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Homenaje del SMU a la Cruz Roja Uruguaya

Más de un siglo de solidaridad. 

El Sindicato Médico del Uruguay homenajeó a la Cruz Roja Uruguaya con motivo de la destacada trayectoria sanitaria de la institución que hoy cuenta con 101 años. Fundada el 5 de marzo de 1897, la Cruz Roja asistió a las víctimas de guerras y catástrofes naturales de varias naciones sudamericanas. El presidente del SMU, Dr. Juan Carlos Macedo, entregó una plaqueta recordatoria al titular local de la sociedad, Dr. Marcial Bugallo.

por Armando Olveira

El acto tuvo lugar en la sede de la Cruz Roja Uruguaya, de la avenida 8 de Octubre, y contó con la presencia del Dr. Juan Carlos Macedo y el administrador general, Dr. Antonio Turnes, en representación del Sindicato Médico del Uruguay. Acompañaron al presidente Bugallo, la vicepresidenta, Dra. Hilda Martínez Moreno, la secretaria general, Dra. Nivia García de Meheroff y el sub-gerente, Eduardo Roggero.

«Es casi redundante buscar motivos para homenajear a la Cruz Roja» -reconoció Macedo en el momento de entrega de la distinción-. «Basta recordar la solidaridad y heroísmo demostrados por tantos voluntarios de nuestro país en momentos tan difíciles como las guerras civiles de fines y principios de siglo».

«Pero el aporte ético de la institución no se limita a la asistencia de coyuntura, sino que el esfuerzo es día a día, socorriendo a quienes viven por debajo del límite de pobreza y asistiendo a dolientes en una policlínica que expresa el sentimiento solidario de quienes la construyeron».

Macedo subrayó que «existe un lazo profundo entre el gremio médico y un organismo humanitario cuyo único fin es proteger la vida, muchas veces a riesgo de la propia. No solamente nos une la cruz, como ícono en común, sino también un concepto de defensa de los derechos humanos, necesite quien lo necesite, sin importar raza, ideología política o religión».

El titular del SMU hizo un llamado a «los colegas que tengan deseos de colaborar con la policlínica de Cruz Roja, que atiende a miles de personas por mes. Se lo digo sobre todo a los jóvenes, a los que les vendría bien una práctica honoraria. Nos decía el Dr. Bu-gallo que con una o dos horas a la semana es más que suficiente. A cambio, recibirán la inmensa satisfacción de conocer desde dentro una verdadera mística de la asistencia sanitaria».

De Solferino a Tres Árboles

El Dr. Marcial Bugallo, presidente de la Cruz Roja Uruguaya, no ocultó su emoción al momento de recibir la distinción en nombre del organismo. «Que el SMU, fiel representante de una verdadera cultura de la salud uruguaya, se acordara de tanto trabajo con tanto afecto y respeto, es motivo de orgullo y estímulo para seguir adelante», enfatizó.

«Hemos hecho un camino en común, tenemos una ética en común y objetivos que nos mantienen fuertemente unidos. Sepan, entonces, que nuestra casa es la de todos los médicos uruguayos», señaló emocionado.

La Cruz Roja presta desde hace más de un siglo, protección y asistencia a seres humanos desamparados. «En tiempos normales, al hombre lo protegen las leyes de su organización y su capacidad de subsistencia; pero la sociedad se desorganiza en caso de conflicto armado, catástrofe natural u otros desastres. Se pisotean las leyes, se perturba el medio ambiente, surgen riesgos de integridad moral, salud, e inclusive la vida. En ese momento, la Cruz Roja es la mejor garantía de protección y asistencia para las víctimas de calamidades», afirmó Bugallo.

Recordó que «desde hace más de un siglo, la Sociedad nuclea a 130 filiales nacionales con 250 millones de miembros».

La Cruz Roja comenzó modestamente, por el esfuerzo de un pequeño grupo de cinco personas. Se aprobó un corto convenio de diez artículos para proteger a heridos y proporcionarles asistencia material durante las guerras europeas de mediados del siglo pasado.

«El punto de partida fue la experiencia personal de un gran hombre enfrentado al traumatizante horror de los enfrentamientos cuerpo a cuerpo. Su libro, escrito entre 1859 y 1862, Recuerdo de Solferino, es una verdadera hoja de ruta para nuestro camino solidario», sentenció Bugallo.

