima con los sueldos de los docentes de la universidad pública. Eran sueldos de más de 1.000 dólares.

Lo que usted dice es exactamente lo mismo. ¿Qué es un sistema educativo? Sueldos. A diferencia de una fábrica, donde la materia prima es un insumo muy importante, en el sistema educativo el gasto esencial, 85%, 90% son los sueldos. Entonces usted tiene un gasto bajo en los sueldos.

¿Qué espera la Universidad de los egresados de Facultad de Medicina y qué pueden esperar estos de la Universidad?

El sistema de salud está en crisis, con casi 10% del producto bruto en salud. Allí la Universidad con el Hospital de Clínicas debe jugar como factor de transformación del sistema actual en uno más racional, más económico y que satisfaga más las necesidades de salud de la gente. En este sentido creo que el Área Salud (en particular la Facultad de Medicina) y en lo que tiene que ver con la temática profesional el SMU y la FEMI tienen que jugar un papel transformador. Desde las autoridades centrales de la Universidad (no es sólo desde el Rectorado sino desde el Consejo Directivo Central) podemos dar la seguridad de que vamos en esa dirección, apoyando, donde los protagonistas fundamentales tienen que ser el Área de la Salud y en particular la Facultad de Medicina.

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