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Kempis Vidal Beretervide

Investigador y docente

 

Hace apenas unos días recibíamos la triste e inexorable noticia del desenlace fatal de quien fuera durante tantos años compañero de tareas y figura científica de reconocida importancia en el ámbito de la Facultad de Medicina, y especialmente en los campos de Neurología y Farmacología. Reconocimiento y prestigio bien ganado por su prolongada actuación en nuestra Casa de Estudios, actuación en la cual cumplió, en dos etapas -la fase clínica en Neurología y la fase experimental y de investigación en Farmacología- su vocación de perfeccionamiento en dichas disciplinas.

Hablamos de vocación, pues para tomar y recorrer ese derrotero se necesitaba, tanto o más que hoy, en los momentos en que así lo hizo, una fuerza interior que impulsara a quien, tras una brillante carrera como estudiante de Medicina, eligiera la carrera Clínica en Neurología, fundamentalmente con fines de desarrollo docente y científico. Vaya si lo logra, en esos años difíciles donde la superación, en una de las más arduas disciplinas clínicas, era una tarea reservada a pocos.

Nosotros no acompañábamos aún a Kempis en el diario andar de estas actividades durante esta primera etapa, pero sabíamos, por las aseveraciones de sus compañeros y de sus maestros, de su sabio desempeño y del amplio desarrollo cultural que sirvió como base firme para la construcción de su personalidad humana y científica.

Creemos que el pasaje a su nueva etapa, la de estudios básicos, perfeccionamiento conceptual y trabajo "en la paz de los laboratorios", ya estaba latente desde el comienzo de su carrera. Su decisión -otra vez profundamente vocacional- no debe haber sido precipitada, sino, por el contrario, fruto de reflexión y análisis. El hecho es que, hacia el final de una década de actividad en el Instituto de Neurología, inicia una carrera docente y de investigación, que ya no abandonaría, en el Departamento de Farmacología y Terapéutica de la Facultad. Aquí desarrolla su potencial de investigación y -como pudimos apreciar los que fuimos durante más de 40 años sus compañeros de trabajo- va ganando en reconocimiento dentro y fuera de fronteras como investigador y docente.

 

Esta labor no fue fácil. Sumado a las ya crónicas dificultades materiales de nuestra Universidad, comienza, hacia el año 1972, la persecución a sus docentes por parte del gobierno dictatorial. Kempis Vidal, por su condición de docente y de ciudadano no indiferente, es fustigado y debe exiliarse en el año 74. No obstante, durante este largo período, una década, no deja de ejercer la tarea de investigador, que cumple en Venezuela en forma relevante.

Los recuerdos más cercanos, y los más gratificantes para nosotros, son aquellos en que volvimos a compartir tareas en el Departamento de Farmacología y Terapéutica, durante un período de unos 15 años, de los cuales la última década nos vio encontrados nuevamente en los laboratorios de investigación.

En este tiempo, por sobre todo, se creó un ambiente de acercamiento en el trato personal que nos permitió aquilatar en su justo valer los rasgos de Kempis en sus aspectos personales y familiares, lo cual remarcamos, como un justo cierre a esta incompleta, pero sentida semblanza.

Dr. Luis E. Folle

 

Palabras del senador Dr. Alberto Cid
Una vida fecunda
En la sesión del Senado del pasado 6 de setiembre, el senador Dr. Alberto Cid se refirió al Dr. Kempis Vidal Beretervide, fallecido el día 13 de agosto. Destacó el hecho que al graduarse Vidal, en 1947, fuera "exonerado del derecho del título, por las altas calificaciones que había obtenido". "Luego -pormenorizó Cid- fue médico neurólogo del CASMU y docente del Instituto de Neurología del Hospital de Clínicas, llegando a ocupar el cargo de profesor titular y jefe del Departamento de Farmacología y Terapéutica en 1970, una vez recorridos todos los escalones de la Cátedra de Farmacología".

Seguidamente, el Dr. Cid puntualizó que el cargo de profesor titular (votado por todos los órdenes) "le exigió al profesor Kempis Vidal una dedicación full time, motivo por el cual tuvo que renunciar a sus cargos como médico neurólogo en el CASMU, concentrando así toda su actividad en la Facultad de Medicina".

"En 1967 -prosigue Cid- el profesor Vidal había sido presidente del Claustro, votado por los tres órdenes, y en 1974 se ve obligado a renunciar cuando la intervención de nuestra máxima Casa de Estudios le instruye un sumario que le impide el acceso a la Facultad de Medicina".

Luego, el senador Cid dio lectura a un fragmento de la "dignísima carta que el profesor Kempis Vidal enviara el 7 de noviembre de 1974 al interventor de la Facultad de Medicina". El mismo dice: "Mis 27 años de actuación en la docencia e investigación que usted muy bien conoce, y las condiciones con que se dispuso efectuar la instrucción referida, suspensión preventiva, retención de la mitad de mis haberes y prohibición de ingreso a las dependencias de la Facultad, me imponen no aceptar pasivamente tal decisión y, consecuentemente, presentar renuncia a mi cargo (...) lo contrario sería admitir pasivamente y significaría una gratuita ofensa a mi larga trayectoria".

Destituido, ofendido, privado de medios de subsistencia, el profesor Vidal debió tomar el camino del exilio. Cid recuerda que "en Venezuela siguió su carrera docente como Grado 5 en la Cátedra de Farmacología y Terapéutica". Regresó al país en 1985 y "retomó su cargo de profesor titular de la Cátedra, en el cual cesa en 1987 por razones de edad". El hecho permitió al Dr. Cid recordar la institución de la distinción al mérito docente, establecida por el SMU a partir de 1989.

En cuanto al mérito científico del profesor Kempis Vidal, el senador Cid recordó que "no fue un docente cualquiera; nos hizo entender la importancia que tenía la farmacología, revolucionando el Departamento de Farmacología de nuestra Facultad de Medicina". Cid menciona algunos de los premios logrados por el profesor Vidal, como el Premio Luis Calzada (1969), otorgado por la Facultad de Medicina y el Premio Claude Bernard (1969), de la Sociedad Médica Franco-Uruguaya (el que le permitió acceder a un trabajo de investigación en Francia).

Más allá de las distinciones, el Dr. Cid recordó la "síntesis -realizada por el profesor Vidal- de la succinilcolina, una sustancia trascendente en la transmisión neuromuscular, lo que le valió un reconocimiento mundial".

Como corolario de esa vida fecunda, en 1999 se editó su libro sobre farmacología de las eucaínas, el que "mereció una dedicación muy especial a su esposa Raquel y un prefacio del profesor Paul Montrastruc, de la Facultad de Medicina de Toulouse, en Francia". En el cierre de su intervención, el senador Alberto Cid definió al profesor Kempis Vidal como "una personalidad que fue trascendente en la vida del país (...) porque transmitió y permitió que nuestra Facultad de Medicina, en otro campo y en otro ámbito, fuera reconocida internacionalmente".