La tristemente célebre batalla tuvo lugar el viernes 24 de junio de 1859 en las afueras de esa localidad del norte de Italia. Enfrentó a más de 300 mil soldados del ejército del Emperador Francisco José de Austria y la alianza Franco-sarda liderada por el Emperador Napoleón. «La línea de batalla tenía cinco leguas de extensión y los combates duraron más de 15 horas», rememoraría el mismo Dunant en su dramática obra. En este doloroso ambiente fue creada la Cruz Roja.

La Cruz Roja Uruguaya

La Cruz Roja Uruguaya se fundó el 5 de marzo de 1897 y se llamó Cruz Roja de Señoras Cristianas, según actas del organismo «... ante la inminencia de los horrores de una nueva guerra fratricida entre orientales».

El coronel Alcides Martínez Moreno señalaría: «... no obstante un involuntario olvido al estructurarse los estatutos, la omisión queda subsanada por otros documentos originales y la propia prensa contemporánea».

Fueron sus primeras presidentas honorarias, Petrona Cibils de Jackson y Sofía J. de Buxareo; la primera presidenta Aurelia R. de Segarra; vicepresidenta, Fela A. de Gutiérrez y la secretaria Sofía Muñoz.

El Dr. Bugallo explicó que «la Cruz Roja Uruguaya se asentó sobre bases sólidas de una organización popular, a diferencia de similares que se limitaron a una fundación coyuntural en 1890 y 1897».

Fue en 1898 que se inició el proceso que le permitió a la institución insertarse definitivamente en la Sociedad Internacional. «Ese año, el rector no permitió la incorporación del novel cuerpo por razones institucionales. Primero, porque Uruguay no era signatario del Convenio de Ginebra de 1854 y segundo, porque sus estatutos estaban en contravención con la Conferencia de Roma de 1892, rectora del orden institucional de las filiales», explicó Bugallo.

Finalmente, el 9 de abril de 1890 se confirmó la incorporación de la Cruz Roja Uruguaya al Comité Internacional, aunque «recién se homolgó por medio de la circular Nº 101 del 15 de junio del mismo año».

Policlínica solidaria

Cuando finalice 1998, la Cruz Roja Uruguaya habrá invertido más de un millón de dólares en servicios asistenciales destinados a desamparados de Uruguay y países de la región. «Es un fenómeno que muy pocas instituciones pueden realizar, porque en la práctica poseemos escasos recursos propios, pero la solidaridad internacional puede, y mucho», explicó Bugallo.

Cuenta con una policlínica gratuita que atiende un promedio de 200 pacientes por día, de lunes a viernes. Allí trabajan cinco médicos honorarios, un generalista, un pediatra, un acupunturista, un laserterapista y un especialista en familia, además de cuatro enfermeras y asistentes. En el mismo local funciona una farmacia, también gratuita, abastecida por laboratorios internacionales.

En la sede de 8 de Octubre se reciben solicitudes de auxilio de más de 2.000 familias carenciadas. Se le facilita abrigo, ropa y alimentos con la sola presentación de la cédula de identidad. «Los lunes recibimos a la gente, entregamos víveres y anotamos a aquellos que requieran el servicio. Luego viene la tarea de asistentes que visitan a las familias, hacen un estudio de necesidades y hasta dirigen el transporte de mercadería a domicilio. Es mucha la necesidad en algunas zonas del país y mucho nuestro trabajo», afirmó el subgerente Eduardo Roggero.

Entre julio y setiembre, la Unión Europea aportó 300 mil dólares, utilizados por Cruz Roja Uruguaya para amoblar viviendas que las intendencias y el gobierno nacional construyeron para los inundados del Litoral, Tacuarembó y Treinta y Tres. La operación fue supervisada por una funcionaria de Cruz Roja Española que visitó a las 1.200 familias beneficiadas y participó de la compra de 3.000 colchones, 3.000 cocinas a gas, 2.000 baterías de cocina y otros utensilios.

La institución recibió el 30 de octubre un cargamento con 14.500 kilos de ropa proveniente de su similar de Suecia. «Hasta hace poco llegaban más colaboraciones, pero actualmente se vuelca casi todo el esfuerzo en favor de las víctimas de las guerras étnicas de África y Yugoslavia», indicó Roggero.

