Priario, JulioProf. Dr. Julio César Priario Ceschi

(1919 - 2008)

El SMU participa con profundo pesar el fallecimiento, el día jueves 30 de octubre de 2008, del  Prof. Emérito Dr. Julio César Priario Ceschi, destacado cirujano, ex Director de la Escuela de Graduados, y referente mundial en el campo del tratamiento del Melanoma, habiendo formado parte, por décadas, del Comité de Expertos en esa patología de la Organización Mundial de la Salud.

En el año 1999 el Comité Ejecutivo del Sindicato Médico del Uruguay le confirió la Distinción Sindical al mérito gremial, científico, y en el ejercicio profesional.

Su velatorio tuvo lugar en la Empresa Martinelli, de donde partió el cortejo para el sepelio en el Cementerio Parque de la misma Empresa.

Las condolencias a su familia, a sus discípulos y amigos. 


Semblanza

Por Dr. Antonio L. Turnes

El Dr. Julio César Priario nació el 14 de abril de 1919, egresó el 28 de junio de 1948 como Doctor en Medicina, y fue Profesor Adjunto de Cirugía el 23 de julio de 1959. Culminó su carrera como Profesor Agregado de Clínica Quirúrgica y posteriormente Director de la Escuela de Graduados de la Facultad de Medicina, sucediendo al Prof. Dr. Muzio S. Marella.

Inició su formación como Practicante Interno del MSP entre 1944-48, luego Cirujano Ayudante en 1959-63 y Cirujano Adjunto desde 1965 en adelante.

Fue Jefe de Clínica Quirúrgica con el Profesor Carlos V. Stajano, siendo de los primeros cirujanos que operó en el Hospital de Clínicas “Dr. Manuel Quintela”, apenas inaugurado, en setiembre de 1953, realizando la segunda operación que se efectuó en dicho Hospital. Fue Asistente y Jefe de Sala, más tarde, con el Prof. Dr. José A. Piquinela. Asistente del Servicio de Emergencia entre 1966 y 1969. Colaboró en diversas actividades docentes con las Clínicas Quirúrgicas de los Profesores Dres. Eduardo C. Palma, Pablo Purriel, Frank A. Hughes, Abel Chifflet. Fue Profesor Adjunto del Prof. Suiffet en Medicina Operatoria desde 1959 a 1962 y encargado del Departamento en 1966. Encargado de organizar el curso de Semiología Quirúrgica en 1965. Profesor Adjunto de Patología Quirúrgica en los años 1965, 1967, 1968 y 1969.

En la actividad mutual trabajó como Cirujano Titular exclusivo del Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay, desde 1961 hasta su retiro.

En el exterior actuó bajo la dirección del Prof. Francis D. Moore, en Harvard Medical School, los años 1957-58, en trasplante de órganos y tejidos, piel, tiroides, suprarrenal y paratiroides. Con una Beca del Departamento de Estado de los Estados Unidos tuvo durante 16 meses actuación como “Assistant in Surgery” del Peter Bent Brigham Hospital de Boston, Mass., y “Research in Surgery” de la Harvard Medical School, antes mencionada. Con la Beca Fullbright, en 1964 tuvo actuación en el M. D. Anderson Hospital, de Houston, Texas, dependiente de la Universidad de Texas, bajo la dirección del Prof. John S. Stehlin.

Realizó cursos de perfeccionamiento en Proctología con el Prof. Swinton (en la Clínica del Prof. Chifflet) en noviembre de 1965; de Oncología Quirúrgica con el Prof. John S. Stehlin, en diciembre de 1965, en Montevideo, entre muchas otras destacables actividades.

Organizó el Departamento de Oncología de la Clínica Quirúrgica “B”, publicando numerosos trabajos, organizando jornadas nacionales e internacionales sobre diversas patologías, pero particularmente en materia de quimioterapia antineoplásica, patología mamaria, cancerología. Encabezó un estudio multicéntrico cooperativo sudamericano sobre tratamiento del melanoma por perfusión.

Se preocupó por la Pedagogía Médica, realizando uno de los Laboratorios de Relaciones Humanas y Educación Médica, con el Prof. Dr. Edward Bridge, en marzo de 1966.

Autor de decenas de trabajos nacionales e internacionales publicados en revistas arbitradas, sobre los más diferentes aspectos de la práctica quirúrgica, incluyendo investigaciones que le dieron trascendencia internacional vinculadas al Melanoma, por lo cual fue incorporado al Comité de Expertos de la Organización Mundial de la Salud en la década de 1970.

En el Sindicato Médico participó de numerosas comisiones, y en los últimos años se interesó particularmente por la de Bioética, a cuyas sesiones asistió y realizó importantes aportes, además de permitirle a sus miembros conocer su personalidad polifacética.

En el trato con sus pacientes y familiares fue un modelo de corrección, discreción y paciencia, explicándole con todo detenimiento los detalles de cada diagnóstico y las propuestas de solución, cuando las hubiera, realizando la contención del paciente oncológico con gran maestría. Fue dilecto amigo del Dr. Agustín E. D´Auria, fallecido tempranamente, que lo acompañó en todos los emprendimientos oncológicos, siendo ambos fundadores de las Sociedades Sudamericana de Quimioterapia Antineoplásica y de la Sociedad de Cancerología del Uruguay.

Formó Cirujanos que fueron excelentes en su práctica, muchos de ellos llegando a ocupar diversas Cátedras de la Facultad de Medicina, como culminación de brillantes carreras. Estimuló el estudio permanente y la dedicación a la actividad con humanismo, ética y ponderación.

Como nos recordó una distinguida colega, “En este momento de descrédito de nuestra profesión, debemos destacar la personalidad de algunos médicos, que como Priario, fueron ejemplares en lo científico, ético y humanístico; pero no solo actuó entre la comunidad médica, sino que se preocupó por que su arte trascendiera ante la sociedad global. Había sido propuesto como Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República, que por su enfermedad, no llegó a recibir.”

Fue Distinguido Sindical por el Sindicato Médico del Uruguay, y recibió la Medalla de Oro de la Organización Mundial de la Salud, lo que mereció un homenaje en el Palacio Legislativo, en un acto memorable en que hizo uso de la palabra el Presidente de la Cámara de Diputados de la época, R. N. Gustavo Penadés, y el propio Priario dirigió nobles conceptos a los jóvenes investigadores.

Fue un grande y noble Maestro. Como todos los grandes, con una inmensa humildad, simpatía y dedicación al trabajo. Y esperó la muerte, como oncólogo y como paciente, manso y sereno, rodeado del afecto de sus compañeros, familiares y amigos que lo admiraron.

A sus familiares, la solidaridad por tan inmensa pérdida. A sus discípulos, colegas y amigos, acompañarles en el dolor y sostenerlo vivo en el recuerdo, y en la altura inmensa de su ejemplo.

31 de octubre de 2008