La Escuela de Enfermería, dirigida por la Dra. Hilda Martínez Camusso, forma este año a 88 alumnos divididos en dos módulos. «Es un servicio que nos da satisfacción, porque vemos cómo se forman profesionales de la salud de primer nivel, que luego colaboran con la institución y se destacan en otros ámbitos sanitarios. Pero, además, el curso cubre el 50% del presupuesto operativo del organismo», explicó Martínez Camusso.

«En un país sin grandes desastres, y con guerras que se remontan a principios de siglo, la función de Cruz Roja Uruguaya es extender su mano solidaria a miles de familias necesitadas», concluyó Bugallo.

 

Llamado

El Dr. Bugallo hizo un llamado a médicos y profesionales de la salud interesados en colaborar voluntariamente con la Cruz Roja Uruguaya. «Hemos encontrado buen eco entre los facultativos jóvenes, pero necesitamos que se acerquen a la policlínica de 8 de Octubre 2990 (Tel. 480.2112/480.0714). La situación del país hace que los profesionales tengan poco tiempo para una tarea solidaria, pero no pedimos mucho. Alcanza con un par de horas al mes».

El titular de la Cruz Roja Uruguaya destacó «la función social que cumple el SMU y la posibilidad que abre este relacionamiento entre las instituciones».

La Cruz Roja Oriental

Según narra el coronel Alcides Martínez Moreno en Los cruzados del Uruguay, el primer antecedente de la institución data del 27 de julio de 1890. Se trató de una respuesta solidaria a la guerra civil argentina entr el gobierno del Presidente Miguel Juárez Gelman y los jóvenes radicales liderados por Leandro N. Alem. «Tan pronto se tuvo conocimiento en Montevideo de los graves sucesos que se desarrollaban en Buenos Aires; que lo combates se sucedían con numerosos muertos y heridos, nuestros compatriotas se preocuparon por organizar la Cruz Roja Oriental», señala Martínez Moreno.

La primera comisión directiva fue presidida por Miguel Grané, acompañado por figuras como Duvimioso Terra, Eugenio Petit, Claudio Williman, Alberto Gómez Ruano y Alfredo Vidal y Fuentes. «Dando pruebas de sus sentimientos humanitarios, don Antonio Lussich puso a disposición de la Cruz Roja un vapor de su propiedad, el Emperor, que zarparía desde Montevideo el mismo 27 de julio. Al seguir empeorando la situación, sale un segundo vapor, el Golondrina, a las cinco de la tarde del 28 de julio, con un numeroso contingente de estudiantes de medicina, dirigidos por el Dr. E. Imas. Quedaría izada así, por un conflicto ajeno, la primera bandera de la Cruz Roja Oriental», recuerda el autor.

La segunda Cruz Roja Oriental fue fundada en 1897, el mismo año que la actual Cruz Roja Uruguaya . «Las dos se crean con muy pocos días de diferencia; ambas se inspiran en el mismo ideal, despliegan similares actividades y simultáneamente impulsan el desarrollo de filiales en el interior del país. Por esta razón, la 2ª oriental fue antecedente histórico de la Uruguaya, aunque durante un año sus vidas corrieron paralelamente», anota.

El primer gran trabajo de la Cruz Roja Oriental en territorio nacional fue «al llegar la triste nueva del combate de Tres Árboles (17 de marzo de 1897). Ya estaban en marcha las filiales de Durazno, Colonia, Trinidad, Solís Grande, Mercedes y Melo. En la madrugada del 18 de marzo de 1897 sale de la Estación Central un tren expreso hacia el campo de combate, con la expedición integrada por los doctores Federico de Velazco, Enrique Pouey, Luis Mondino, Isidoro Rodríguez, Juan B. Morelli, Luis De Micheri y José Zumarán; los practicantes Alberto Sterling, Santiago Puppo, Santiago Bado, Ernesto Quintela y Enrique Castro; Monseñor Ricardo Isasa y tres clérigos y buena cantidad de voluntarios, que instalaron un hospital de campaña en Paso de los Toros», describe Martínez Moreno.

El 29 de marzo de 1898 se reúne por última vez la asamblea general, presidida por el Dr. Ildefonso García Lagos. «Se cerró así un magnífico capítulo en la historia de la nación y el más exitoso ensayo de la Cruz Roja en Uruguay».

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